CUMBRE DE LA OTAN

El Gobierno resalta la agenda internacional de Sánchez frente a Feijóo como garantía en "tiempos inciertos"

  • Fuentes del Ejecutivo valoran la "influencia" de Sánchez y sus "vínculos personales" con dirigentes de otros países como un hecho diferencial frente al líder de la oposición

  • El presidente debe volver ahora a la arena española y la pugna con la inflación y él mismo alerta de que "debemos prepararnos para cualquier escenario" por la incertidumbre mundial

Pedro Sánchez con Emmanuel Macron y otros dirigentes en la cena en El Prado con motivo de la cumbre de la OTAN en Madrid. 

Pedro Sánchez con Emmanuel Macron y otros dirigentes en la cena en El Prado con motivo de la cumbre de la OTAN en Madrid.  / Brais Lorenzo /EFE

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Ante la impresionante galería central del Museo del Prado, mientras él y su mujer, Begoña Gómez, ejercían de anfitriones y recibían a los líderes mundiales, las cámaras captaban un Pedro Sánchez exultante. Eufórico. Relajado y sonriente. La primera jornada de la cumbre de la OTAN, la del miércoles 29 de junio, se había cerrado a pedir de boca para el Gobierno: los aliados habían alumbrado un nuevo Concepto Estratégico, tras muchos meses de negociación, pero sin tensiones en el momento clave; se había desbloqueado la adhesión de Suecia y Finlandia, la logística había discurrido como la seda.

El jefe del Ejecutivo ya había atesorado un potente arsenal de imágenes en un encuentro que ha reunido en Madrid a 42 jefes de Estado y de Gobierno, justo en un momento en el que el mundo se está reordenando tras la invasión rusa de Ucrania. Y disponía incluso de la ansiada foto con Joe Biden, con quien se entrevistó este martes en la Moncloa. El álbum en El Prado fue el colofón final y seguramente se convierta en el sello gráfico más potente de una cita, que el propio presidente estadounidense ha tildado de "histórica".

Un evento que el Ejecutivo ha preparado con mimo y que le ha permitido salir del agujero de la derrota de las elecciones andaluzas del 19-J. Tres días para sacar la cabeza y “reforzar la proyección” y el liderazgo del presidente, subrayan en el Gobierno, atributos que no encuentran en Alberto Núñez Feijóo y que consideran como un elemento diferencial clave y hasta útil de cara a las próximas generales, a pesar del desgaste por el altísimo precio de la luz y de la gasolina y la subida del coste de los alimentos. "Pedro sale absolutamente reforzado, con una magnífica proyección internacional y dándole a España mucho prestigio. Ha salido todo excelente", valora una ministra. Lo que ha sucedido estos días tiene un rédito obvio a nivel internacional, pero también puede tener efectos en la política nacional, razonan en el Ejecutivo.


/ EFE

"En los tiempos inciertos que vivimos no hay mejor presidente posible", defiende un ministro, en referencia a la inestabilidad a la que está abocada Europa mientras siga la guerra en Ucrania. "Su influencia en Europa y en la política internacional es una baza decisiva para España", añade. Otras fuentes de Ejecutivo destacan también su contribución a situar a nuestro país "como un actor clave". "Se ha posicionado como un líder en la esfera mundial, que tan abandonada tenía Mariano Rajoy. Y lo ha hecho, prosiguen, en un momento vital "porque las decisiones ya son globales" y en "un mundo multipolar es más importante tener influencia en el ámbito internacional".

LOS VÍNCULOS PERSONALES DE SÁNCHEZ

Estas mismas fuentes resaltan que sin un "vínculo personal" con el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, o con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, "no hubiera sido posible" sacar adelante los fondos de recuperación o el mecanismo de la denominada excepción ibérica para topar el precio del gas y que no tenga tanta afectación en la factura de la luz.


/ Chema Moya / EFE

"¿Cómo se habría desenvuelto Feijóo, que ni siquiera habla inglés fluido, en la cumbre de la OTAN?", apuntan fuentes del Ejecutivo. "¿Qué asuntos podría haber tratado con Biden", reiteran. Lo cierto es que la cena en El Prado se visualizó una cordialidad con el líder estadounidense y con muchos otros mandatarios, que mostraron a un Pedro Sánchez más sociable, más cercano. Esto es algo que las personas que viajan habitualmente con él siempre subrayan, su consideración entre las personalidades internacionales, pero que en España, con un alto de grado de polarización política y el continuo 'ruido' en el seno del Gobierno de coalición con Unidas Podemos, no se percibe.

La celebración de la cumbre de la OTAN ha sido para España y para Sánchez un rotundo éxito. Y así lo reconoció este jueves el propio secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, que la calificó de "perfecta, impecable y excelente". "España es un aliado muy valorado e importante de la Alianza", defendió. Pero la euforia que siente el Ejecutivo caduca y sigue teniendo sobre la mesa el mismo problema “grave”, como conviene el propio Sánchez, sobre la mesa: la losa de una inflación desbocada y que ha alcanzado la cota más alta en 37 años, el 10,2%.


/ EFE

PREPARADOS PARA CUALQUIER ESCENARIO

Con las luces de la cumbre de Madrid, ya apagadas, una entrevista la noche del jueves con La Sexta, fue contundente al pintar un panorama de "extrema incertidumbre" y muy sombrío: a los españoles, apuntó, hay que "decirles la verdad, sin paños calientes". "Debemos prepararnos para cualquier escenario", porque Vladímir Putin usa el gas y el petróleo como "un arma más en su guerra contra Europa". 

Así, "la futura escasez de gas es un riesgo cierto que tenemos que tomarnos muy en serio", alertó, anticipando, por tanto, un invierno previsiblemente duro si Moscú profundiza en su estrategia de cortes de gas. Por ello recomendó hablar más de "ahorro energético, de eficiencia energética". Su pronóstico, de hecho, es que la guerra en Ucrania será "mucho más larga" de lo previsto, ya que Putin no tiene "muchas ganas de abrir una vía diplomática", lo que exige precisamente "aumentar la capacidad de disuasión" de los aliados. Argumento que hilaba con su determinación de crecimiento del gasto militar hasta llevarlo al 2% en 2029, para lo que exige un "acuerdo de país", a izquierda y derecha. 

NO DESCARTA LA RECESIÓN

El mensaje político que quiere lanzar el presidente, y que de hecho ya hizo el sábado, cuando rearmó su discurso, es que el Gobierno, "en cualquiera de los escenarios", va a "defender a la clase media y trabajadora" y pondrá encima de la mesa "todos los recursos necesarios para proteger a las familias y a las industrias". En la tele, el jefe del Ejecutivo ni siquiera negó la posibilidad de una recesión económica, justo por la "incertidumbre por el futuro de la guerra", y porque "no es igual" que haya cortes de suministro o que no. 

Sánchez va reajustando su discurso, aventado por la caída en las encuestas y también de cara a la siguiente prueba: el debate del estado de la nación, previsiblemente en la segunda semana de julio. Y ahí no recibirá las felicitaciones ni las palmadas al hombro que le acompañan en sus actos internacionales: la arena doméstica es más agreste para el Gobierno, y más con un escenario cada día más turbio.

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