SEGUNDA DIVISIÓN

Un jeque, Ronaldo Nazario y el City Football Group: ascender a Primera ya no es para pobres

  • El Girona, propiedad del grupo dueño del Manchester City, completó el domingo la nómina de equipos que promocionan desde Segunda

  • El Real Valladolid aprovechó el seguro del descenso y el Almería ha encontrado el equilibrio entre la inversión y la planificación deportiva

  • Los ascendidos contaban con tres de los cuatro mayores presupuestos de la categoría; el cuarto era el Eibar, que estuvo a un gol de subir

Almería, Girona y Valladolid son los tres clubes que han ascendido a Primera esta temporada.

Almería, Girona y Valladolid son los tres clubes que han ascendido a Primera esta temporada. / Agencias

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En los años 90 y comienzos de los 2000, la Segunda División copaba un partido en Canal Plus, que solía coincidir con las mañanas de los domingos. Sus encuentros eran, por supuesto, claves para acertar quinielas con botes millonarios. Una categoría tildada de “infierno”, como el sufrido por el Atlético de Madrid durante dos temporadas. Era casi indigno formar parte de una división de plata que se consideraba como un paso atrás en el lustroso cartel que marcaba la Liga de las Estrellas. La situación ha cambiado radicalmente. 

El segundo nivel del fútbol español se ha convertido en un escaparate para inversiones y desde el que construir bases sólidas para el ascenso a Primera División. A pesar de la enorme competitividad que atesora, con resultados impredecibles en 42 larguísimas jornadas, las diferencias de presupuesto entre la zona noble y el resto son cada vez más amplias. Muestra de ello son los tres equipos que han ascendido: UD Almería (segundo presupuesto de la categoría), Real Valladolid (primero) y el Girona FC (cuarto) por la vía de los playoffs de ascenso. El tercero era el Eibar, que estuvo a un gol de subir.

Como curiosidad y valor estadístico, el equipo de Míchel volvió a poner en valor el valor del sexto puesto, el último que da acceso a meterse en los playoffs. Un total de cinco veces, las tres últimas consecutivas (Rayo en 2021 y Elche en 2020), el equipo que ha alcanzado el éxito ha sido el sexto clasificado. El Girona estuvo a un gol de quedarse fuera y ceder su puesto al Real Oviedo. El Tartiere llegó hasta a celebrar un tanto fantasma en Burgos en contra del equipo catalán

Tres vías para el éxito

El dinero no da la felicidad, pero detrás de esta siempre hay una importante inversión. El Girona es un ejemplo perfecto. En agosto de 2017, el equipo catalán, que ha derrotado en la final de la promoción al Tenerife (12º presupuesto y un outsider en esta fase), fue adquirido por el City Football Group, el imperio deportivo construido alrededor del Manchester City. El grupo británico posee el 47% de los títulos, el empresario boliviano Marcelo Claure, CEO de Softbank Group, el 35% y Girona Football Group (propiedad de Pere Guardiola, hermano de Pep), un 16%, a lo que hay que sumar un porcentaje restante diluido en pequeños accionistas. En la presidencia, el exfubolista gerundense Delfi Geli.

Un año después de producirse esta operación y en un contexto similar, Ronaldo Nazario se hizo con el Real Valladolid, que también acababa de subir a Primera tras salir victorioso de los playoffs. En diciembre de 2018, aumentaba su participación en la sociedad hasta sobrepasar el 72% de los títulos. Ronaldo sustituyó al exbaloncestista Carlos Suárez como accionista mayoritario, primero destituido como consejero delegado y, finalmente, desposeído de su condición de presidente honorífico. El equipo pucelano regresó a Primera tras un año en Segunda tras alcanzar la segunda plaza en la última jornada del campeonato regular, enviando a los playoffs al Eibar, que perdió en primera ronda frente al Girona.

2017, venta del Girona. 2018, cambio en el Real Valladolid. Y 2019, también en agosto, llegada de Turki Al-Sheikh al Almería. El asesor de la Corte Real del Reino de Arabia Saudí bajo el rango de ministro desembolsó 20 millones de euros para hacerse con el paquete accionarial mayoritario de Alfonso García, empresario murciano que llevaba en la presidencia desde 2003. De las tres operaciones de equipos que lograron el ascenso, esta fue la que requirió una mayor inversión y cambio de concepto a todos los niveles. El Almería, que atesoraba seis temporadas en Segunda (la última en 2015), no pasaba su mejor momento deportivo. En 2018 se había salvado por un gol en la última jornada. 

Ayudas al descenso

Tres proyectos diferentes, unos más personalistas, como ocurre con el Almería y el Real Valladolid, pero que tienen en común un sostén económico que resultó clave durante estos últimos años, marcados por la pandemia. En el caso del equipo pucelano, este aprovechó la generosa ayuda del descenso, cuantificada en 14,6 millones, que no han sabido traducir en éxitos deportivos ni Eibar (19,9 millones) ni Huesca. El equipo altoaragonés, cuyo máximo accionista es la Fundación Alcoraz con un 66% del capital, finalizó muy por debajo de sus expectativas: en 13ª posición, tras una mala praxis en el terreno deportivo que partió de un entrenador como Nacho Ambriz, sin experiencia en el fútbol español, que tuvo que ser relevado por Xisco Muñoz en la jornada 12. 

La vía más rápida y directa para regresar a Primera es rentabilizar el seguro por descenso. El Alavés cobrará unos 19,8 millones de euros por los 18,5 que recibirá el Levante y los 15,3 que percibirá el Granada, que perdió la categoría en la última jornada. Las diferencias se deben a las temporadas que llevaba cada equipo en Primera: seis los babazorros, cinco los granotas, tres los nazaríes. El cálculo de esta ayuda, según '2Playbook', supone un 20% de la factura media por retransmisiones que hayan cobrado en los últimos años, un 5% de sus ingresos medios del último lustro y otras plusvalías. 

Inyecciones de capital

Aunque el indicador verdaderamente importante en el fútbol profesional es el límite salarial. Es decir, lo que pueden destinar los clubs al gasto en plantilla. Un indicador de sostenibilidad financiera que sería, simplificado, el resultado de restar los ingresos estimados que un club va a percibir (como TV) y los gastos extradeportivos que va a tener (créditos, salarios, instalaciones…), además de su deuda a corto plazo. Según los datos oficiales y públicos (tras el mercado de invierno), el Real Valladolid contó con 29,826 millones de tope, mientras que la UD Almería fue el octavo límite con 10,336 millones y el Girona el 12º, con 9,359 millones


/ LaLiga

A veces hay que tener en cuenta salvedades como la que protagonizó el propio equipo gerundense, que inició el curso con el límite salarial más bajo, inferior a 4 millones de euros, que LaLiga le permitió sobrepasar por la ampliación de capital realizada, un supuesto específicamente recogido en la norma.

En septiembre de 2021, el Girona FC reforzó su patrimonio neto con una inyección de 20 millones de euros para reducir, precisamente, el exceso de límite salarial y compensar pérdidas del pasado ejercicio. De este modo, el conjunto catalán, recién ascendido a Primera, compensaba unas pérdidas de ocho millones registradas en el ejercicio 2020-21 marcado por la pandemia y a nivel particular por la desaparición de la ayuda al descenso. 

En el caso de la UD Almería ha existido un aporte continuado de capital por parte de Turki Al-Sheikh para su misión cumplida de llevar al equipo a Primera en tres años. Para la temporada que acaba de cerrarse, el equipo andaluz elevó hasta un 53% el gasto, para llegar a 43 millones de euros, destinados, en parte, a las obras del Estadio de los Juegos Mediterráneos.

La importancia de patrocinios (una de las fórmulas contempladas para la ampliación del tope) saudíes ha sido clave igualmente estos años. Y el siguiente paso es consolidar un proyecto de medio plazo en Primera, para lo que aspira a tener, según el CEO  de la entidad, Mohamed El Assy, un presupuesto cercano a los 100 millones.

Pero para alcanzar esta situación, Turki Al-Sheikh es consciente de que no solo sirve con tirar de la chequera. Las reglas financieras de LaLiga imponen otros mecanismos. El Almería rompió todos los registros de Segunda con fichajes como el de Appiah, por el que pagaron en 2019 casi 9 millones de euros. Pero el conjunto almeriense ha perpetrado igualmente una de las operaciones más lucrativas de los últimos tiempos. En 2020, el Benfica fichó a Darwin Nuñez por 24 millones de euros en lo que fue la venta más cara en la historia de la categoría. Apenas un año antes, el Almería pagó unos 750.000 euros por el uruguayo a Peñarol. Ahora, acaba de convertirse en el fichaje más caro en la historia del Liverpool. De la operación, tasada en 100 millones de euros con todas las cláusulas, el Almería puede llevarse otros 25 asociados a porcentajes. 

El conflicto de los escudos

Más allá del equilibrio financiero, los nuevos propietarios han tenido que armonizar sus planteamientos con los deseos de la afición. Uno de los elementos más conflictivos es el que afecta a los símbolos del club. El Almería dejó en un cajón su intención de modificar el escudo, suprimir las rayas rojiblancas o hasta cambiar el nombre, añadiendo el ‘FC’, tal y como planteó en 2019.

El Girona aprovechó el ascenso para cambiar su emblema, pero hizo partícipes a los socios del proceso. No lucirá la corona que ha estado presente en el escudo desde los inicios. En agosto, la entidad presentó dos opciones a los socios y la ganadora resalta la palabra Girona y se entronca en el manual de identidad visual del Manchester City.  

Más conflictiva ha sido la transición del Real Valladolid, a pesar de la justificación. El día que el club blanquivioleta cumplía 94 años, el conjunto pucelano desveló un escudo que elimina la laureada y las espadas. Dos elementos muy distintivos. "Respetar la esencia e impulsar el porvenir fue la premisa que guio este cambio. La nueva identidad nace de esa mirada al pasado para proyectarla hacia el futuro. El nuevo escudo se inspira en el de 1928 y refuerza los elementos clave del club: colores, llamas y corona", afirma el club en su comunicado oficial. Pero la afición se ha rebelado contra un cambio adoptado sin su consulta.

Entrenadores de Primera

Otra lección que ha aprendido el campeón de la ya finalizada temporada 2020/21 en LaLiga SmartBank es que se necesita un proyecto equilibrado para conseguir el ascenso. Hay un componente de azar, de dinámicas y otros factores más difíciles de controlar. Pero para llegar a ese punto se necesita una planificación coherente. El Almería optó en sus primeros años por un continuo desfile de entrenadores, la mayoría sin experiencia en la categoría. Hasta que encontró en Rubi (ya había ascendido al Huesca en 2018) a su hombre. Lo mismo le ha sucedido al Real Valladolid con Pacheta (llevó al Elche de Segunda B a Primera), cabeza de un equipo equilibrado con futbolistas como Roque Mesa, que podrían estar perfectamente jugando en Primera. 

Y el modelo se repite en el Girona, asaltante del último puesto que quedaba para Primera. El equipo catalán supo tener paciencia, lo más difícil de controlar en este tipo de equipos, confiando en Míchel Sánchez hasta el éxito final. Cuatro ascensos como jugador del Rayo (tres a Primera y uno a Segunda) y tres a la máxima categoría como entrenador: en 2018 con los franjirrojos, en 2020 con el Huesca y en 2022 con el Girona.

El técnico madrileño se ha integrado a la perfección, ya no solo en el club, también en la ciudad. Fue su colchón en los momentos más difíciles. A su favor, un núcleo de jugadores talentosos como Baena, Borja García, Samu Saiz y Stuani, quien a sus 35 años fue el máximo goleador de la categoría de plata. 

Una división que LaLiga se afana en vender como “la sexta de Europa”, solo superada por las grandes. Un activo refugio para inversores de todo pelaje, como demuestra el reciente desembarco de un grupo de EEUU en el Real Zaragoza, mismo país del que proceden los interesados en comprar el Leganés, o la próxima adquisición por parte del mexicano Grupo Orlegi del Sporting de Gijón. Un desfile de históricos y ententes emergentes, como la del Andorra de Piqué, recién ascendido, que convierten a Segunda en una categoría propicia para inversión y desde la que construir proyectos de futuro.

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