"TRABAJANDO RELACIONES"

Feijóo corteja al PNV ante el “malestar” por la alianza del Gobierno con Bildu

  • En el PP ven una oportunidad para estrechar lazos con el PNV ante el creciente protagonismo de los abertzales

  • Feijóo mantiene el objetivo de una mayoría suficiente en las próximas generales sin Vox, y mira a los nacionalistas vascos

  • Los populares se esfuerzan en "trabajarse" más esa relación a todos los niveles, en el grupo parlamentario y entre formaciones, y culpan a Sánchez de "erráticas políticas" que condicionan la industria vasca en claro guiño a Urkullu

Feijóo durante su encuentro con el PP vasco el pasado jueves.

Feijóo durante su encuentro con el PP vasco el pasado jueves. / DAVID MUDARRA.

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La victoria electoral de Juanma Moreno Bonilla en Andalucía ha abierto ventanas que en el PP llevaban mucho tiempo cerradas. La más importante es la posibilidad de que los populares puedan volver a gobernar sin Vox. Tras la primera coalición en Castilla y León, el líder conservador tenía como principal objetivo ofrecer un ejemplo de que tal pacto era reversible y acreditar, como ocurrió en la noche del 19 de junio, que un Gobierno en solitario volvía a ser posible. Alberto Núñez Feijóo llegó a la presidencia del PP con el mensaje de que pretende exportar su modelo de mayorías al ámbito nacional, aunque no lleguen a ser absolutas. Pero sí obtener una mayoría suficiente, insisten en Génova, como para no necesitar el apoyo de Santiago Abascal. 

Para eso Feijóo sabe que hay cuestiones importantes de resolver, como el futuro del centro derecha en Navarra, tras la escisión adelantada por EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, para continuar asegurando los dos diputados de UPN. Como también lo es tejer alianzas con otros grupos, como ha sido habitual en los últimos años. Y todas las miradas se dirigen al PNV, un partido que siempre ha dado estabilidad a los gobiernos nacionales con independencia de su signo político.

El ‘shock’ de la moción de censura que expulsó a Mariano Rajoy de la Moncloa, con el apoyo de los nacionalistas vascos justo después de aprobar los Presupuestos Generales, dejó una herida profunda entre los conservadores. Los puentes quedaron rotos durante mucho tiempo bajo el mandato de Pablo Casado. Un vínculo, igual que el de los empresarios, que Feijóo quiere recomponer. Cuenta para ello con una relación estrecha con algunos de sus dirigentes, especialmente con el ‘lehendakari’ Íñigo Urkullu, precisamente por su trayectoria como presidente de la Xunta y las similitudes de ambas comunidades.

Y en su reciente visita al País Vasco, esta misma semana, el líder del PP dejó claras sus intenciones, tendiendo la mano a continuar con esa relación y justificando incluso algunas deficiencias en la gestión económica vasca por la “errática política” del Gobierno de Sánchez. “Es difícil responsabilizar a un presidente autonómico del deterioro de la política industrial y económica en su ámbito territorial con una política errática y equivocada del Gobierno socialista. Vamos a ser justos y razonables”, dijo el líder conservador en un claro capote a Urkullu.

También en el grupo parlamentario en el Congreso la interlocución “se está trabajando” para seguir mejorando relaciones, según han confirmado fuentes de la cúpula popular a este diario. “En ello estamos. El PNV puede ser muy importante de cara al futuro”, reconocen los mismo dirigentes, apuntando a que Feijóo tendrá que sumar escaños aliados si quiere ser presidente del Gobierno.

La línea roja del PNV es de sobra conocida porque su líder, Andoni Ortuzar, lo ha dicho públicamente: Vox. Si el partido ultra entra en la ecuación, los peneuvistas no estarán bajo ningún concepto. Pero la victoria andaluza y el modelo de Feijóo abren una posibilidad a un escenario distinto: poder prescindir de Vox y alcanzar la Moncloa con el apoyo de otros grupos, entre los que estarían los nacionalistas vascos.

Ese es el plan de Génova, a pesar de que la prudencia impera en todo momento. En el equipo de Feijóo reconocen que “falta mucho tiempo” para esas elecciones, incluso aunque Sánchez decidiera no agotar la legislatura. Pero, algunos dirigentes cercanos a Feijóo, no esconden que la consolidación de EH Bildu como socio del Gobierno, ha cambiado también muchas circunstancias actuales.

El grupo abertzale ha ido ocupando un espacio fundamental en las votaciones del Ejecutivo, especialmente tras la crisis que vive Sánchez con ERC a raíz del caso Pegasus. Salvó el decreto anticrisis en el mes de abril y ya ha pactado la ley de memoria democrática, un proyecto clave para los socialistas.

Es una realidad que no escapa a los ojos del PP. Todo lo contrario. Los populares son conscientes de las grietas que Sánchez ha ido abriendo con ese grupo y están decididos a aprovechar “el hueco”. Entienden que en estas circunstancias es más sencillo acercar posturas. Y según ha podido saber este diario, el objetivo es seguir manteniendo contactos y abrir nuevas vías de colaboración aun estando en la oposición. 

El malestar del PNV es evidente en casi todas las intervenciones de su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, que no escatima en advertencias a Sánchez. Hace unos días era Ortuzar el que en una entrevista en ‘Onda vasca’ insistía: “Viene un otoño complicado y al Gobierno central le pedimos que no le tiemble el pulso para tomar las medidas necesarias. Y para eso debe tener claro quiénes son sus apoyos, pero eso no lo vemos de momento. Parece el Gobierno de la yenka”.

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