TIEMPO PARA LEER

Jordi Garcés, arquitecto: "Como lector soy un observador que viaja con las manos en los bolsillos"

Ganador del Premio Fad de Arquitectura en 1999 y el Ciutat de Barcelona en 1996, sus proyectos siempre buscan la luz

El arquitecto Jordi Garcés

El arquitecto Jordi Garcés / EPE

Anna R. Alós

P. ¿Leer forma parte de su vida?

R. Siempre, y lecturas de adulto, no leía juveniles. 

P. ¿Elegía al azar?

R. Manejo el azar. Como lector soy un observador que viaja con las manos en los bolsillos. 

P. ¿Tenía una buena biblioteca?

R. Sí, mi padre era poeta, Tomás Garcés. Y teníamos títulos en catalán, castellano y francés.

P. ¿Ha aprendido leyendo?

R. Por supuesto, en lo personal y en lo profesional, incluso para la arquitectura se adquieren conceptos que después puedes materializar.

P. ¿Por ejemplo?

R. Joseph Brodsky con su Fondamenta degli incurabili, en español Marca de agua, sobre Venecia, o En una habitación y media, en el que relata la vida de sus padres en un piso y medio en Rusia. 

P. ¿Su género favorito?

R. Las memorias, los diarios. Algo menos la novela, y si leo alguna ha de ser de alguien muy selecto y creativo con el lenguaje, y que en la narración todo confluya a partir de una idea.

P. Hay autores que parten de cero y la historia aparece a medida que avanzan.

R. Sin idea no hay proyecto, no te puedes acercar a la forma. Lo decía Henry James: para hacer un buen retrato ha de tener detrás una idea.

P. Entonces, ¿la idea es el principio de todo?

R. Totalmente. Fíjese en la irrupción de Robert Venturi, un analista de cómo la arquitectura culta podía alimentarse de lo ordinario y corriente.

P. ¿Una buena biografía?

R. La de Ludwig Mies van der Rohe que firma Franz Schulze en 1985. 

P. Está leyendo…

R. Diarios, de Rafael Chirbes. Maneja la política de manera extraordinaria, con observaciones diarias de su vida personal y un sentido incorruptible de la actualidad no sujeto a la anécdota mundana. 

P. ¿Lee acerca de tendencias políticas?

R. Sí, por ejemplo los diarios en francés de Paul Morand, que describe con exquisita frivolidad las tertulias en París en los años veinte. O los de Paul Léautaud, muy de derechas pero que sirve a lectores de izquierdas por su calidad. 

P. Mucha literatura francesa.

R. Sí. Me gusta Proust cuando cuenta sin parar. 

P. ¿Lee en papel?

R. El periódico, ahí descubro afinidades. Es un buen vehículo de aprendizaje.