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Lo peor que ha hecho Will Smith no es el bofetón

Padres del mundo, aparcad los grandes planes para vuestros hijos, guardad vuestros anhelos bajo siete llaves y preguntadles a ver qué quieren hacer con su futuro

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El actor Will Smith llora tras recoger el premio Oscar a mejor actor. 

El actor Will Smith llora tras recoger el premio Oscar a mejor actor.  / EFE/EPA/ETIENNE LAURENT

Comparto la visión de que las estrellas deben cumplir una función social; tienen un gran poder y, por lo tanto, como le dijo el tío Ben a Spiderman, una gran responsabilidad. Will Smith ya ha pedido perdón por el bofetón a Chris Rock y por darle un mal ejemplo a los jóvenes. Pero le falta lo más importante: pedir perdón por la película con la que ha ganado el Óscar, que es un pésimo ejemplo para los padres. Puestos a elegir, yo hubiera preferido lo segundo. Y dar tortazos no está bien, pero tenemos más fácil convencer a los jóvenes de que no deben pegar, aun sin la ayuda de Will, que a los padres de que no deben especular con la vida de sus hijos.

Para quien no lo sepa, la película en cuestión es un biopic que cuenta cómo el padre de Serena y Venus Williams las entrena y dirige desde pequeñas para que lleguen a ser las laureadas tenistas que todos conocemos. Un poco como si aquí hiciéramos una película para explicar los éxitos de Rafa Nadal en la que luego solo saliera su tío Toni. El título en España es más tímido (El método Williams), pero en el original dejaron claro quién lleva los pantalones y por no faltar no falta ni la alusión a Shakespeare: King Richard. 

Así que durante dos horas y media vemos cómo Richard consigue sustituir la corona del Burger King suburbial donde celebra con su familia las ocasiones especiales por las de los Grand Slams que ganarán sus hijas. ¿Y cómo hace semejante viaje? Gritando a un montón de gente, tirándose pedos en respuesta a ofertas de patrocinadores, abandonando a sus hijas en una tienda por celebrar de más una victoria y obligando a las pequeñas a ver Cenicienta varias veces hasta que aciertan a responder a sus preguntas. Es decir, que al King Richard no lo querrías ni para que te aguante la puerta cuando vuelves de la compra.

La clave de su método es que él tiene un plan para sus hijas. Desde el minuto uno, predice que serán las mejores tenistas del mundo. Y así se lo escribe en los carteles que va colgando en la cancha de barrio donde entrenan: "Eres una ganadora", "Si fallas al planear, estás planeando fallar". A pesar de tener mucho menos dinero que ellas en la cuenta, creo que me puedo considerar afortunado porque ni mi padre ni mi madre tenían nada previsto para mí. Tanto es así, que cuando les dije que quería era inocularme ese antídoto contra el dinero que es estudiar filología, me dijeron "qué bonito" y cambiaron de canal.

Y ahora viene Will Smith a darle un bofetón a décadas de progreso en la educación de nuestros padres (y aquí digo más padres que madres). Como no espero que se disculpe, y aunque no tengo su predicamento, lo voy diciendo yo, por si cala: padres del mundo, aparcad los grandes planes para vuestros hijos, guardad vuestros anhelos bajo siete llaves y, mientras les zurcís los descosidos, preguntadles a ver qué quieren hacer con su futuro. Eso sí, en bajito y sin que os oigan, rezad para que no respondan: "Deportistas de élite". Porque la élite no le sienta bien a nadie y menudo calvario tener llevarles a entrenar todos los días. 

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