AMÉRICA LATINA

Dimite el ministro de Economía de Argentina y el presidente Alberto Fernández se queda más solo

  • La salida de Martín Guzmán acentúa la debilidad del mandatario, sumido en una pelea con la vicepresidenta Cristina Kirchner

  • El conflicto se da en un momento marcado por la falta de dólares y el fantasma de una devaluación

El exministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, en Buenos Aires.

El exministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, en Buenos Aires. / Europa Press

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Argentina tiembla otra vez. El ministro de Economía, Martín Guzmán, decidió abandonar el Gobierno peronista y lo deja al presidente Alberto Fernández, su principal sostén, mucho más debilitado. Fernández, quien durante los primeros meses de la pandemia llegó a tener una popularidad del 80% y en el presente es una sombra de ese éxito fugaz, buscaba este fin de semana rearmar su equipo económico. La dimisión de Guzmán se respiraba en el ambiente político.

El hombre que forjó los acuerdos con los acreedores privados y el Fondo Monetario Internacional (FMI) había tenido varias fricciones con Cristina Fernández de Kirchner. La vicepresidenta lo había responsabilizado de llevar adelante un programa de ajuste reñido con el ideario peronista que, ha sostenido, no solo le quitó cuatro millones de votos al peronismo en las legislativas de 2021, al punto de haber perdido la mayoría parlamentaria, sino que le augura una derrota en las presidenciales de 2023. Guzmán comunicó su salida del Gobierno este sábado por la tarde en un momento especial: mientras Fernández de Kirchner hablaba a sus seguidores en el marco de un masivo acto en homenaje a Juan Domingo Perón, fallecido hace 48 años.

La renuncia de Guzmán no sorprende a los analistas. Diversos medios de prensa señalaron que el ministro le dijo a Fernández que en las actuales condiciones no podía continuar al frente de la conducción económica, entre otras razones porque, además de ser cuestionado sistemáticamente por sectores del peronismo, algunos secretarios de Estado no le respondían políticamente.

El mandatario ha perdido algo más que a un ministro. Sumido en una disputa retórica cada vez más intensa con la vicepresidenta aparece ante los ojos de los argentinos como más aislado e impotente de cara a los desafíos más inmediatos: contener el precio del dólar, que sigue corroyendo a la moneda nacional e impulsa la escalada inflacionaria. Se estima que el costo de la vida aumentará un 70% cuando concluya el año.

El mensaje del exministro

En su carta de dimisión, Guzmán no pasó por alto las tensiones que atraviesan al partido gobernante y las consecuencias políticas que eso provoca. Por eso, le pidió al presidente que "trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante para que quien me reemplace, que tendrá por delante esta alta responsabilidad, cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica necesarios para consolidar los avances descriptos y hacer frente a los desafíos por delante".

El exministro reivindicó su entendimiento con el FMI, la madre de las discordias entre los Fernández. "Si el riesgo de que las cosas no vayan bien se materializa, aparece un gran problema distributivo y de eficiencia productiva. Cuando quien gobierna lo hace en pos del bienestar de su pueblo, debe hacer todo lo posible para que ese riesgo no lo termine pagando el propio pueblo en la forma de ajustes draconianos que generan exclusión, desempleo, desinversión en salud, educación, infraestructura, ciencia, y así un país con un peor futuro, a expensas de mantener retornos financieros insostenibles para quien en parte tomó una apuesta", recordó sobre la negociación que comenzó en 2020.

Argentina tiene un 40% de pobres. El 50% de los niños se encuentran bajo esa situación. Si bien la economía crece (se espera un alza anual cercano a los cuatro puntos), y también se reduce el paro, el país enfrenta una situación inédita: gente que trabaja pero no llega a fin de mes porque los salarios, de por sí bajos, se los devora la inflación. No es el único frente de tormenta que limita al mandatario. A pesar de ser un país exportador de hidrocarburos, la economía argentina necesita de energía, especialmente en invierno. Lo importa y gasta dólares que no tiene.

La palabra de Fernández de Kirchner

Una Fernández de Kirchner cada vez más activa y elocuente, hablaba a su auditorio cuando la noticia de la dimisión de Guzmán explotaba en las redes sociales. "Cuando ve como se ha distribuido el ingreso, cuando terminamos el Gobierno era 51%de los trabajadores, y 49% el capital, hoy estamos en 42% de los trabajadores y 58%. Los dirigentes sindicales siempre son los mismos y los empresarios también. ¿Qué es lo que cambió? Cambiaron las políticas del Estado. Es hora, en nombre de lo que creemos, a convocar al resto de la sociedad a hacer algo diferente, hacer lo mismo, que nadie discute, que todo se anule, no va más", dijo.

Ella llamó a promover un salario básico universal para todos los ciudadanos y a buscar un acuerdo con el empresariado para resolver un problema estructural de la economía: la dependencia del dólar. "Me voy a reunir con quien me tenga que reunir, en tanto y en cuanto sea para explicar nuestros fundamentos, y tratar de persuadir al otro también. Yo no niego ni renuncio nunca a convencer".

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