UNIDAS PODEMOS

Los afines a Yolanda Díaz le urgen a "tomar decisiones" ante el choque de liderazgos en Unidas Podemos

  • En el grupo parlamentario admiten la fuerte división después de la confrontación abierta esta semana por Irene Montero

  • Las posturas están alejadas entre Podemos y la vicepresidenta segunda de Gobierno

Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno. 

Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno.  / EFE

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La ofensiva de Irene Montero y de Podemos eleva la tensión en el Gobierno de coalición, pero también en el espacio de Unidas Podemos. En el espacio morado ven como una opción "muy posible" la existencia de dos candidaturas para las elecciones generales, por la ruptura entre el partido y Yolanda Díaz. Pero a un año de los comicios, facciones afines a la vicepresidenta siguen trabajando por el encuentro entre las dos partes y le reclaman movimientos de manera inmediata. Quieren acelerar la configuración de alianzas y tratar de evitar el choque de trenes que parece avecinarse. Esta parte del grupo confederal se resiste a aceptar un desenlace trágico y llaman a Díaz a asumir su liderazgo.

Los leales a la titular de Trabajo le piden que "tome decisiones" y lo haga "ya " para perfilar el que será su proyecto y sentar así las bases para poder abrir un canal de comunicación antes de que la situación se vuelva irreversible. La petición llega tras días en que la ministra de Igualdad ha marcado el debate público y asumido de facto las riendas de Unidas Podemos, ante una Yolanda Díaz ausente en una gira por México. No es una petición aislada. Otras voces, también en sintonía con la titular de Trabajo, le urgen a "clarificar" sus posiciones, después de meses en los que la dirigente ha tratado de sortear los debates más espinosos para evitar el desgaste asociado.

Díaz ha tratado de proyectar una imagen transversal, exhibiendo voluntad de acuerdos, materializándolos en pactos con los agentes sociales y hablando a un electorado amplio de izquierdas. Una estrategia que le valió para situarse como la candidata mejor valorada por los españoles, según el CIS. Pero la indefinición comienza a pasarle factura y amenaza con descapitalizarle, consideran algunas voces del grupo parlamentario, que piden a la titular de Trabajo “concreción” en sus tesis que puedan servir de mimbres para una alianza más amplia.

Fuentes parlamentarias aseguran que la ofensiva abierta en Podemos contra la vicepresidenta "no ayuda", al igual que tampoco lo hace la "falta de clarificación" de lo que quiere hacer. Yolanda Díaz tiene previsto concluir su gira por España para la construcción de su proyecto en enero, y será después cuando prevé postularse oficialmente como candidata. Sin embargo, desde el grupo parlamentario se lamentan de que "ya vamos tarde", y que la gallega debe comenzar ya a trabajar por las generales, para las que "sólo queda un año".

Mientras Yolanda Díaz mide sus pasos y prosigue centrada en su acción institucional y en Sumar, en Podemos ya han puesto en marcha la maquinaria electoral. Los morados trabajan por mantener su hegemonía en la izquierda en las autonómicas y municipales de mayo. Una cita que, admiten en Unidas Podemos, "le viene mal" a la ministra de Trabajo, que ha renunciado a participar activamente en esta campaña -sólo irá a aquellos lugares donde haya un acuerdo amplio entre partidos-.

Esta cita marca los tiempos a Díaz, que ve limitada la posibilidad de tejer alianzas hasta pasados estos comicios. La dirigente aspira a sumar a partidos que se enfrentarán entre sí en los territorios -es el caso de Compromís en Comunidad Valenciana o Más Madrid en la Comunidad, que competirán con Podemos-. Pasadas las autonómicas, la gallega tendrá más libertad de movimiento para sondear acuerdos y evitar fricciones. Pero algunas voces de Unidas Podemos consideran que entonces será tarde, e insisten en la urgencia de revertir la situación con Podemos, al considerar que se "está a tiempo".

Irene Montero emerge como candidata

Las peticiones de parte del grupo confederal llegan en una semana especialmente compleja para el espacio, donde las costuras de la coalición se han puesto a prueba y donde empiezan a medirse dos liderazgos. La ministra de Igualdad, que ha emergido como candidata de Podemos para las generales, ha logrado estos días altas cotas de protagonismo, y lo ha hecho a base de implementar la estrategia de confrontación, propia del partido morado. Una muestra clara fue el ataque de este miércoles al PP, al que acusó de promover la "cultura de la violación" -una acusación de la que se desmarcaron tanto socialistas como una parte de Unidas Podemos-.

Pero Montero también ha buscado el choque con el PSOE: desde el lunes Podemos ha entrado en una dinámica de crítica pública hacia su socio de coalición por discrepancias en varias leyes. Ante la ausencia de Díaz -líder, al menos sobre el papel, del espacio-, la dirigente de Podemos ha vuelto a exhibirse como presidenciable y se ha empleado a fondo en marcar perfil propio a la izquierda del tablero y anular así un liderazgo que consideran tibio, como es el de Yolanda Díaz.

En Unidas Podemos algunos creen que el lanzamiento de Montero como presidenciable es un "órdago" para exhibir músculo frente a Díaz; otros confían también en que se trata de una "reivindicación" y "toma de posiciones" para afrontar con más fuerza la negociación con la vicepresidenta segunda. Los dos liderazgos, diametralmente opuestos, ya han comenzado a medirse mientras crece el nerviosismo por la falta de acercamiento.

El choque alentado por Iglesias

Podemos presiona desde hace meses con ser la fuerza principal de la candidatura de Yolanda Díaz y que su presencia se haga efectiva en las listas electorales. Los morados, que antes aseguraban que la gallega era su candidata, ahora sólo admiten un pacto de coalición donde hacerse valer. La dirigente, en cambio, quiere desplegar su proyecto sin tutelas para recuperar a los votantes que abandonaron el partido morado y desprenderse del desgaste que arrastra el partido. Las posturas, a día de hoy, están muy alejadas.

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A esto se suma el punto de inflexión que se produjo a primeros de noviembre. Los ataques de Pablo Iglesias contra la dirigente gallega en la Universidad de Otoño de Podemos dejaron una herida difícil de cerrar. Desde entonces, el fundador y líder espiritual del partido ha continuado su ofensiva contra la vicepresidenta desde sus distintos altavoces mediáticos, por la que critica sistemáticamente la actuación o inacción de su sucesora en el Gobierno. Unos argumentos que, a renglón seguido, eran después reproducidos por la organización morada.

Aunque las críticas de los morados habían llegado antes por el envío de armas a Ucrania, el aumento de gasto en Defensa o el acuerdo sobre el CGPJ, el salto cualitativo del choque llegó tras el señalamiento de Iglesias, que llevó a revelar su malestar con la reforma del delito de sedición, ejerciendo como portavoz del partido. La espiral escaló aún más con el cierre de filas con Montero tras las rebajas de penas a agresores sexuales por la ley del sólo sí es sí. Iglesias recrudeció la estrategia y acusó duramente a Yolanda Díaz por no apoyar con suficiente entusiasmo a su compañera de Gobierno, asegurando que era "miserable", "cobarde" y "estúpido". El seguidismo de la formación a Iglesias ha generado algunas tensiones dentro de la propia organización.