SUMAR

Yolanda Díaz desoye las presiones del PSOE y alarga el diseño de Sumar hasta las puertas del 28M

  • Aunque el fondo de su plan permanece inalterable, sí han cambiado ostensiblemente las formas

  • En los últimos días Yolanda Díaz ha tratado de acercar posiciones con Irene Montero, con quien hasta hace unos días guardaba una relación extremadamente fría y marcada por la desconfianza

Yolanda Díaz e Irene Montero, en los pasillos del Congreso el pasado martes.

Yolanda Díaz e Irene Montero, en los pasillos del Congreso el pasado martes. / EFE

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Yolanda Díaz continúa su hoja de ruta al margen de las presiones de los distintos actores de la izquierda, incluido el PSOE, para que acelere la construcción de su proyecto y selle acuerdos con Podemos. La dirigente, que sigue inmersa en el llamado ‘proceso de escucha’, prevé continuar con la gira de Sumar al menos hasta marzo, llegando de pleno a la precampaña de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo. Aunque el anuncio oficial de su candidatura para las generales será antes, el calendario se mantiene en lo referido a su política de acuerdos con esto de partidos, postergando las negociaciones a después de estos comicios.

Los planes de la vicepresidenta continúan inalterables, también en cuanto a su participación en la campaña electoral de mayo, a la que no concurre. De esta manera, Díaz limitará su presencia a aquellos lugares donde se alcancen acuerdos de izquierda amplios, pese a las distintas peticiones de Podemos y del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que se implique en las autonómicas y municipales.

Y aunque el fondo de su plan permanece inalterable, sí han cambiado ostensiblemente las formas. En los últimos días Yolanda Díaz ha tratado de acercar posiciones con Irene Montero, con quien hasta hace unos días guardaba una relación extremadamente fría y marcada por la desconfianza.

En esta última semana las dirigentes se han dejado ver conversando en el Congreso de los Diputados y este mismo sábado han participado juntas en un acto en Mallorca. Díaz busca en esta nueva senda reducir el ruido con Podemos y pacificar el espacio, tal y como le habían reclamado figuras de peso como Ada Colau.

Sin embargo, nada más estrenarse este nuevo escenario han comenzado las turbulencias con el posible cambio de la ley del sí es sí, adelantado por La Vanguardia; según esta información, Díaz habría intercedido con el ala morada para avenirles a modificaciones en la norma, que ha permitido más de 200 rebajas de penas a agresores sexuales condenados. Pero el adelanto de la decisión del Gobierno, todavía en ciernes, ha provocado una airada reacción en Podemos, que ha negado la existencia de un acuerdo y ha acusado al PSOE de someterse a las presiones de la derecha, alejando de nuevo las posiciones.

Múltiples retrasos

Desde hace más de un año, Podemos no ha cesado la presión hacia Yolanda Díaz para sellar acuerdos "cuanto antes". A esta petición se sumaron sus propios afines y hasta el ala socialista del Gobierno, donde se extiende la preocupación ante la falta de entendimiento a su izquierda. Díaz ha continuado su hoja de ruta sin atender a estas presiones, y aunque sí ha recogido el guante a la hora de allanar su relación con los morados, prevé continuar inalterable la construcción de su proyecto, Sumar, que se extenderá al menos hasta primavera.

Cuando comenzó la tourné de actos por los territorios a principios de julio, la vicepresidenta se puso un plazo de seis meses para terminar la construcción del proyecto. Un plazo que ahora se verá retrasado, ante la imposibilidad de haber visitado durante este tiempo todas las regiones del país. No es la primera vez que se producen retrasos en su calendario. 

El primero fue la propia puesta en marcha de su gira para construir un “proyecto de país para la próxima década”. Inicialmente, estaba previsto que comenzase en enero de 2022, pero las negociaciones de la reforma laboral lo impidieron; luego Díaz lo aplazó por la guerra hasta primavera, y después hizo lo propio hasta pasadas las elecciones andaluzas de junio. Finalmente, el primer acto de Sumar tuvo lugar el 8 de julio, y aunque inicialmente iba a durar seis meses, ahora se extenderá al menos ocho. 

Cinco regiones por visitar

Díaz todavía tiene pendientes de visitar lugares como Castilla La Mancha o Castilla y León, además de otros escenarios donde los acuerdos se presentan como todo un reto en la izquierda, como son la Región de Murcia, donde Podemos e IU van de la mano pero hay dificultades para pactar con Más Región -la federación del partido de Iñigo Errejón-, o Canarias, que tampoco se presenta como una plaza fácil para los acuerdos, ante la falta de entendimiento entre Podemos y Proyecto Drago, la plataforma de Alberto Rodríguez.

Capítulo aparte merece Andalucía, a la que tampoco ha llegado Sumar. La última vez que la gallega visitó esa tierra fue para la campaña electoral de junio, después de intervenir in extremis para un acuerdo entre IU y Podemos y tras apostar por el liderazgo de Inmaculada Nieto, frente a las pretensiones de los morados. El acuerdo nació viciado desde el primer momento, y en Podemos culparon de los malos resultados a IU y a la propia Díaz, que también se desvinculó del fiasco. Aquel episodio supuso un punto de inflexión en las malas relaciones entre la dirigente y el partido. 

Desde entonces, la vicepresidenta no ha vuelto a Andalucía. Allí prevé acudir en el mes de marzo, y se barajan hasta dos actos de Sumar para abarcar la región más poblada del país, celebrando uno en la Andalucía Occidental y otro en la Oriental. Estas visitas se sumarán a los actos que ya ha celebrado en Euskadi, Cataluña, Extremadura, Asturias, Baleares, Aragón, La Rioja, Navarra, Madrid o Comunidad Valenciana

Inmune a las presiones

Las presiones por acelerar los tiempos llegaron desde el comienzo del lanzamiento político de Yolanda Díaz. Hace ahora un año, antes incluso de empezarse el ‘proceso de escucha’ y sin que existiera siquiera el nombre de Sumar, desde Podemos ya urgían a la vicepresidenta a poner a rodar su proyecto y a sentarse a negociar. El tiempo ha corrido siempre en contra de Podemos, que en cada una de las citas electorales ha visto menguar sus resultados, y que aspira a poder negociar unas condiciones ventajosas antes de las elecciones de mayo y la posible debacle.

Pero los retrasos en el calendario previsto y la insistencia de Yolanda Díaz en no participar en los comicios de primavera -sólo participará en campaña de manera puntual-, ha llevado a posponer el diálogo con Podemos y el resto de actores a después de esta primera cita electoral. Y aunque no iniciará las conversaciones hasta entonces, Díaz sí está determinada a confirmar antes de mayo que será candidata en las generales, algo que sucederá en las próximas semanas. 

Aunque los llamamientos desde Podemos han sido continuos y se han prolongado durante el último año, el nerviosismo también ha cundido en las filas socialistas. Y es que las últimas presiones han llegado por parte del PSOE, tal como adelantó este medio. Los socialistas han urgido a la dirigente a llegar a acuerdos con Podemos y las formaciones del espacio, al considerar que una candidatura de unidad es condición de posibilidad para poder revalidar un Gobierno de coalición. 

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Es un asunto que, explican fuentes conocedoras, "preocupa" a Sánchez y sobre el que pregunta de manera recurrente a la vicepresidenta. Pero esta urgencia para que lance su proyecto no procede sólo del PSOE sino de muchos otros entornos afines, interesados en la continuidad del Ejecutivo de coalición. Como publicó EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, el propio ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha ejercido de mediador entre Díaz y Pablo Iglesias para que cierren un acuerdo.

La negociación no se presenta fácil y el choque parece garantizado incluso antes de entablar conversación, a cuenta de la fórmula del posible acuerdo. Mientras Podemos exige una negociación bilateral bajo la fórmula de coalición con Sumar -paraguas que daría cobijo al resto de fuerzas integrantes-, Yolanda Díaz aboga por una negociación multilateral. Una apuesta que, ya sea a través de una mesa de partidos o cualquier otra fórmula, llevará a que Podemos sea un actor más, diluyendo su peso junto al resto de partidos de izquierda.