MEMORIA DEMOCRÁTICA

El general que gana en honores a Franco: el asesino de Blas Infante vuelve cada agosto

Los partidos de izquierda y las asociaciones memorialistas confían en que este haya sido el último año en que se conmemora el asesinato de Blas Infante con su asesino enterrado en la Basílica de la Macarena

Monumento a Blas Infante rodeado de flores durante el acto por el 86 aniversario del asesinato de Blas Infante. 

Monumento a Blas Infante rodeado de flores durante el acto por el 86 aniversario del asesinato de Blas Infante.  / María José López / Europa Press

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“Asesino, y un verdadero cristiano, no quiere que un asesino, como hace Queipo de Llano, esté en su Iglesia bendecido y con su Virgen enterrado”. 'A Palos', que participó en el homenaje de este miércoles a Blas Infante, canta este fandango en la 'Bambera de la Memoria de las Amapolas', que recuerda el escritor y profesor Antonio Manuel, patrono de la Fundación. La gran pregunta es si dentro de un año, con la ley estatal de memoria democrática en vigor, uno de los más cruentos generales del golpe de estado de 1936 seguirá ganando en honores a Franco y continuará enterrado en la Basílica de la Macarena de Sevilla.

Este año, de nuevo, fue el protagonista indeseado en el homenaje al andalucista, que volvió a colmarse de ramos de flores con cintas verdiblancas depositadas a los pies del bronce que, con los brazos abiertos, recibe las balas que le quitaron la vida.

Lugar de Memoria Histórica de Andalucía. “En este lugar fue asesinado Blas Infante por luchar por una Andalucía Justa y Libre, en la noche del 10 al 11 de agosto de 1936”. Así rotuló la Junta de Andalucía, en junio de 2018, el punto en el que asesinaron al reconocido en el Preámbulo del Estatuto de Andalucía como "Padre de la patria andaluza".

Cada 10 de agosto, en un acto que ahora resucita de la mano de la fundación que lleva su nombre y de los partidos de la izquierda pero que durante años languideció, se conmemora su fusilamiento. Cada año, se recuerda que mientras que Blas Infante yace, supuestamente, en Pico Reja en el cementerio de San Fernando de Sevilla, junto a más de 4.000 cadáveres en la segunda mayor fosa del franquismo en Andalucía, el cruento general que lo mandó asesinar, Queipo de Llano, sigue enterrado con honores en la Basílica de la Macarena, sin que ninguna administración haga cumplir la ley andaluza de memoria histórica. Siempre hay argumentos para no tocar a quien se le apodó como “el virrey de Andalucía”. La nueva ley estatal de memoria histórica, que ya está en el Senado, supuestamente acabará con las excusas. Lo que falta, avisan los partidos de la izquierda, no son normas sino “voluntad política”.

Monumento a Blas Infante rodeado de flores durante el acto por el 86 aniversario del asesinato de Blas Infante. 

/ María José López / Europa Press

Quien iba a decir al ‘generalísimo’ Francisco Franco que el general al que mandó de cónsul a Italia porque nunca se fio de sus ansías de poder, el hombre que bajo el régimen pasó de héroe a villano y al que trató de borrar de la historia, iba a superarlo en honores. Franco fue exhumado y salió del Valle de los Caídos 44 años después de su muerte, el 24 de octubre de 2019. Queipo sigue enterrado a los pies de la Virgen de la Macarena, en una de las iglesias más visitadas de la ciudad, de la que él fue gran benefactor y pese a que anualmente las asociaciones memorialistas se desgañitan al grito de “Fuera el genocida de la Macarena”.

Mientras, las administraciones, ayuntamiento, Junta y Gobierno e Iglesia se han ido pasando la patata caliente de su exhumación durante años hasta llegar siempre al mismo punto: “La Basílica es un recinto privado. Es la Hermandad la que decide”. Poca broma, 16.000 hermanos forman parte de la Macarena, la hermandad más numerosa de Sevilla, la cofradía más popular y, a la vista está, una de las que más manda en la ciudad.

Un compromiso del Gobierno

La líder de Podemos en Andalucía, Martina Velarde, diputada y ponente de la ley de memoria histórica que enfila ya la recta final hacia su tramitación, envuelta en la polémica por el pacto con EH Bildu, asegura que la norma obligará a sacar a Queipo de la Macarena. Aunque considera la diputada cordobesa que la ley andaluza ya valdría. Velarde preguntó expresamente al secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, en el Congreso si habría alguna partida para la exhumación de Queipo de la Macarena. “Una vez que aprobemos la ley de memoria democrática están puestas todas las condiciones para que este tipo de anomalías en la vida democrática no vuelvan a producirse, ni estén en lugares públicos”, señaló el responsable del Gobierno hace menos de un año.

La ley contempla en su artículo 35, sobre símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática: “Cuando los elementos contrarios a la memoria democrática estén ubicados o colocados en edificios de carácter público, las instituciones o personas jurídicas titulares de los mismos serán responsables de su retirada o eliminación. Carecerán de visibilidad los retratos u otras manifestaciones artísticas de militares y ministros asociados a la sublevación militar o al sistema represivo de la Dictadura. A tal efecto, no podrán mostrarse en lugares representativos y, en particular, despachos u otras estancias de altos cargos, espacios comunes de uso, ni en áreas de acceso al público”.

La ley andaluza, aprobada en 2017 sin votos en contra y con un cuerpo normativo muy parecido a la norma estatal en tramitación, señala en su artículo 4 que “cuando los elementos contrarios a la memoria democrática estén colocados en edificios privados con proyección o uso a un espacio público, las personas propietarias de los mismos deberán retirarlos o eliminarlos”. Con esa redacción cabrían pocas dudas, pero la Junta, tanto en la etapa del PSOE como en la del PP, evitó el asunto amparándose en un informe de los letrados que advertía de que la tumba de Queipo había sido desprovista de todos los símbolos franquistas por parte de la hermandad en octubre de 2009.

En la lápida se leía: “Aquí reposa en la paz del Señor el excelentísimo señor teniente general D. Gonzalo Queipo de Llano y Sierra” y tres fechas: 18 de julio de 1936, día del golpe de Estado, y las de su nacimiento y muerte (5 de febrero de 1871 y 9 de marzo de 1951). Las lápidas, también la de su esposa, fueron desprovistas de todos los símbolos franquistas, se eliminó la fecha del golpe y los cargos militares.

Podemos volvió a reivindicar como el mejor homenaje a Blas Infante, y a los otros 50.000 andaluces a los que ordenó matar, que salgan los restos de su asesino de la Macarena. También desde Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, denunció que el militar falangista "sigue enterrado con todos los honores en la Macarena incumpliendo todas las leyes de Memoria Democrática e Histórica al tiempo que Blas Infante sigue teniendo sus restos en una fosa común". El diputado del PSOE Rafael Recio aseguró que “el moderado” presidente Juanma Moreno "tiene una buena oportunidad durante la próxima legislatura de rendir homenaje y elogiar la figura de Blas Infante" impulsando la ley de memoria de Andalucía, tras apuntar que "ha estado bloqueada, apartada y paralizada durante estos últimos cuatro años", por el pacto con la extrema derecha de Vox.

Desde el PP andaluz, su portavoz parlamentario Toni Martín, presumió de que el Gobierno andaluz “ha recogido el legado del consenso de Blas Infante”. Moreno reivindica “el nuevo andalucismo moderno” como parte esencial de su ADN político pero sigue evitando asuntos como la ley de memoria democrática que dribló todo el mandato anterior promoviendo una nueva ley de concordia que debía contar con el consenso de todos los partidos andaluces y que nunca llegó a ningún sitio.

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