GIRONA 0 - ATLÉTICO 1

Morata y el VAR salen en el descuento al rescate del Atlético en Girona

La tecnología valida en el minuto 91 el único gol de un partido que parecía condenado al empate a cero | Los de Simeone ya ponen seis puntos de ventaja con el Betis en su pugna por la Champions

El delantero del Atlético de Madrid, Álvaro Morata, espera la decisión del VAR tras conseguir el primer gol del equipo madrileño durante la victoria del Atlético en el estadio Montilivi de Girona.

El delantero del Atlético de Madrid, Álvaro Morata, espera la decisión del VAR tras conseguir el primer gol del equipo madrileño durante la victoria del Atlético en el estadio Montilivi de Girona. / EFE/Siu Wu

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En los tres últimos partidos del Girona se habían contado un total de 18 goles. El Atlético venía de marcarle seis al Sevilla en una goleada que hurgó en la herida abierta a más no poder en el Sánchez Pizjuán. Se podían esperar muchos tantos, en fin, en el duelo que enfrentaba a ambos equipos en Montilivi este lunes. Pero no fue así. Hubo un solo gol, marcado por Morata, y fue agónico, concedido tras una eterna revisión de VAR.

Estaba el ariete rojiblanco una uña por detrás del último defensor del Girona y eso le libró al Atlético de irse de Montilivi sin la victoria, en una jugada en la que bien se podría haber señalado una falta de Hermoso para mantener la invalidez del gol. El VAR es a veces inescrutable, todos los clubes sienten a días esa sensación. Esta vez le tocó al Atlético celebrar su suerte.

Cerca de la Champions

Fueron, en fin, tres puntos para el equipo Simeone que les sirven para afianzar su puesto en la Champions, tras los sudores fríos de la primera mitad de temporada. Ya son seis puntos de ventaja sobre un Betis que marca ahora la quinta posición. No es garantía de nada a falta de un tercio de campeonato por jugarse, pero enfila el objetivo del Atlético para salvar una temporada aciaga.

El fútbol, eso sí, brilló por su ausencia. El posicionamiento de Arnau, lateral derecho deseado por Simeone, desconcertó al Atlético durante los primeros minutos. Se movía al centro el joven futbolista para generar superioridad en la medular y eso propició un primer cuarto de hora más que aseado del Girona, sin ocasiones claras, pero con mucho dominio del juego.

Mejora atlética

Eso cambió a partir del cuarto de hora de juego, cuando el Cholo supo leer la debilidad que creaba la apuesta de Míchel. En recuperaciones rápidas, el flanco diestro de la defensa catalana quedaba muy expuesto y por ahí encontraron carretera Carrasco, Griezmann y Lemar para virar la tendencia de la noche.

Con una presión más alta y buen número de jugadores ofensivos sobre el césped, el Atlético anotó varias ocasiones en su hoja de servicios, con Memphis muy activo pero excesivamente individualista a la hora de resolver. No sufrió más en la primera parte el cuadro colchonero, aunque tampoco logró que el marcador se moviese.

Siguió tras el parón el Atlético con esa sensación de que hacía cosas bien, sin ser suficiente para conseguir el premio. Y ya se sabe que, en el fútbol, esa dinámica no es sostenible en el tiempo: o se va a mejor o la frustración por no lograrlo acaba por empeorar al equipo. Al Atleti le ocurrió lo segundo.

Triple cambio de Simeone

Trató de reaccionar el Cholo con la entrada de Correa, De Paul y Morata en lugar de Lemar, Llorente y Depay. Pero tampoco así consiguió el Atlético dar el paso al frente que necesitaba. Al contrario, se llevó un susto tremendo con un disparo de David López desde el centro del campo que Oblak, corriendo hacia atrás, salvó de milagro en el último instante.

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También estuvo cerca del gol Riquelme, que provocó otra gran intervención del portero esloveno. El entusiasmo local mutó enseguida en preocupación, después de que Oriol Romeu y Aleix García, dos de sus jugadores más importantes, se retiraran del campo lesionados.

Gol en el descuento

El empate parecía ya inevitable. Pero en esas, en el primer minuto del descuento, Griezmann puso un córner al primer palo, Correa prolongó el envío y Morata la empujó en el segundo hacia la red. El asistente levantó el banderín, pero la tecnología desacreditó su buena vista para felicidad de un Atlético que ya huele la próxima Champions.