PRIORIDADES DE SÁNCHEZ Y CASADO

El Gobierno y el PP libran en Europa 'la batalla del relato' sobre la reforma laboral

  • El Ejecutivo y el PSOE harán hincapié en la demostrada capacidad de pacto con la patronal, lo que contrapondrán con la actitud del PP y de su presidente, Pablo Casado, al que retratarán como un líder aislado

  • Los populares destacarán el éxito que produjo su modelo laboral y explicarán que no pueden apoyar un decreto que lo cambia sustancialmente

  • Esta pugna se suma a la que ya están desplegando socialistas y populares por la distribución de los fondos europeos

El Gobierno y el PP libran en Europa 'la batalla del relato' sobre la reforma laboral
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La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, tuvo una intensa agenda este lunes en Bruselas y habló de muchas cosas trascendentes, pues están en revisión las reglas del juego financiero de la Unión Europea, o por decirlo en otras palabras, del futuro de la economía continental. Habló de las normas fiscales, de la apuesta por voluminosas inversiones, de los ritmos de la recuperación de la postpandemia... Y habló de la reforma laboral española. Y justo aquí está una de las claves políticas de los meses venideros.

Un repaso por la literalidad de lo que dijo a los medios de comunicación antes de la sesión del Eurogrupo, el foro que congrega a los responsables de los ministerios económicos de la UE, permite leer expresiones como "reforma equilibrada", "acuerdo amplio" y "recomendaciones de las instituciones internacionales". Las tres perfilan un contorno argumental que el Gobierno va a desplegar en la Unión Europea durante las próximas semanas para exhibir las bondades de su modelo laboral, tal y como señalan a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA fuentes del Ejecutivo y fuentes del Partido Socialista.

Pero los populares no van a quedarse de brazos cruzados. Dos fuentes de la dirección nacional confirman a este medio que la delegación española del Partido Popular Europeo ya está explicando qué ha llevado a Pablo Casado a rechazar el decreto a pesar de que mantiene algunas de las columnas maestras del sistema de 2012.

Así que 'la batalla del relato' está servida, lo que era de esperar, pues no hay hito legislativo que no tenga que justificarse bien ante la jerarquía de Bruselas, en donde la Comisión Europea y su ingente pléyade de funcionarios escrutan las medidas adoptadas y por adoptar para que lleguen a mansalva los fondos europeos.

Precisamente la de los "fondos" es la madre de todas estas batallas debido a la vehemencia con la que el PP está denunciando la discrecionalidad y el arbitrio con el que se está canalizando el reparto, según su criterio. El Gobierno, dentro y fuera, niega semejantes acusaciones. En esta lid de relatos y narrativas ha entrado con fuerza la reforma laboral.

Las pasiones europeas de Sánchez y Casado

Para entender la dimensión europea de las políticas del Gobierno y la importancia que el presidente da a ello hay que retroceder 25 años.

La figura política de Pedro Sánchez empezó a hacerse mayor cuando fue a trabajar al Parlamento europeo como asesor de Bárbara Dührkop, y más tarde, de Carlos Westendorp. En esta etapa conoció a su actual jefe de gabinete, Óscar López. A los dos les une la sintonía generacional, la militancia socialista y una pasión inusitada por las políticas europeas. Allí ambos perfeccionaron el inglés y el francés. El presidente domina el primero y se desenvuelve bien con el segundo.


/ epe

Hay una consecuencia política de aquellos años. El mandatario socialista mima las repercusiones europeas de sus medidas y pule las relaciones con sus pares continentales. Aparte de manejarse con soltura con las autoridades de la Unión, en especial con la presidenta de la Comisión, la alemana Úrsula Von der Leyen, y con el presidente del Consejo, el belga Charles Michel, ha trabado una excelente relación con Emanuel Macron. El ascenso al poder de Olaf Sholz en Alemania le brinda además la oportunidad de trabajar a favor de su obsesión actual: la salida socialdemócrata de la crisis provocada por el coronavirus.

Ejemplos de cómo el presidente extrema las relaciones europeas hay unos cuantos. Quizá el que mejor le salió fue la apuesta por situar a España en el centro de la solución de la crisis de refugiados afganos, en agosto del año pasado. Logró que Von der Leyen y Michel le acompañaran en la base de Torrejón apenas unas horas después de haber levantado allí una ciudad de acogida.


/ epe

Igualmente, y esto es una semejanza curiosa entre los dos principales líderes políticos españoles del momento, la pasión europea de Casado empezó a vislumbrarse hace dos décadas. Como asistente personal de José María Aznar conoció la importancia de las relaciones europeas, ámbito que le ha apasionado desde que comenzó a despuntar, antes incluso de ser el presidente de Nuevas Generaciones de Madrid, la organización juvenil del PP en la Comunidad. Quienes le conocen bien desde hace años pueden recordar discusiones sesudas de Casado sobre Helmut Kohl o el camino hacia la integración europea y la llegada del euro.

También existen ejemplos de esta querencia por la UE del líder del PP. La convención de Valencia que organizó con enorme implicación personal, en Valencia, en octubre pasado, mostró su interés por ese tejido de relaciones europeas. Envió cartas personalizadas a los dirigentes de los partidos hermanados con el suyo y habló telefónico con algunos de ellos. Asimismo, antes de cada cumbre de primeros ministros, asiste a los cónclaves del Partido Popular Europeo, en donde Antonio López-Istúriz ejerce en muchas ocasiones de 'cicerone'.

José María Aznar y Pablo Casado en un acto en la Universidad Francisco de Vitoria.

/ Juan Carlos Hidalgo / EFE

La soledad de Casado

Hace diez días, en Ferraz, sede del PSOE, Sánchez juntó a la dirección del partido, a los ministros socialistas y a los dirigentes de su máxima confianza, entre ellos Félix Bolaños y Óscar López. La reforma laboral fue el asunto central. Para el presidente, lo lleva siendo desde hace cuatro meses. El anuncio estelar del congreso federal de octubre, también en Valencia, fue precisamente la derogación de la reforma laboral de Mariano Rajoy.

Al día siguiente, reunió a la nueva Ejecutiva del PSOE y dijo que su partido iba a intervenir activamente en la negociación de la reforma con los agentes sociales. Subyacían dos motivaciones poderosas: sacar adelante una de sus principales promesas políticas y compartir con Yolanda Díaz la autoría del pacto. Entre altos cargos socialistas se aprecia desde hace tiempo que la ascendencia de la ministra de Trabajo es cada vez más consistente y enérgica, y eso puede ser peligroso electoralmente pues tanto Sánchez como ella conviven en el mismo espacio demoscópico.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, conversa con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante una sesión de control al Gobierno


/ EFE/Juan Carlos Hidalgo

En la reunión de hace diez días, uno de los aspectos cruciales fue la bienvenida que las instancias europeas habían dado al pacto para la reforma de la reforma laboral, desgranan a este medio fuentes del partido. El presidente comentó que había sido recibida en términos muy positivos. Gobierno y PSOE se coordinaron entonces para desplegar una batería de argumentos en defensa del pacto, entre los que sobresalió uno: la presencia de los empresarios. "Es un Gobierno capaz de pactar con sectores distintos ideológica y políticamente hablando; esto, en un momento en el que la derecha política se ha endurecido, resulta esencial; tenemos que aprovecharlo", comenta un diputado al tanto de la estrategia gubernamental.

La campaña de "venta" de la reforma laboral se bifurcaría con similar intensidad en dos direcciones: nacional y europea. Durante la semana pasada, la dirección federal se puso en contacto con las estructuras provinciales para que sus cargos comenzaran a mover y remover dos mensajes: la importancia del acuerdo con sindicatos y empresarios y el aislamiento del PP por decidir desmarcarse.

Asimismo, presidente, dirigentes y ministros miraron el calendario de los organismos europeos. Además de la sesión plenaria del Parlamento europeo de esta semana, estaba el Eurogrupo del pasado lunes. Calviño, por tanto, sería la punta de lanza de la estrategia argumental. Es la persona adecuada, además del presidente, porque hasta su nombramiento como ministra la vicepresidenta se ha 'criado' en los pasillos de los organismos de la Unión, en donde es altamente conocida.

El objetivo es aprovechar los foros bilaterales y multilaterales, y en general, cualquier debate o encuentro. Es cierto que la próxima cumbre está prevista para los últimos días de marzo, pero ni el Gobierno ni el PSOE piensan pasar de puntillas por una de sus leyes identitarias a través de dos mensajes: el "amplio acuerdo" con agentes sociales y la oposición del PP.

Calviño empezó este pasado lunes, y lo hizo con intensidad, porque no sólo fue al Eurogrupo para defender la posición española en todos los asuntos mencionados, sino que además se entrevistó con el comisario Paolo Gentiloni y conoció al nuevo responsable de las finanzas alemanas. El éxito no tardó en visualizarse: el vicepresidente económico de la Comisión aplaudió el acuerdo en su perfil de Twitter.

Los peligros de Sánchez

Al mismo tiempo, el PP defenderá su posición. Ya lo lleva haciendo desde hace tiempo, de hecho. Durante el otoño, tanto Casado como sus dirigentes han remarcado en numerosas ocasiones que recurrirían a Bruselas para defender el anterior modelo laboral, derogado parcialmente por el decreto ley aprobado antes de final de año. Es decir: antes de que el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos pactaran con los agentes sociales, los populares lanzaban advertencias.

La más importante: un Ejecutivo de sello "comunista" quiere acabar con un sistema laboral que ha sido exitoso porque ha creado más de 2,5 millones de puestos de trabajo. La reforma de 2012 que acometió Mariano Rajoy cumplió con las exigencias de una UE enfrascada entonces en la austeridad a toda costa. Poco a poco, el paro fue bajando y la ocupación, subiendo.

Derogado parcialmente el modelo, los populares se han conjurado para pregonar un argumento sencillo, tanto en foros nacionales como europeos: "Si nuestro modelo funcionó, ¿cómo vamos a apoyar una ley que lo modifica? Esto lo está entendiendo todo el mundo, tanto en Madrid como en Bruselas", señala un cargo del PP a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. A modo de refuerzo, están recordando esos 2,5 millones de empleos creados y uno más en el que ponen el acento, de acuerdo con la versión de las fuentes del PP: el número de contratos indefinidos a mujeres.

Por lo que cuentan las fuentes consultadas, no es una instrucción específica dada por el líder del PP, sino el resultado de un trabajo coordinado. La portavoz del PP en el grupo popular europeo, Dolors Montserrat, asiste a los cónclaves de la dirección nacional del partido y es una de las personas de la máxima confianza del líder. Ello no excluye que en próximas reuniones se tome una decisión clara y se abogue por activar una estrategia concreta. Al fin y al cabo, Casado sabe, como sabe Sánchez, que en Europa se libra una batalla de relatos muy importante.

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