DESAPARICIÓN

El secuestro de la prima del ganador del Tour Pogacar: "Creemos que su madre la esconde en Tenerife con una secta"

Julija Pogacar junto a su padre Peter en una foto tomada hace dos años. La foto ha sido extraída de findjulija.com y su uso por parte de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha sido autorizado por Peter Pogacar para contribuir a la localización de su hija.

Julija Pogacar junto a su padre Peter en una foto tomada hace dos años. La foto ha sido extraída de findjulija.com y su uso por parte de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha sido autorizado por Peter Pogacar para contribuir a la localización de su hija.

  • Interpol ya busca a Julija, desaparecida en Eslovenia el 3 de noviembre junto a su madre Melisa y un matrimonio amigo, supuestamente rumbo a España

  • Peter, padre de la niña y familia del ganador del Tour, no sabe nada de ella y ofrece recompensa a quien pueda ofrecer pistas fiables de su paradero: findjulija.com

  • El progenitor narra que la madre de la niña se sumó a una suerte de secta negacionista de la Covid financiada con donaciones y cuya gurú huyó de Eslovenia

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"Querido papá. He tomado la decisión de darte este pequeño trozo de papel para hacer que un día triste sea más brillante para ti. Te quiero. Julija". El 1 de noviembre de 2021, Peter Pogacar, primo del ciclista esloveno Tadej Pogacar, ganador de las dos últimas ediciones del Tour de Francia, se encontró con esta carta escrita por su hija de 10 años. Había pasado una semana con él y regresaba a casa de su madre, de la que Peter está divorciado desde que la niña tenía un año. Le pasó ese pequeño trozo de papel por debajo de la puerta y después salió corriendo. No la ha vuelto a ver desde aquella tarde.

Dos días después, Julija y su madre desaparecieron con sus pasaportes y una bolsa de ropa sin dejar mayor rastro. Los intentos de Peter por contactar con ellas fueron infructuosos. Su ex mujer apagó el teléfono móvil y dejó de atender tanto su correo electrónico como sus redes sociales. La angustia le invadió enseguida.

"Fui rápidamente a denunciarlo a la policía, pero al principio no le dieron importancia. Veían el caso como el de una madre y una hija que se habían ido un tiempo de vacaciones y que tarde o temprano volverían. Pero no fue así", explica Peter Pogacar desde Eslovenia, en una videollamada con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

(El dibujo que Julija le regaló a su padre el 1 de noviembre de 2021, el último día que la vio antes de su desaparición). Su progenitor ha cedido y autorizado su publicación, como el resto del material gráfico usado en este artículo, para ayudar a localizar a su hija.

Han pasado ya ocho meses y el primo del doble ganador del Tour sigue sin saber absolutamente nada de su hija desde aquella extraña nota a la que entonces no dio excesiva importancia. Ahora, entiende que era una manera de decirle adiós, que Julija, "una niña muy inteligente", sabía que iba a estar un tiempo sin verse con su padre y quería que él lo supiera, aunque no conociera los detalles de lo que iba a suceder. O sí, quién sabe.

Peter comenzó a recordar entonces una conversación que había tenido con su ex mujer unos meses antes: "Mencionó que se iría a vivir a algún lugar en las montañas, lejos de las frecuencias electromagnéticas, del Covid y de todas estas cosas, pero siempre dentro de Eslovenia. Aun así, me parecía imposible que lo hiciera, porque era una idea absurda y pensaba que no haría nada que fuera a poner en riesgo su tutela sobre Julija". Ahora sabe que se equivocó. De hecho, y de manera cautelar mientras se resuelve la investigación, un juez ha concedido a Peter la custodia total de la niña.

Atención policial

Tras el desinterés inicial, con el paso de las semanas la Policía eslovena empezó a tomar cartas en el asunto, constatado ya que el caso nada tenía que ver con unas vacaciones familiares. Tanto Julija como su madre, Melisa Smrekar, antes conocida como Natasa Brumen, son oficialmente personas desaparecidas y buscadas por Interpol, en una investigación que de momento no ha arrojado demasiadas conclusiones claras. Peter dice tener la certeza de que, tras el caso, se encuentra una "secta" con cierta fama en Eslovenia, liderada por Lana Praner.

La última foto de Julija con su padre, tres días antes de su desaparición. La foto ha sido extraída de findjulija.com y su uso por parte de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha sido autorizado por Peter Pogacar para contribuir a la localización de su hija.

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Para entender esta historia hay que remontarse al año 2011, cuando Peter Pogacar y Natasa Brumen tienen a su única hija en común, Julija. Un año después, el matrimonio naufraga y se divorcian. Es a partir de entonces, aproximadamente en 2013, cuando su ex mujer entra en contacto con Lana Praner y sus acólitos. De ahí, su cambio de nombre, realizado en 2021, motivado por esta militancia: "Es una de las exigencias en esta secta, que cambies tu nombre de acuerdo a supuestas leyes numerológicas".

Durante todos estos años separados, Peter y su ex mujer han compartido la custodia de su hija. Con el paso del tiempo, el primo del ciclista esloveno (que publicó la semana pasada una story en Instagram para darle difusión a su desgracia familiar) comenzó a preocuparse con ciertas conversaciones que mantenía con su hija. "Su madre le llevaba a talleres de esta secta y empezó a crear en ellos, en cosas como que el sol es una luz artificial creada por alguien y que el verdadero sol era otro. Mensajes que me preocupaban mucho", explica.

El matrimonio Ule

Llegado el momento de la desaparición, tuvo claro que la pista a seguir era la de Anka y Luka Ule. Este matrimonio era muy cercano a Natasa/Melisa y había anunciado meses antes a sus familiares su decisión de irse a vivir "a un cobertizo en un lugar montañoso de España, alejados de redes de comunicaciones, del Covid y de la civilización en general".

Once días después de la desaparición, el hermano de Anka Ule habla con ella. "Le pregunta por ellas y se pone muy nerviosa, comienza a decir que no las conoce de nada y cuelga de forma abrupta. Tras esa llamada, Anka apagó su teléfono y nunca más lo ha vuelto a encender. Tampoco su marido", detalla Peter.

Las investigaciones de la Policía eslovena, según traslada Pogacar, constatan que su hija y su ex mujer abandonaron Eslovenia junto a Anka y Luka Ule. También, que la noche de la desaparición, el matrimonio pasa la noche en un hotel del sur de Francia, aunque no hay registro de Julija y Melisa. De ahí, supuestamente siguen su camino hasta España, aunque a partir de ahora todo el relato está construido a partir de conjeturas.

Eslovenia-Huelva-Tenerife

El trazado realizado por la Policía eslovena maneja la hipótesis de que viajaron hasta el puerto de Huelva y que ahí tomaron el ferry que sale los viernes por la noche rumbo a la isla de Tenerife.

El cronograma cuadra con lo que los Ule les dijeron a sus familiares, que iban a emprender un viaje a España de cuatro días de duración: "Llegar de Eslovenia a España cuesta un par de días [el trayecto Madrid-Liubliana en coche, según Google Maps, dura 22 horas sin parar], por lo que la Policía entiende que siguieron su viaje por mar a las Islas Canarias. Y por la descripción que hicieron los Ule a sus familiares, un lugar montañoso y aislado, la hipótesis es que están escondidos en el Parque Nacional del Teide con los Ule y quizá más miembros de la secta".

La Policía española, siempre según el relato de Peter Pogacar, transmitió a la eslovena la "confirmación" de que no estaban ahí. "¿Pero quién puede confirmar que no están escondidas en algún punto de una isla tan grande como Tenerife? No me fío. No digo con seguridad que estén ahí, en realidad podrían estar en cualquier lugar del Espacio Schengen, pero la principal hipótesis es que Melisa tiene secuestrada a mi hija Julija en Tenerife", afirma el padre, que ofrece 10.000 euros de recompensa a quien pueda dar alguna pista fiable del paradero de su hija. Quien quiera y pueda colaborar puede hacerlo a través del formulario de la página web findjulija.com.

Pantallazo con fotografías de Melisa Smrekar, madre de Julija, publicadas en la web findjulija.com. El uso de esta imagen por parte de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha sido autorizado por Peter Pogacar para contribuir a la localización de su hija.

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La misteriosa gurú

La clave de esta historia tiene lugar en 2013. Un año después de su separación, la madre de la niña se unió a una especie de comunidad con aspecto de secta, comandada por una líder que dice llamarse Lana Praner. Una mujer que a día de hoy se halla en paradero desconocido, pero que sigue manteniendo actividad en redes y cazando adeptos.

“Lana Praner es una persona que eleva con su propia frecuencia personal la conciencia colectiva de las personas para lograr la paz interior y la armonía. Lana revela el mundo de la otra vida y es la conexión con los mundos físicos de las constelaciones planetarias exteriores, así como la conexión con todos los mundos intermedios”.

Esta es la definición que la propia Lana Praner ha colgado de sí misma en su página web. Se presenta como una persona que ha regresado de la muerte para contar al mundo “qué hay al otro lado”. Y afirma que, además, es capaz de conectar con la vida de otros planetas. Pero… ¿quién es en realidad la misteriosa Lana Praner?

Se trata de una gurú eslovena, de algo más de 40 años, que se ha convertido en una de las referentes de las pseudociencias y los negacionistas de su país. Fundó una especie de comunidad llamada Academia Lana Praner en la que prometía compartir sus experiencias más allá de la muerte, de la que ella habría regresado. Su relato caló en parte de la sociedad eslovena, consiguiendo así un buen número de adeptos para su ‘secta’.

Huyó del país

El término secta, no obstante, es rechazado por los seguidores que aún le quedan, que se quejan de que los califiquen de satanistas y definen a Lana Praner como una medium. De todos modos, cada vez son menos. Lana Praner tuvo que huir de su país, debido a que muchos de los adeptos a su comunidad quebraron económicamente tras unirse a ella.

“Lana Praner rompió a muchas familias. Se mantiene de las donaciones de la gente. Tiene una cuenta corriente en Bélgica, donde va a parar todo el dinero que recibe, que es mucho. Hubo familias que se arruinaron pagándole. Empezó a haber problemas y se largó del país”, cuenta Peter Pogacar en conversación con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA

Así, Praner desapareció físicamente de su pequeña república balcánica, pero no cesó su actividad. De hecho, sigue colgando vídeos en redes con sus lecturas y sus pseudoenseñanzas, aunque se ignora dónde se encuentra radicada en la actualidad.

Lo que sí se sabe es que Melisa, la ya ex mujer de Peter Pogacar, entró en contacto con ella en 2013 y desde entonces ha llevado a la niña a las reuniones.

Pantallazo con fotografías de Anka y Luka Ule, matrimonio que podría conocer el paradero de Julija, publicadas en la web findjulija.com. El uso de esta imagen por parte de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha sido autorizado por Peter Pogacar para contribuir a la localización de su hija.

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Las nuevas sectas

EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se ha puesto en contacto con Luis Santamaría, investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), que define al movimiento de Lana Praner como "un grupo pequeño, o al menos escasamente significativo a nivel mundial, fuera de Eslovenia. Estamos hablando de una secta pequeña. Es uno de tantos movimientos surgidos en torno a 'maestros espirituales' que se dicen depositarios de una revelación superior... y que no son más que verdaderos gurús sectarios que generan fuertes relaciones de dependencia en sus seguidores, con intensa manipulación".

Prosigue Santamaría contando que la forma de proceder de esta secta eslovena es similar a las otras de su corte que vienen proliferando en los últimos tiempos: "Es habitual que, bajo la capa de mensajes de paz y amor, haya una fortísima influencia sobre los adeptos, que llegan a romper con su familia, su trabajo y toda su vida anterior, al haber encontrado supuestamente la verdad al seguir a un nuevo maestro espiritual... Acaban convencidos de que por ese grupo y por ese líder vale la pena dejarlo todo".

Se han identificado varias de estas sectas en España en los últimos tiempos, especialmente a rebufo de la pandemia. El último caso conocido se registró en Navarra, donde un niño murió en mayo en el entorno de otra secta llamada 'Las Doce Tribus'. La filosofía es parecida: comunidades que viven alejadas de la urbe y sin contacto con la tecnología. Asegura Santamaría que no tienen nada que ver con la de Lana Praner, pero las técnicas de manipulación son similares.

(El doble ganador del Tour Tadej Pogacar publicó esta story en Instagram hace unos días)

Adoctrinada

Esta es, para el padre de la niña, la clave en la desaparición de su hija: “La han adoctrinado, siempre lo tuve claro. Yo sé que estaba en contacto con ellos, porque mi hija me lo decía. Mi pequeña es muy inteligente, muy creativa. Pero ellos la adoctrinaron. Yo hablaba con ella sobre eso, pero la niña me dijo muchas veces que ya no iría a la escuela. Que se iría a vivir con su madre al bosque, con animales y plantas. Me dijo que la escuela es irrelevante y que el maestro estaba desconectado", prosigue el padre de la niña en conversación con este diario.

Luka y Anka, el matrimonio con el que habría huido Melisa con la niña, también formaban parte de esta secta. Los miembros son negacionistas de la Covid-19 y rechazan la utilización de la tecnología (a pesar de que la líder hace en redes sociales sus labores de proselitismo). Por ello Melisa no se llevó su teléfono móvil ni su ordenador.

Su intención, como ya le adelantó a Peter en 2021, era "irse a vivir a algún lugar en las montañas, lejos de las señales, del Covid y todas estas cosas. Pero mencionó Eslovenia. Todo era tan imposible que la sola idea me parecía absurda. Llegué a la conclusión de que no haría nada que pusiera en peligro su tutela de Julia". insiste Pogacar.

Por ello no denunció. No esperaba el padre de la niña que, a mediados del pasado mes de noviembre, la madre desapareciese con su hija. Ahora siguen en paradero desconocido. El matrimonio con el que se fueron niega conocerlas. No hay forma de contactar con ellas. Peter no tiene pruebas de su ubicación actual y solo maneja elucubraciones y cálculos realizados por él mismo.

Y todavía se le quiebra la voz cuando lee la carta que su hija Julija le escribió, dos días antes de la desaparición, prometiéndole que le iba a alegrar el día. La policía eslovena ya ha escalado el caso a Interpol, que sigue tras el rastro de la pequeña Julija.

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