MADRID

Dragones de Lavapiés: fútbol de barrio como herramienta para la inclusión social

  • El equipo madrileño ejerce de espacio de participación y acción vecinal, con más de 350 jugadores de unas 50 nacionalidades diferentes

  • Organizan charlas y talleres "especialmente pensados para adolescentes, sobre todo para los que están en riesgo de ser absorbidos por bandas"

Francesca Sampietro entrena a unos niños del equipo madrileño Dragones de Lavapiés.

Francesca Sampietro entrena a unos niños del equipo madrileño Dragones de Lavapiés. / Alba Vigaray

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Socialmente iguales. Humanamente diferentes. Libres totalmente”. Este mensaje está en el grafiti de Toni Arribas, conocido como el Rey de la Ruina, sobre el espacio de la madrileña calle de Embajadores 18. Aquí, casi cada día, decenas de personas se reúnen para entrenar. Lo hacen en el Dragones Lavapiés, un equipo del barrio que va mucho más allá de ser una mera escuela de fútbol

Dragones de Lavapiés va de padres que crean redes entre ellos; de chavales que aprenden idiomas y valores; de inclusión social y de igualdad de género. De tener un sentido de pertenencia al barrio y un hueco en él para poder desarrollarse y jugar entre iguales bajo la base del respeto. Y de echarse una mano siempre que el vecino lo necesite.

Fue en el 2014 cuando tres o cuatro personas, entre ellos Jorge Bolaños, buscaron un sitio en el que empezar a mover un club en Lavapiés. “En el barrio se mueven muchas cosas, pero no había ningún proyecto con vocación de representarlo”, explica. Encontraron este solar. 

Grafiti de Toni Arribas en la calle Embajadores, 18 de Madrid, sede de Dragones de Lavapiés.

/ Alba Vigaray

El 7 de mayo de ese año tuvo lugar el primer entrenamiento oficial, al que acudieron unos 30 jugadores. Ahora, entre las distintas categorías y el grupo de mujeres de gimnasia, más de 350 personas que pertenecen al club, con representantes de unas 50 nacionalidades, y forman parte de proyectos europeos y de colaboraciones internacionales en los que llevan la inclusión por bandera.

Inclusión social

El siguiente paso que quieren dar es federar algún equipo de aficionados. La idea, explica Bolaños, es llevar a cabo algo parecido al Club de Accionariado Popular Ciudad de Murcia. O, más bien, copiar el proyecto de este equipo amigo, que en agosto de 2018 firmó un acuerdo de colaboración con la Fundación Cepaim, una sociedad intercultural e igualitaria que promueve el acceso a sus derechos como ciudadanos de las personas más vulnerables.

De esta forma, pusieron en marcha el equipo CAP Ciudad de Murcia-Cepaim, una “apuesta decidida por cambiar el fútbol y convertirlo en un activo social en contrapartida a la mercantilización, pérdida de utilidad pública y descrédito social al que está sometido”, según el propio club.

Un niño golpea el balón durante un entrenamiento con Dragones de Lavapiés.

/ Alba Vigaray

De conseguirlo, Dragones-Cepaim se convertiría una sucursal en Madrid. “Hay jugadores que llegan a España con un cierto nivel en sus ligas y aquí tendrían la oportunidad de jugar mientras arreglan sus papeles. Y se daría continuidad al proyecto original de inclusión e integración de gentes de muchos sitios”, señala Bolaños.

A día de hoy, Dragones de Lavapiés no solo tiene relación con CEPAIM, sino también con CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado: “El equipo senior, en el que juegan chicos de entre 18 y 22 años, cuenta con un porcentaje muy alto de refugiados o personas en situación de asilo. De hecho, acaban de llegar cinco chavales nuevos".

Fichaje de Adidas

El compromiso de Dragones de Lavapiés con la diversidad y la sostenibilidad, así como su proyecto de fútbol y género, ha provocado que Adidas se fije en ellos. La marca deportiva, en colaboración con la UEFA Champions League, les ha concedido un paquete de ayudas y además les ha convertido en protagonistas de una campaña publicitaria sobre ellas, junto al entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp. “Da igual el color de tu piel o si eres chico o chica, porque juegas igual o incluso mejor”, asegura Lola, una de las ‘dragonas’, en el vídeo de la campaña.

Otra de las chicas que aparecen es Dani Calpiana, de 14 años, que entrena en el equipo desde hace tres. Llueve sobre Lavapiés mientras habla con este periódico, pero eso no le impide ir a entrenar. “Es un hogar más. Te sientes a gusto aquí. Se aprende mucho porque organizan muchos talleres, por ejemplo, sobre 'Black Lives Matters'”, explica la joven jugadora. Porque Dragones también cuenta con una línea de actividades que va más allá del fútbol y de las clases de inglés o de refuerzo que también reciben.

Trabajo con adolescentes

Cada fin de semana, por ejemplo, los adolescentes acuden a la Lavapiés Art Influencers School, “que ofrece nuevas oportunidades para imaginar el mundo a través del deporte y la actuación” y donde ya han recibido visitas como las de la actriz Alba Flores o el grupo Afrojuice 195.

“Dragones cree que los niñas y niños de Lavapiés merecen más atención, más inspiración y no solo más fútbol, también más arte y más alternativas a la violencia que viven a diario en el corazón de la ciudad”, escribía la presidenta del club, Dolores Galindo Fontán, en su página web. Estas charlas y talleres están “especialmente pensados para adolescentes, sobre todo para los que están en riesgo de ser absorbidos por bandas”, explica Bolaños.

Cartel de una de las actividades que organiza Dragones de Lavapiés.

/ Alba Vigaray

“La idea -prosigue- es que se lo pasen bien, que creen vínculos, que vean que hay gente que les apoya y quitarles de la cabeza la historia de botellón. Hay muchos que están solos por su situación familiar, que pasan mucho tiempo en las calles y ven en esas bandas un refugio para su soledad”.

Madres, hijas, hijos...

La actual directora deportiva de Dragones de Lavapiés es la italiana Francesca Sampietro, campeona del Campeonato de Europa sub-19 de 2008 y ex jugadora de la primera división de su país. Ejerce también de entrenadora y participa en los campamentos del verano, donde diferentes personas, entidades y empresas se vuelcan para que decenas de niños y niñas puedan tener las vacaciones que se merecen.

“No es tan común tener este espacio en el centro de la ciudad, un espacio seguro y para todes donde cuentan con actividades transversales. Y el hecho de que Dragones, como el barrio, sea multicultural, hace que aprendan valores”, afirma la directora deportiva.

Sampietro, que quiere que el movimiento del fútbol femenino crezca, comenzó en el club entrenando a las madres y el sentimiento de comunidad que generaron fue tal que hasta consiguieron enganchar a las que nunca antes habían jugado.

Siete 'dragonas' durante una pausa en su entrenamiento en el Dragones de Lavapiés.

/ Alba Vigaray

Cecilia es una de ellas. Se apuntó porque la madre de un compañero de su hijo en el colegio la animó y ahora entrena en la calle Embajadores los miércoles y los jueves: “Me encantó el ambiente. Es un espacio para chicas y mujeres. Rompe con tu rutina”.

Días antes, fue con sus compañeras a ver el clásico femenino que jugaron el Real Madrid y el Barça en los cuartos de final de la Champions. Por su trabajo, se pierde las competiciones los fines de semana, pero no se salta ni un entrenamientos con sus compañeras de Marruecos, Perú o Francia.

Misa y Mbappé

Su hijo Malik, de 7 años. -“casi 8”, matiza él- entrena como portero con sus amigos Ahmadouh y Said los lunes y miércoles en la cancha del Parque del Casino de La Reina y los jueves lo hace en el espacio de Embajadores. Su equipo es mixto, su entrenadora es una mujer y ve jugar a su madre. Y eso se nota. Al preguntarle cuál es su jugadora o jugador favorito, Malik lo tiene claro: “La portera del Real Madrid (Misa Rodríguez) y Mbappé".

Detalle del escudo de Dragones de Lavapiés.

/ Alba Vigaray

“No les ponen esa presión de equipos altos, es muy inclusivo. Este año han empezado niños y niñas nuevas sin el mismo nivel que quienes llevan tres años entrenando, pero todos son bienvenidos. Y aun así alcanzan resultados”, señala Cecilia.

Participación

Tanto en el entrenamiento de ella como en el de él está más presente el ayudarse que el competir, aunque con Sampietro trabajen como profesionales. Ahora los lunes también entrena a “les Dragones cuir” (con jugadores queer). En 2021, el Día del Orgullo organizaron "un partido entre elles y las madres de Dragones". E igual que hicieron con estas últimas, pensaron que por qué no crear un equipo con gente que, hasta entonces, prácticamente no había jugado. Son 15 personas ya. La idea que tiene para ambos grupos es la misma: "Quiero que rompamos los prejuicios del fútbol y que se lo pasan bien".

El siguiente paso será incluir ya no solo a jugadoras y a jugadores, sino a hinchas. De momento, cuentan con una vecina que tiene vistas privilegiadas al espacio y les hace de guardiana del mismo. Con el tiempo, y gracias al tejido asociativo que han formado, irán a más. El espacio ya ha servido como punto logístico para ayudar al barrio en la pandemia, para tejer redes vecinales y para unir a familias al aire libre, pero aún no ha tocado techo. Bolaños está seguro de eso.

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