TENIS | OPEN DE AUSTRALIA

Djokovic, solo frente a la democratización del Open de Australia

  • Por primera vez desde 1973, cuando se inauguró el ránking ATP, ninguno de los dos primeros cabezas de serie del cuadro masculino y femenino están presentes en cuartos de final de un Grand Slam

  • El serbio despachó este lunes a Álex de Miñaur sin rastro de sus molestias en el muslo, mientras que Roberto Bautista cayó ante Tommy Paul y España se queda sin representación en el primer grande del año

Djokovic celebra su victoria ante De Minaur en cuarta ronda del Open de Australia.

Djokovic celebra su victoria ante De Minaur en cuarta ronda del Open de Australia. / REUTERS

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Ronda tras ronda, sin excepción, el Open de Australia ha ido acumulado sorpresas hasta dejar un cuadro de cuartos de final con escasa presencia de los principales cabezas de serie. Tan solo Stefanos Tsitsipas (3), Novak Djokovic (4) y Andrey Rublev (5) representan al Top 10 entre los ocho mejores en el cuadro masculino, mientras que Jessica Pegula (3) y Aryna Sabalenka (5) hacen lo propio en el femenino. El resto, actores a priori secundarios a los que se les ha presentado la ocasión, quizás única, de ser protagonistas en un ‘major’.

Por primera vez desde que se implantó el ránking ATP en 1973, un Grand Slam no contará con la presencia de los dos principales cabezas de serie de cada categoría individual en la lucha por acceder a las semifinales. Sin Rafael Nadal (1) ni Casper Ruud (2), ambos apeados del torneo en segunda ronda, el circuito masculino sigue dando pasos hacia una metamorfosis que ya se empezó a atisbar en el pasado US Open, que hace unos meses en la misma ronda no contaba con ningún campeón de un gran torneo.

Un escenario que, unido a bajas por lesión como la de Carlos Alcaraz, número uno del mundo, ha abierto el camino a jugadores casi desconocidos como los jóvenes Ben Shelton, que disputa su primer torneo fuera de Estados Unidos, o Jiří Lehečka, 71º del ránking, y veteranos del circuito como el ruso Karen Kachanov (18). “Es una garantía de lo que soy como tenista. Estoy orgulloso de mis logros, pero quiero conseguir algo más grande”, aseguraba el ruso, que tras completar en Australia su presencia en los cuartos de final de todos los Grand Slams busca dar un paso más y meterse en la lucha por un gran torneo.

Ben Shelton en su partido de octavos de final del Open de Australia.

/ AFP

Camino despejado para Djokovic

Con este panorama, la figura de Djokovic, ganador en nueve ocasiones en Melbourne, emerge como el indiscutible favorito para conquistar el primer Grand Slam de la temporada. Sin la presencia de Nadal ni Alcaraz, y tras la derrota en octavos del finalista de 2022, Daniil Medvedev, a Nole se le ha ido despejando el camino hacia el que sería su 22º ‘major’ a base de tropezones de sus teóricos rivales. Pero no es el cuadro lo que más inquieta al serbio, sino los problemas en el muslo izquierdo que arrastra desde la final del torneo de Adelaida.

“Estoy preocupado, realmente no es lo ideal. Es una montaña rusa, requiere de mucha energía física y mental que se gasta al lidiar con el partido y con mi rival. Antes del torneo, llegué a pensar que no podría jugar, pero todavía estoy aquí y sigo aguantando”, explicaba el serbio en la previa del duelo ante Álex de Miñaur, al que después barrió en tres sets (6-1, 6-1 y 6-2) para citarse en cuartos con Rublev tras reencontrarse, de golpe y porrazo, con su mejor versión física.

"Ha sido mi mejor partido del año, no he sentido apenas molestias en mi pierna", reconoció tras firmar su 25ª victoria consecutiva en Australia el único superviviente del cuadro masculino que sabe lo que es triunfar en un grande. En busca de igualar a Nadal en la carrera que ambos mantienen por ser el tenista más grande la historia y recuperar el número uno del ránking, Djokovic, siempre generador de suspicacias acerca de la magnitud real de sus lesiones, se dio un respiro ante el australiano, avanzando sin rastro aparente de la lesión y sin recurrir al fisioterapeuta, algo que había hecho en todos sus partidos hasta ahora.

Swiatek dice basta

Más imprevisible aún de lo que acostumbra se ha quedado, por su parte, el cuadro femenino, que en los últimos tiempos había encontrado en Iga Swiatek su referencia tras el declive de Serena Williams. La número uno, gran dominadora en 2022, llegó a Australia como rival a batir tras las semifinales del año pasado pero, disminuida por la presión, acabó cediendo ante un hueso como Yelena Rybakina, ganadora del último Wimbledon y 22ª en el ránking (una posición que no refleja su verdadero nivel al estar lastrada por los 2.000 puntos que no sumó al no ser otorgados en el torneo británico por no dejar participar a los tenistas rusos).

“Ella lo ha hecho muy bien, pero debo trabajar en mi mentalidad y relajarme un poco más, quizá quería el título demasiado; siento que he dado un paso a la hora de enfocar estos torneos. Sentí la presión y me he centrado más en no perder que en ganar”, lamentaba Swiatek, doble campeona en París (2020 y 2022) y del US Open (2022) pero a la que se le sigue resistiendo la gira por las Antípodas.

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Sin la presencia de la polaca ni la de Ons Jabeur, segunda cabeza de serie, el abanico de opciones en el grande oceánico se ha abierto de par en par. Los regresos a la primera línea de Jelena Ostapenko y Victoria Azárenka, ganadora hace más de una década en Australia, o las pujantes Jessica Pegula y Aryna Sabalenka asoman como postulantes a heredar el trono de la retirada Ashleigh Barty.

“La gente siempre se sorprende porque haya perdido esta o aquella. Es un deporte, así que todo es posible, no hay sorpresas para mí. Cada día es diferente. En últimos dos años no hay solo 20 duras oponentes, sino 150. Si no estás ahí ese día, puedes perder. Creo que Sabalenka es la favorita de este lado del cuadro de cara al título. Pegula viene jugando un gran tenis, me alegro que no vaya por mi parte”, defendió Karolina Pliskova, otra de las veteranas que siguen en liza.

Cae Bautista y España se queda sin representantes en Australia

El castellonense Roberto Bautista (25 ATP) cayó en los octavos de final del Abierto de Australia frente al estadounidense Tommy Paul (35) por 6-2, 4-6, 6-2 y 7-5, tras tres horas y 19 minutos, por lo que España se quedó sin representantes en los cuartos de final del torneo. Paul, que venció en la segunda ronda al malagueño Alejandro Davidovich (30), se confirma como la bestia negra para los españoles después de superar sus once últimos encuentros frente a tenistas de esta nacionalidad.