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El Gobierno andaluz marca distancias con Feijóo por la exhumación de Queipo de Llano: "La ley está para cumplirla"

La Hermandad de la Macarena extiende una alfombra roja sobre los huecos de las lápidas y retira una de dos placas que honran a Queipo como benefactor del templo y hermano mayor honorario

Una alfombra cubre las zonas donde estaban las sepulturas de Queipo de Llano y su esposa en la Basílica de la Macarena.

Una alfombra cubre las zonas donde estaban las sepulturas de Queipo de Llano y su esposa en la Basílica de la Macarena. / María José López / Europa Press

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Ruido político, agitado principalmente por Vox, frente al silencio o la comunicación escueta. Contrastó el tono diferente en el PP entre el líder nacional y el Gobierno de Juan Manuel Moreno, el día después de que la Hermandad de la Macarena cumpliera la ley de memoria democrática y exhumara, de madrugada, al general golpista Queipo de Llano, su esposa, Genoveva Martí y su auditor de guerra, Francisco Bohórquez.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, consideró que “la política debe centrarse en los vivios y dejar a los muertos en paz”. Desde el Gobierno andaluz, su presidente guardó silencio sobre el asunto y su portavoz, Ramón Fernández Pacheco, fue muy breve: "Somos una administración que siempre está a favor de cumplir la ley y lo que ha sucedido esta noche en la Basílica de la Macarena ha sido precisamente el cumplimiento de la ley. No tenemos nada más que decir".

Fue Vox el único partido que defendió que el genocida Queipo de Llano hubiera seguido enterrado en la Macarena, con un mensaje de Santiago Abascal que acusaba al Gobierno de “profanar sepulturas y perturbar el descanso de los muertos”. Incluso cargó contra el hermano mayor de la Macarena, José Antonio Fernández Cabrero, considerando “inexplicable” que se haya “doblegado tan sumisamente” al cumplimiento de la ley. Vox ha registrado ya en el Parlamento andaluz tres leyes de concordia que piden suprimir la ley de memoria democrática, algo a lo que también se ha comprometido el PP.

En la Cámara autonómica todos los intentos han decaído, pese a que fue uno de los asuntos pactados por PP y Vox en la anterior legislatura para conseguir la investidura de Moreno. Los populares andaluces alegan que debe decaer con el consenso de todo el arco parlamentario y hasta ahora han evitado tocar demasiado este asunto político, por más que la extrema derecha conmina a que se retrate. La ley de memoria estatal ha conseguido sacar a Queipo de la Macarena pero la norma andaluza, de 2017 y sin votos en contra, también impedía su tumba en un lugar público. Ni el Gobierno socialista ni el de PP y Cs ordenaron ejecutar la medida amparados en un informe jurídico que dudaba de que las lápidas, desprovistas de las insignias franquistas y de las fechas del alzamiento militar, vulneraran la ley.

La Hermandad, que notificó al Gobierno a primera hora de la mañana los trabajos de exhumación mediante acta, declinó que la administración estuviera presente. Desde el Ministerio de Presidencia, responsable de la Secretaria de Estado de Memoria Democrática, restaron importancia a la decisión y aseguraron que solo se ofrecieron a seguir el procedimiento pero que no era obligatorio sino una recomendación al ser un recinto privado.

La Macarena pidió salir del foco político y agradeció a las familias el cumplimiento de la ley. Aunque los familares de los militares exhumados eludieron hacer declaraciones, sí que dejaron constancia de sus opiniones en redes sociales. Uno de los nietos de Queipo de Llano, Gonzalo García Yangüela, pidió “honor al salvador de Sevilla” y “vergüenza y desprecio a los cobardes y desagradecidos”. No han despejado dónde yacerán sus antepesados, que han sido incinerados.

Desde el Gobierno y el resto de partidos de izquierda celebraron la exhumación de Queipo y el cumplimiento de la ley. Pero si hubo quien celebró la salida de la Macarena del general golpista al que atribuyen el asesinato de más de 45.000 represaliados de la Guerra Civil fueron los familiares de sus víctimas. Una de las grandes protagonistas del día fue Paqui Maqueda, que puso voz a los represaliados la madrugada del jueves a las puertas del templo, gritando los nombres de sus familiares, su bisabuelo, sus tíos y pidiendo “honor y gloria a las víctimas del franquismo”.

Maqueda, referente del movimiento memorialista y miembro de Nuestra Memoria, salió de la cama cuando la llamó una amiga, se vistió y se plantó a las puertas de la Macarena. Allí permaneció discretamente en un banco sentada, alejada de los fotógrafos y los periodistas que iban arremolinándose en la puerta. Solo cuando se le preguntó explicó quién era y por qué estaba allí, cómo Queipo se cebó con su familia e incautó todos sus bienes. Pidió permanecer discreta para verlo salir en el coche fúnebre.

Cuando eso ocurrió los familiares del golpista aplaudieron y gritaron un “viva Queipo” que le arrancó la voz desde las tripas para romper su silencio al grito de “honor y gloria a las víctimas”. Fueron apenas un par de minutos en los que la familia se distribuyó en varios coches para marcharse y sin mirar a la activista de la memoria histórica.

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Al final, alguien desde un coche que acababa de llegar profirió un insulto contra ella mandándola callar y grito “Viva Franco”. Maqueda que explicó después que quería saldar una deuda histórica y que no podía permitir que esa “viva Queipo” pusiera el punto y final a una historia dolorosa para cientos de familias, prefirió ignorar el insulto y le restó toda la importancia. Una amiga llegaría para abrazarla y ayudarla a limpiar sus lágrimas. El jueves, la sevillana se paseó por todos los medios de comunicación convertida sin duda en una de las protagonistas de la jornada y sin poder contener su emoción.

La Hermandad de la Macarena abrió las puertas de su Iglesia a primera hora con normalidad. Sobre las lápidas que habían levantado los operarios durante la madrugada la Hermandad colocó una alfombra roja, un reclinatorio y una cinta para impedir el paso. Dos placas seguían siendo visibles, una honraba a Queipo de Llano como benefactor del templo y otra como hermano mayor honorario de la Macarena. La Hermandad retiró a lo largo del día, por incumplir la ley, una de esas placas.