SE ENFRENTARÁN A ESPARZA

Los diputados díscolos de UPN lanzarán en junio su partido para las elecciones forales

  • Planean convertir en una herramienta electoral la plataforma cívica creada tras su expulsión de UPN por oponerse a la reforma laboral

  • Están decididos a enfrentarse con Javier Esparza y dividir el voto del centro derecha en Navarra

Sergio Sayas y Carlos García Adanero.

Sergio Sayas y Carlos García Adanero. / JOSÉ LUIS ROCA.

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Sergio Sayas y Carlos García Adanero, los dos diputados expulsados de Unión del Pueblo Navarro (UPN) por oponerse a apoyar la reforma laboral del Gobierno de Pedro Sánchez, presentarán formalmente el proyecto con el que aspiran a concurrir en las elecciones forales de 2023 en el mes de junio. 

Es la fecha que manejan para dar un paso más después de que el pasado marzo impulsaran una plataforma cívica que buscaba canalizar el descontento de la gente. Según han confirmado a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, en estos momentos superan los 1.300 inscritos y su irrupción en el mapa político navarro supondrá dividir el voto del centro derecha y complicar las opciones de su antiguo partido, con el que entienden que “muchísimos ciudadanos están decepcionados” por su postura de acercamiento al PSOE.

UPN está roto desde aquel momento, aunque las turbulencias llevaban tiempo cocinándose. Los dos diputados nacionales vivieron el día más difícil de su vida política aquel 3 de febrero cuando todo parecía indicar que tenían en sus manos una de las leyes más importantes de la legislatura, sino la que más. Fue un error del diputado del PP, Alberto Casero, quien salvó la reforma estrella de Yolanda Díaz (esencial también para el presidente del Ejecutivo). Pero si aquel error, con el que nadie contaba, no se hubiera producido, la ley habría decaído gracias al voto contrario de Sayas y Adanero. Todo a pesar de que la posición fijada por UPN era apoyar la reforma laboral.

Los dos diputados fueron expulsados de militancia durante dos años y medio para su propia sorpresa. Esperaban algún tipo de represalia por haberse saltado las instrucciones de la dirección, pero no un castigo de tanta severidad teniendo en cuenta todo lo que ocurrió en las horas previas.

En el entorno de los diputados recuerdan que el presidente de su partido, Javier Esparza (con el que Sayas se enfrentó en las primarias de la formación cosechando un buen resultado y acreditando la división que ya existía en UPN) no les dio explicaciones sobre la postura del voto ni compartió con ellos los detalles de la negociación con los socialistas. La situación era muy compleja. Los dos diputados representan la coalición electoral Navarra Suma, con el PP (y a la que se unió Ciudadanos en 2019) y hacen una oposición muy notable al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

Su convencimiento es el de que Esparza había negociado con los socialistas mirando al futuro de Navarra contemplando nuevas alianzas para poder volver al Gobierno foral. Pero, reconocen, que lo “realmente grave” fue la imposición de una postura que no compartían sin tener ningún dato para comprenderlo. Los parlamentarios no escondieron su malestar en aquel 3 de febrero cuando llegaron al Congreso. “UPN no debe apoyar a Sánchez, que es presidente con los votos de Bildu”, aseguró Adanero. Entendían que hacer de salvavidas del Gobierno les pasaría una factura muy alta con sus votantes. 

Durante el transcurso del día aseguraron públicamente que acatarían la posición de UPN e incluso declinaron intervenir en su turno de palabra en la Cámara Baja para hacer visible su protesta aunque fueran a votar, en principio, que sí. El PP tenía claro que su voto sería contrario (esto también fue un punto de inflexión en la crisis del partido) y Ciudadanos, en cambio, decidió apoyar el decreto de la reforma laboral para marcar un perfil propio y, sobre todo, por el beneplácito de los empresarios a la norma. La presión sobre los dos diputados de Navarra Suma fue brutal durante toda la jornada. 

Ellos, según pasaban las horas, se fueron convenciendo de que votarían en conciencia: no traicionarían su rechazo a la reforma laboral porque entendían que los electores que les llevaron al escaño no estaban de acuerdo. Pero sí traicionarían la instrucción de su partido. El error del diputado del PP terminó salvando a Sánchez y, aún así, fuentes del entorno de los diputados aseguran que muchos en Navarra les siguen viendo como “héroes”.

El cariño de la gente por la calle, las fuerzas que les dan en cuanto ponen un pie en Pamplona y el convencimiento de que hicieron lo correcto es brutal. No habíamos visto algo así”, insisten a este diario. 

“CON ESPARZA NO ESTAREMOS EN UPN”

El convencimiento de que “hicieron lo correcto” y la imposibilidad de convivir con Esparza (descartan su marcha del partido, por lo menos, hasta ver qué sucede en las autonómicas y municipales de 2023) han provocado la decisión de convertir la plataforma en una herramienta para presentarse a los comicios. El proyecto está aún verde y hará falta confeccionar listas y, sobre todo, decidir sobre la candidatura a la presidencia navarra. Pero fuentes del entorno de los diputados aseguran que valoran incluso “sacrificarse” para plantar cara a Esparza.

Es pronto para los cálculos, pero los diputados manejan unas primeras previsiones y aseguran tener garantizada la entrada al Parlamento de Navarra. Consideran que una parte importante de los votantes nacionales de PP (que no se presentan con sus siglas, sino en la coalición de Navarra Suma) e incluso algunos de Vox podrían decantarse por su opción y, sobre todo, aseguran que lo que no harán es seguir confiando en el actual UPN tras su acuerdo con Sánchez.

En 2019 la coalición de Navarra Suma ganó las elecciones forales con más del 36% de los votos y 19 diputados autonómicos, pero un pacto del PSN con Geroa Bai y Podemos (con la abstención de Bildu) aupó a la socialista María Chivite a la presidencia.

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