ELECCIONES ANDALUCÍA

IU salva a Yolanda Díaz y le desvincula del fiasco electoral mientras Podemos guarda silencio

La formación cree que los actos multitudinarios de la vicepresidenta sirven para activar a la "militancia organizada" y apunta al clima electoral como causa de la desmovilización

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, interviene en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, interviene en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados. / Eduardo Parra / Europa Press

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Izquierda Unida construye un cortafuegos para Yolanda Díaz que evite que el desgaste del varapalo electoral en Andalucía se traslade a nivel nacional, mientras Podemos guarda un elocuente silencio. El partido de Alberto Garzón, que se ha reconvertido en uno de los principales aliados de la vicepresidenta segunda en su carrera a La Moncloa, trata ahora de salvar a su futura candidata y desvincularla de los pobres resultados obtenidos, después de que la coalición Por Andalucía lograse sólo 5 escaños, muy por debajo de las expectativas y lejos de los 17 de 2018. Unos resultados a los que también ha contribuido la fractura del espacio en dos papeletas, con Teresa Rodríguez presentándose en solitario y logrando dos diputados.

Díaz se volcó en la campaña con tres actos multitudinarios que reunieron cada uno de ellos a más de 2.000 personas. Una movilización que, admiten, no se trasladó a las urnas. En las filas de IU han tratado, sin embargo, de desligar en las últimas horas a Yolanda Díaz de la situación andaluza. Consideran que la desmovilización del votante progresista ha sido determinante en el resultado, y admiten que "no hemos conseguido interpelar a la izquierda sociológica, que ha seguido absteniéndose". Sin embargo, se muestran convencidos de que es una dinámica propia de las elecciones territoriales que cambiará radicalmente en las elecciones generales de finales de 2023. Una cita a las que concurrirá, salvo sorpresas, la gallega, que el próximo 8 de julio comienza la construcción de su candidatura bajo la marca Sumar.

Consideran que la dirigente y la coalición andaluza van en "carriles paralelos" y que Díaz no se verá salpicada por el fenómeno de la desmovilización. Apuntan como muestra a la diferencia de participación que se produjo en algunos feudos progresistas de Andalucía en las elecciones municipales de mayo de 2019, que movilizaron a menos votantes progresistas que las generales que habían tenido lugar un mes antes. Sucedió sin ir más lejos en la provincia de Sevilla, feudo histórico de la izquierda, donde la abstención quedó en el 24% en las generales y ascendió al 38% en las municipales.

Inma Nieto, Yolanda Díaz e Iñigo Errejón en un acto de campaña. 

/ EFE

A esto se suma el "voto del poder", que ha beneficiado al PP, que ha logrado gran parte de un voto que "no es ideológico". Consideran además que el clima social no ha ayudado a la movilización, puesto que se percibía "poca pulsión de cambio". A esto se suma, admiten, la efectividad de la campaña de Juanma Moreno, que ha logrado situarse como voto útil para evitar que Vox fuera necesario. Y a esto habría contribuido -señalan- tanto el PSOE como la propia Teresa Rodríguez, ya que ambos actores han centrado parte de su campaña en el miedo a que el partido de Santiago Abascal entrase en el Gobierno. Unos temores que finamente habrían terminado por reforzar al presidente popular.

Acusan a la exlíder andaluza de Podemos de contribuir a los pobres resultados de la izquierda; no sólo por la división del voto a la que apeló Inma Nieto en la noche electoral: el voto de Por Andalucía y Adelante era similar al porcentaje de voto de Vox, que, sin embargo, logró rentabilizar las papeletas en 14 escaños, el doble de la suma de la izquierda. En caso de haber ido unidos, insisten, habrían logrado fácilmente 4 ó 5 diputados más que la suma de ambas fuerzas, puesto que en Huelva, por poner un ejemplo, Por Andalucía se quedó a 663 votos de lograr un escaño.

En un primer momento, en la noche electoral, nada más conocerse los resultados, la líder de Por Andalucía, Nieto, rehuyó las críticas y culpó del batacazo a las encuestas, al clima mediático y a la propia Rodríguez, evitando cualquier tipo de autocríticas. Aunque este lunes endureció el tono y cantó el mea culpa asegurando que se trataba de un resultado "malo sin paliativos", lo cierto es que en Izquierda Unida están convencidos de que la presencia de Rodríguez en los debates y su enfrentamiento con Vox ha beneficiado al PP, y consideran que la dirigente anticapitalista estaba "dopada intencionadamente" por los medios de comunicación, debido a sus múltiples apariciones en distintas televisiones.


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Silencio elocuente en Podemos

El resabor es amargo en la coalición de las izquierdas andaluzas donde conviven IU, Podemos, Más País, Equo, Alianza Verde e Iniciativa del Pueblo Andaluz. Y pese a compartir papeleta, las reacciones han sido muy diversas dentro de esta opción política. Podemos ha optado por el silencio total ante el desastre en las urnas y en previsión de los resultados, ni siquiera convocó la habitual rueda de prensa de los lunes tras la reunión de su ejecutiva. La secretaria general de la formación, Ione Belarra, emitió un escueto mensaje a través de las redes, donde tildaba de "mala noticia" los resultados y agradecía el apoyo a su militancia.

En las filas moradas se han sentido agraviados desde el propio nacimiento de la coalición Por Andalucía. Podemos presionó hasta el último momento por situar al frente a su candidato, Juan Antonio Delgado; la idea era mantener la dinámica hasta ahora existente en la combinación 'Unidas Podemos' que a nivel nacional integra junto a IU y donde Podemos tiene un papel preponderante. Sin embargo, el cambio de dinámica, con una opción que aglutinaba a media decena de fuerzas y donde se trataba de diluir el papel del partido de Belarra, llevó a que Inmaculada Nieto, de IU, fuera finalmente la candidata. Una decisión en la que intervino directamente Yolanda Díaz después de la amenaza de ruptura de Podemos por este extremo.

Alberto Garzón, Yolanda Díaz e Inmaculada Nieto, en la feria de Sevilla. 

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El acuerdo de coalición llegó tan in extremis que Podemos quedó fuera del registro, pero el acuerdo político alcanzado le otorgaba algunos de los puestos en las listas que más garantías tenían de ser elegidos. Hace semanas en la coalición se daba por hecho que el partido morado tendría mayoría absoluta en el grupo parlamentario y así ha sido finalmente. De los cinco diputados obtenidos -el mínimo para tener grupo propio en el Parlamento de Andalucía-, tres son de Podemos -Delgado, por Cádiz; Alejandra Durán por Granada y José Manuel Gómez Jurado, por Córdoba-, uno de IU -Nieto, por Málaga- y otro de Más País Andalucía, -Esperanza Gómez, por Sevilla-.

Sin embargo, en Podemos se sienten poco concernidos por la debacle. La responsabilidad viene amortiguada por el hecho de que la candidata fuera de Izquierda Unida, que también se ha hecho cargo del grueso de la campaña; y de que Yolanda Díaz fuera la líder nacional que más visibilidad tuvo durante la campaña, en lugar de los líderes de Podemos. El sentimiento de responsabilidad por los resultados es proporcional a la implicación que Podemos ha tenido en las últimas semanas, y al no considerarse artífices ni protagonistas en la carrera hacia las urnas, tampoco se sienten especialmente interpelados por las consecuencias ni asumen excesiva culpa por la derrota. Si otros han diseñado las claves y estrategia de la coalición, que asuman ellos los resultados. Los morados han desaparecido en las últimas horas de los medios de comunicación para evitar el desgaste que ha supuesto la cita, al considerar que corresponde a IU acarrear con gran parte de esa carga.

Con una "marca blanca" y "sin capacidad de decisión"

Uno de los pocos análisis publicados por parte de Podemos ha llegado por parte de Mario Perea, un concejal de Écija y candidato de Podemos en la coalición, que ha puesto sobre la mesa las que considera las principales razones de la debacle. Y en centro de todas ellas está la negociación fallida de la coalición. Uno de los motivos que alega es el propio nombre de la alianza, sugiriendo que se hubieran logrado mejores resultados con la marca "Unidas Podemos por Andalucía", la apuesta que defendió Podemos, en su objetivo de dar continuidad a la coalición de Podemos-IU a nivel estatal. "Los sondeos de hace 6 meses otorgaban a UP por Andalucia entre 9 y 11 escaños, la marca blanca se ha quedado en la mitad", sentenciaba Perea en un hilo de Twitter, donde reconocía que "la negociación previa no ayudó".

Las críticas no llegaron sólo por el nombre; este candidato también apuntaba a la "falta de visibilidad de Podemos" tras quedar fuera de la coalición y no poder estampar su logo en la papeleta electoral. Una circunstancia a la que se unía la falta de "capacidad de decisión" durante la campaña, en una alusión implícita a Izquierda Unida, que se ha hecho cargo de la organización de la carrera electoral, también a nivel económico, tras quedar los morados sin recursos. "Sin logo, sin visibilidad suficiente en campaña, sin capacidad de decisión… la gente común no ha podido identificar dónde estaba ubicado el capital político y simbólico de Podemos. El espacio que ha permitido llegar al Gobierno central, subir el SMI o frenar a las eléctricas", advertía.

No era el único dardo que lanzaba a IU, a quien señalaba también por haber empleado la arena andaluza para, según su tesis, ganarse la simpatía de la vicepresidenta segunda. "Lamento que haya quienes hayan usado estas elecciones con el único objetivo de ganar posiciones en el proyecto de Yolanda Díaz", defendía el concejal: "Lo lamento porque Andalucía no puede esperar a que las soluciones le lleguen dadas de Madrid, sino todo lo contrario".

Estos primeros mensajes dentro de la coalición dan la temperatura de la situación interna entre las principales formaciones. Las pugnas internas no han cesado durante las últimas semanas, en las que han exhibido un cierre de filas que no se correspondía con la realidad. Prueba de ello fue el cese fulminante de la dirigente de IU Andalucía, Amanda Meyer, por parte de Irene Montero.

Una destitución que sentó especialmente mal en IU por llegar en el ecuador de la campaña electoral, pese a las peticiones reiteradas de que pospusiera la salida a después de la cita con las urnas. El malestar es evidente con la ministra de Igualdad, una de las dirigentes más destacadas de Podemos que tuvo una presencia testimonial en Andalucía tras 'borrarse' de la mayoría de mítines.

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