LEY TRANS

Una enmienda molesta, desencuentro y división: similitudes y diferencias entre la ley del sí es sí y la ley trans

En ambos casos, los términos de las leyes se consensuaron por Unidas Podemos y el PSOE, pero su llegada al Parlamento hizo emerger diferencias de criterio 

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en el Congreso de los Diputados.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en el Congreso de los Diputados. / EFE/Mariscal

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La ley trans está en un laberinto. Mientras Unidas Podemos y los socios de la investidura se han unido para sacar adelante el proyecto, el PSOE navega solo buscando el equilibrio en un mar de división interna. Su enmienda sobre menores trans ha dinamitado las opciones del acuerdo parlamentario, que hoy parece complejo. La situación es muy similar a la que se dio en la ley del sólo sí es sí, en la que el enroque socialista sobre proxenetismo llegó a poner en jaque la aprobación de la norma contra la violencia sexual.

Son muchas las similitudes en ambas normas, aunque también existen diferencias relevantes. Como en la ley de garantía integral de la libertad sexual, la ley trans fue impulsada por el Ministerio de Igualdad y recibió el visto bueno del Gobierno tras intensas y difíciles negociaciones. Tres nombres implicados en ese proceso: Irene Montero, Juan Carlos Campo (entonces ministro de Justicia) y Carmen Calvo (como vicepresidenta primera).

En ambos casos, los términos de las leyes se consensuaron por Unidas Podemos y el PSOE, pero su llegada al Parlamento hizo emerger diferencias de criterio que tomaron cuerpo en forma de enmiendas. El férreo castigo del proxenetismo y la tercería locativa propuesto por las socialistas en la ley del sólo sí es sí se convirtió en una batalla imprescindible para alcanzar la abolición de la prostitución, mientras los socios --de sensibilidades muy diversas que van del regulacionismo a un abolicionismo no punitivista-- veían peligrar la norma por considerar inasumibles esos postulados. En el último minuto, el PSOE decidió dar un paso atrás para que la ley contra la violencia sexual no terminara en la basura.

¿Sucederá ahora con la ley trans algo parecido? El PSOE se comprometió a no tocar ningún aspecto nuclear del proyecto, pero finalmente ha registrado una enmienda para limitar la autodeterminación del género en el Registro Civil a los menores de 14 y 15 años. Alegan seguridad jurídica para el cambio, que los colectivos LGTBI califican de "inaceptable". En esto, ningún socio le acompaña: los compañeros de la investidura, y alguno más que no la apoyó, han presentado unas enmiendas que buscan ampliar los derechos de la norma, no limitarlos.

Unidas Podemos, Bildu, ERC, PNV, Junts, PdeCAT, Más País, Compromís, BNG y Coalición Canaria han presentado de forma conjunta enmiendas sugeridas por los colectivos. Los socios, a un lado, el PSOE, al otro. Ni siquiera Cs plantea exigir autorización judicial a los menores de 14 y 15 años para cambiar su sexo en el Registro.

Las cartas ya están boca arriba, los polos definidos y bastante alejados. ¿Pero terminarán siendo irreconciliables?

División interna

Una diferencia importante entre la tramitación de la ley trans y la del sólo sí es sí es el lugar en el que se encuentra el PSOE. Mientras la abolición de la prostitución es una postura compartida y nada contestada por los militantes, el debate sobre la ley trans aún no se ha saldado y existen posturas enfrentadas, siendo Carmen Calvo la que mayores críticas públicas ha hecho a la norma.


/ EFE/ Chema Moya

La salida de la histórica activista trans Carla Antonelli por desavenencias con la gestión que el partido estaba haciendo de la ley evidencia hasta qué punto llega la fractura interna.

El movimiento de presentar la enmienda de los menores se ha hecho para calmar las aguas y convencer a gente indecisa en el partido. Quizá amaine la marejada interna, pero es un paso que rechazan tanto los colectivos LGTBI como los socios de investidura.

Fuentes parlamentarias socialistas reconocen que la ley trans se encuentra en un laberinto del que no ven salida por ahora. Lamentan que en torno al proyecto se haya levantado tanto ruido, y lo achacan a las posiciones maximalistas que han adoptado las dos partes en conflicto. Por un lado, el feminismo más clásico que lideraría la ex vicepresidenta Carmen Calvo; por otro, el sector de Podemos defensor del colectivo trans. En medio, un PSOE que intentará encontrar un puente, y por tanto, enmiendas transaccionales.

Los equilibrios van a requerir la destreza de un contorsionista. ¿Podrán contentar a propios y ajenos? ¿Habrá margen de negociación o los socialistas llevarán hasta el final su postura, algo que podría hacer peligrar la aprobación de la ley? ¿Jugarán con la disyuntiva del ahora o nunca, así o de ninguna otra manera? ¿Quizá el presidente del Gobierno zanjará el asunto con un golpe de autoridad que acalle el disenso?

Pedro Sánchez dijo no tener ninguna duda de que la ley saldrá adelante y se mostró convencido de que las enmiendas satisfarían incluso a las voces más críticas con la norma. Algo que, claramente, no ha sucedido.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, no escondía su enorme preocupación por el devenir de los acontecimientos y afeaba al PSOE que no haya mantenido su palabra de no tocar la autodeterminación del género y prometía que se dejará la piel en "mantener la ley tal y como está".

"Han incumplido su compromiso de tocar el corazón de la ley trans que yo pacté con Carmen Calvo, en ese momento la vicepresidenta primera del Gobierno, referido a la libre determinación de la identidad de género, para personas mayores de 18 y también para niños y niñas trans. Les he pedido y les seguiré pidiendo que retiren esas enmiendas que afectan al corazón de la ley que ya está pactada", declaró este miércoles en el Congreso.


/ EFE

Fuentes de Unidas Podemos creen que el PSOE no puede permitirse dar la espalda al colectivo trans y LGTBI, a quien ha apoyado históricamente, pues su intención de limitar la autodeterminación del género en los menores sería algo que no le perdonarían y por lo que terminarían pagando en el Orgullo, un escenario "inasumible".

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Ante la posibilidad de que el PSOE no se mueva, en Unidas Podemos están dispuestos a ir "a la guerra", si hace falta. Habrá que ver hasta dónde llega la presión de los socios parlamentarios.

Mirar a la derecha no puede formar parte de los planes porque el PP rechaza de plano la autodeterminación del género. ¿Y qué sentido tendría buscar el apoyo puntual de una enmienda a un grupo parlamentario que de ninguna manera apoyará el dictamen de la ley trans?