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DE CAMINO A TURÍN (I)

La Macaria, la persona que más veces ha representado a España en Eurovisión: “En el festival concursan canciones, no culos”

Acudió como corista de Massiel cuando el ‘La, la, la’ se hizo con el cetro continental, pero no fue la única: en cuatro ocasiones más viajó con la delegación nacional. Merche tiene claro por qué no se ha vuelto a repetir el éxito: “Hace años que no estamos a la altura”

Merche Macaria comenzó su carrera como integrante del trío ’La, la, la’. 

Merche Macaria comenzó su carrera como integrante del trío ’La, la, la’.  / ARCHIVO

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El día que Mercedes Valimaña llegó a Madrid jamás se imaginó que acabaría representando a España en Eurovisión hasta en cinco ocasiones. Por aquel entonces, esta jovenzuela de El Puerto de Santa María (Cádiz) llegaba a la capital con la pizpireta ilusión de comerse el mundo. Corrían los 60 y, a pesar de su corta edad, ya era profesora de piano. Su siguiente objetivo era graduarse en canto, por lo que ingresó en el Conservatorio para seguir desarrollando una faceta artística que ya le venía de serie. Entonaba como ninguna, pero fue su salero lo que le abrió las puertas de muchísimos proyectos. “Era una paleta, me lo tuve que currar bastante”, dice entre risas. Ahora tiene 86 años y, aunque las fuerzas no son las mismas, el desparpajo le asoma igual que con veintitantos. Seguramente, eso fue lo que animó a Massiel (1968), Julio Iglesias (1970), Karina (1971), Sergio y Estíbaliz (1975) y José Vélez (1978) a llamarla para apoyarles encima del escenario.

Las tres primeras veces les hizo los coros como parte del famoso trío La, La, La y, las dos siguientes, como Merche Macaria. No obstante, eso vendrá más tarde. Su primera oportunidad se la dio Coca Cola: “Una compañera del Conservatorio nos contó que estaban buscando chicas para grabar un anuncio para esta marca. Yo me apunté sin demasiadas expectativas, pero me cogieron”. A partir de ahí su nombre y el de sus compañeras María Jesús Aguirre y Cristina Fernández comenzaron a sonar cada vez más dentro de la industria. Tanto que discográficas de la talla de Hispavox y Zafiro las llamaron para trabajar con Marisol, Fórmula V o Micky y los Tonys.

“Cuando nos propusieron acompañar a Joan Manuel Serrat en el festival, nosotras ya llevábamos tiempo en el ruedo”, relata. Aún así, el reto era pura adrenalina. Sobre todo, teniendo en cuenta los hechos que tuvieron lugar durante esas jornadas. En mitad de la faraónica gira de promoción por el Viejo Continente, el cantautor se plantó a 12 días de la cita: no entonaría en castellano el La, la, la que compuso el Dúo Dinámico. "Yo soy y continúo siendo, por encima de todo, catalán. Y en esta lengua me he expresado para cantar durante cuatro años. (...) Un hombre ha de ser fiel a sí mismo", sentenció en una carta dirigida a numerosos medios de comunicación. La bomba Serrat, como se bautizó al escándalo en la prensa, agitó tanto a la calle como a un régimen franquista nada acostumbrado a este tipo de desafíos.

Desde entonces, teorías de lo más variopintas han rodeado dicha decisión: de presiones políticas hasta acuerdos económicos. Lo que está claro es que la amenaza no gustó nada a TVE, que optó por sustituirlo. “A nosotras no nos explicaron nada”, sostiene Mercedes. “En un principio, nos ofrecieron grabar con él y así lo hicimos. Después, cuando nos lo plantearon con Massiel, igual. Para nosotras era trabajo”. Las tres ya habían colaborado previamente con la intérprete de Brindaremos por él y Rosas en el mar. Por lo que, a pesar de contar con una escasa semana para la gran cita, todo salió rodado: la nueva grabación, los ensayos con la orquesta o la puesta en escena. El resto ya es historia. Bueno, no todo… España ganó por primera vez el concurso gracias a una interpretación elocuente, alegre y apoteósica que, in extremis, consiguió diferenciarse del otro gran favorito: Cliff Richard. Fue tan sólo un punto el que les dio la victoria.

“Defendió muy bien la canción”, señala escueta Merche. Algo que llama la atención teniendo en cuenta la vivacidad con la que habla... Hasta que lo suelta a bocajarro: “La relación era cordial, aunque siempre ha guardado una cierta distancia con nosotras. Quizá, porque ella era la artista y nosotras, el coro”.

Mercedes Valimaña, en el centro de imagen.

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P. ¿A qué se refiere con “guardar cierta distancia”?

R. Por ejemplo, durante ese viaje, a ella la metieron en el mejor hotel de Londres y a nosotras nos dejaron apartadas en un barrio. Estuvimos desligadas de la comitiva española en casi todo momento. El único acercamiento tuvo lugar con Manolo y Ramón (el Dúo Dinámico), con quienes fuimos a la cena post Eurovisión. En las sucesivas ediciones, las relaciones cambiaron y fuimos con todo el equipo. Aún así, nos lo pasamos de maravilla.

P. Su parecido con Massiel suscitó varios malentendidos.

R. En los ensayos, un periodista portugués se me acercó y me preguntó si podía hacerme una entrevista. Yo, encantada, le dije que sí. Pero que lo mejor sería hacerla con mis compañeras… De inmediato, se dio cuenta del error. Nos confundieron en varias ocasiones porque las dos llevábamos el pelo largo. Ella lo descubrió y, en consecuencia, pidió que nos hicieran un moño.

P. Con los vestidos también hubo algún que otro problema.

R. Sí. Nos dijeron que saliéramos al escenario como quisiéramos… Menos mal que yo soy una manitas y cosí los trajes de las tres. Recuerdo que compramos las telas y me puse manos a la obra. Al menos, así iríamos del mismo color. Y menos mal que lo hicimos porque, cuando llegamos a la final, nos topamos con las chicas de Cliff Richard vestidas de Gucci. Hubiésemos hecho el ridículo seguro.

A día de hoy, la relación entre ellas es nula. Salvo que se vean en algún programa de televisión… en cuyo caso, algún beso cae. Por el triunfo de entonces, ya saben. Esto ocurrió hace 54 primaveras, el mismo tiempo que lleva arrastrándose el tufillo de compra de votos. “La gente puede decir lo que quiera. Es mentira”, sentencia. “Ni Franco vino ni Franco llamó”.

La apuesta de Julio Iglesias y Karina

Tras la victoria, Massiel se dedicó a recorrer la geografía nacional e internacional impulsada por el enorme éxito que había cosechado. Sin embargo, nunca contó con el coro para ello. Por lo que el trío La, La, La, que se autodenominó así tras la hazaña patria en el certamen, continuó su camino con Julio Iglesias. Éste, tras ganar el Festival de Benidorm con La vida sigue igual, les propuso girar juntos durante los siguientes meses. “Aceptamos, por supuesto”, rememora. De hecho, todo salió tan rodado que, en 1970, además fueron juntos a Eurovisión. En esta ocasión, con Gwndolyne. Y, al año siguiente, con Karina y su En un mundo nuevo. “Nos han respetado siempre. E, incluso, hemos tenido una bonita amistad. Cuando nos juntábamos, éramos una familia. No había divos de por medio. Eran personas muy educadas… colegas que, si nos volvemos a ver, nos damos un abrazo y nos deseamos lo mejor”.

En estas dos nuevas incursiones, las candidaturas alcanzaron el cuarto y el segundo puesto. España iba como un tiro en el festival. Marcaba tendencia con la canción ligera como bandera. Algo que, como sabemos en 2022, no se ha vuelto a repetir. En ese momento, Merche, Cristina y María Jesús decidieron no volver a cantar juntas para iniciar sus carreras en solitario. “Mantenemos el contacto, ¿eh? Seguimos siendo amigas”, se apresura en decir para que no haya confusión.

De las tres, quien tuvo una carrera más destacada fue La Macaria. Su primer y único elepé llegó al mercado en 1973 de la mano del director de orquesta Waldo de los Ríos, con Romance de María Pueblo como sencillo. “Yo no tenía ninguna intención de grabar un disco. En Hispavox pensaron que, al ser ya conocida, se vendería solo. Y no fue así. Lo dejaron tirado. Así que me animaron a grabar otro, imitando a gente conocida. Les dije que no”. Mientras tanto, su carrera eurovisiva seguía sumando experiencias. Regresó a sus tablas con Sergio y Estíbaliz (Tú volverás, 1975) y José Vélez (Bailemos un vals, 1978)… estas veces sin los resultados cosechados con anterioridad: décimos y novenos.

De la abeja Maya a Tarzán

Tras la voz de Mercedes se esconde la infancia de buena parte de los lectores. Pues, aunque se la conozca principalmente por los méritos que aquí se han descrito, ella ha dado vida a dibujos animados tan icónicos como la abeja Maya. También cantó en Barrio Sésamo, colaboró con Phil Collins en la banda sonora de Tarzán, dobló los anuncios de Martini y Heno de Pravia, escoltó a Cecilia en el Festival de la OTI, interpretó una ópera para película Jo, papá...

P. Parece que, este año, España vuelve a tener posibilidades de ganar Eurovisión.

R. No lo sé, la verdad.

P. ¿Por qué no lo hemos vuelto a conseguir desde Salomé?

R. Hemos llevado a gente maravillosa, como Pastora Soler y Edurne, pero las propuestas no estaban a su altura. No hace falta gritar ni ponerse morada. A ver si nos damos cuenta de que, en Eurovisión, concursan canciones, no culos.

Abanderada de Noruega

La proeza eurovisiva de Merche no termina aquí. A su prolijo currículum, hay que sumar una intervención más. 365 días después del triunfo de Massiel, España fue la encargada de organizar el concurso en el Teatro Real de Madrid. Entre las canciones de esta edición se hallaban Vivo cantando, de Salomé; Boom bang-a-bang, de Lulu; De troubadour, de Lenny Kuhr; Un jour, un enfant… y Oj, oj, oj, så glad jeg skal bli, de Kirsti Sparboe. Esta última era la apuesta de Noruega. Antes de viajar a nuestro país, su delegación solicitó un coro que acompañase a su intérprete sobre el escenario, el cual estuvo integrado además por Merche: “No nos hizo falta ni conocer a la cantante. Como entonces usábamos partitura, me limité a seguir las notas”.


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