AMÉRICA LATINA

Gustavo Petro asume la presidencia de Colombia con la promesa de un cambio histórico

  • Es la primera vez que la izquierda llega al Gobierno por medio del voto en un país que ha atravesado un atroz conflicto armado

  • La toma de posesión será acompañada en la Plaza Bolívar por una multitud además de una docena de jefes de Estado

El nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, en Bogotá.

El nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, en Bogotá. / REUTERS/Vannessa Jimenez

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Gustavo Petro asume este domingo la presidencia de Colombia ante la expectante mirada de una sociedad que celebra, pero también recela de los ritmos de la prometida transformación. La Plaza de Bolívar, en el centro bogotano, será el escenario de una ceremonia de alto contenido político y emocional. No solo porque es la primera vez que la izquierda llega al Gobierno mediante el voto en un país que se desangró a lo largo de más de medio siglo por su conflicto armado. La abogada y activista ambiental Francia Márquez jura como la primera vicepresidenta de origen afrocolombiano.

Alguna vez fue insurgente del M-19. Abandonó las armas, eligió la lucha democrática, fue legislador y alcalde capitalino. El pasado jueves, Petro tomó posesión simbólica en una ceremonia ancestral organizada por la comunidad originaria arhuaca. En Bogotá, unas 100.000 personas esperarán su primer discurso en el marco de un traspaso de mando que contará con la presencia de una decena de Jefes de Estado. España será representada por el rey Felipe VI y el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares.

La gestión entrante ha querido desde el inicio marcar su diferencia respecto al presidente de derechas saliente, Iván Duque. Por eso, entre las delegaciones internacionales se sentará Kelly Garcés, una barrendera de 31 años de Medellín, quien fue invitada especialmente por Petro. Ella decidió viajar a la capital, aunque una parte de su familia no simpatiza con la izquierda. Garcés adquirió un breve renombre mediático en medio de la campaña electoral cuando un simpatizante de Álvaro Uribe la regañó por llevar la imagen del candidato del Pacto Histórico en su carretilla de basura. El incidente se esparció a través de las redes sociales.

La espada de Bolívar

Unos 700 exguerrilleros del M 19 de todo el país se harán presentes en Bogotá durante el traspaso de mando. Ellos acamparon en la Quinta de Bolívar, el edificio en el que ese grupo robó la espada de Simón Bolívar, en 1974. El arma fue objeto de peripecias rocambolescas. Fue hasta escondida en un prostíbulo. La guerrilla urbana la devolvió en 1991, en el marco del proceso constituyente que llevó al M19 a abandonar la lucha armada e insertarse en la vida política democrática. Treinta y dos años más tarde, la espada del Libertador se ha convertido en estandarte de la ceremonia de posesión, pero, además, de un objeto que intenta resumir las aspiraciones de una nueva Colombia.

"Guste o no, no sobra estar recordando, porque a veces parece que se olvida, con Petro habrá cambio", señaló Héctor Riveros, columnista de La Silla Vacía. Para el influyente portal, asume "un Gobierno reformista ambicioso" pero "con riesgo de estrellada". "En cuatro años no se cambia la historia ni se construye un nuevo país, pero al menos es posible empezar", señaló el esceritor Héctor Abad Faciolince, columnista del diario El Espectador. Si hay un punto de entendimiento entre los que simpatizan o aborrecen al flamante Gobierno de izquierda es que el nuevo ocupante de la Casa Nariño enfrentará desde el comienzo resistencias y dificultades para llevar adelante su ambiciosa agenda.

Un programa ambicioso

Petro se ha propuesto establecer un punto de corte en la historia de un país rico y, a la vez, injusto, con casi 40% de pobres. La reforma fiscal es uno de sus proyectos nodales. Su Gobierno se ha propuesto a su vez ser un punto de inflexión que permita comenzar a dejar atrás los intolerantes niveles de violencia. El presidente entrante se ha propuesto en ese sentido reactivar el acuerdo de paz que Juan Manuel Santos suscribió con las FARC en 2016, y que Duque puso sistemáticamente en tela de juicio. La izquierda quiere también ser garante que los sistemáticos asesinatos de líderes sociales y defensores de los derechos humanos dejen de ser un hecho naturalizado y sin solución.

"Si el gobierno girará alrededor de la vida es porque es consciente de que uno de los flagelos del país es la violencia. Por esta razón da gusto escuchar al doctor Álvaro Leyva, el nuevo canciller, cuando habla de retomar el camino de la paz, que fue truncado por el gobierno de Duque, y establecer diálogos con las guerrillas y los grupos al margen de la ley. Un país en guerra es, sencillamente, inviable" sostuvo Fabio Martínez en las páginas de El Tiempo. La Iglesia ya ha mostrado su disposición a colaborar en el acercamiento de posiciones entre el Estado y el ELN, el grupo de origen guevarista que opera en varias regiones del interior.

A los 62 años, Petro espera también representar un verdadero giro programático en la izquierda regional. Desde la noche de su triunfo marcó diferencias con los actuales Gobiernos que han erigido a los hidrocarburos, la minería y la agricultura intensiva en los motores del crecimiento económico. Su Gobierno ha decidido frenar la práctica del fracking, como se conoce el proceso de extracción de gas y petróleo del subsuelo, con fuertes efectos ambientales. Gabinete heterogéneo

El flamante mandatario estará acompañado por un gabinete heterogéneo que materializa cierta idea de entendimiento con sectores del centro político. De hecho, el propio Leyva es un veterano dirigente del Partido Conservador. Junto a Petro colaborarán figuras en principio tan variadas como el socialdemócrata José Antonio Ocampo, a cargo de la cartera de Hacienda, Iván Velásquez Gómez, quien fue nombrado como ministro de Defensa y ha acumulado pergaminos a través de sus investigaciones que arrojaron luz a uno de los grandes escándalos de Colombia: la llamada “parapolítica”. En un país donde los discursos de la Guerra Fría han tenido hasta la victoria de la izquierda un fuerte predominio, la presencia de Gloria Inés Ramírez en Trabajo habría sido imposible años atrás. Licenciada en física y matemáticas, ha sido miembro del Partido Comunista, la Unión Patriótica y el Polo Democrático, la primera tentativa en este siglo que tuvo la izquierda de ser competitiva en las urnas. No es una novedad menor la designación como ministra de Salud de Carolina Corcho, una psiquiatra y politóloga de 39 años.

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