'Cordyceps', 'ashwagandha', 'rodiola'... ¿te suenan?

¿Adaptógenos? Sí, adaptógenos, ingredientes para luchar contra el estrés comiendo

  • El nuevo proyecto de menús sanos a domicilio Begoístas los incluye en sus recetas y prometen más energía y calma

En las recetas de Begoístas los adaptógenos juegan un papel importante.

En las recetas de Begoístas los adaptógenos juegan un papel importante.

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En los años 40 del pasado siglo, el científico soviético Nikolai Lazarev comenzó a hablar de los adaptógenos. Llevando a cabo una reflexión que partía del más puro sentido común, pensó que si había una hierba o una semilla capaz de soportar los rigores de lugares tan inhóspitos como Siberia, aportaría esa misma capacidad de resistencia a cualquier ser humano que los tomara. Lazarev probó sus hipótesis con colectividades sometidas a una presión importante: militares, jugadores de ajedrez, atletas olímpicos… Y aparentemente, la cosa funcionó...

Esos mismos adaptógenos, más de medio siglo después, forman parte de la lista de ingredientes presentes en las recetas de Begoístas, un proyecto creado por las hermanas Cuchita y Begoña Lluch y que mezcla gastronomía del más alto nivel con las últimas tendencias en nutrición. Lo que proponen son menús saludables (y ricos) que se envían a casa y que incluyen desayunos, snacks, comidas y cenas para un número de días determinado, que puede ir desde uno a 21. El enfoque pone las verduras en el centro de la propuesta aunque, de vez en cuando, incluyen carne de ave, pescado o marisco. 

Los menús de Begoístas incluyen platos de arroz poco convencionales.

/ Begoístas

“Me gusta describirlo como una explosión de sabores en las que el placer juega un papel importante. Además, al prescindir de carne roja, azúcares añadidos, gluten… se consigue que el que sigue estos planes tenga una mayor energía y también sienta una mayor calma”, comenta Begoña Lluch, que cuenta con una larga trayectoria en cocinas de todo el mundo y que, antes de lanzar este proyecto, había estado al frente del catering del cocinero Quique Dacosta.

Lejana ya la época soviética, a los adaptógenos de hoy les corresponde la tarea de luchar contra el enemigo número uno de nuestra vida moderna: el estrés. “Mezclamos adaptógenos muy conocidos con otros que lo son menos. Un ejemplo es el 'cordyceps', una seta que ayudó a que el equipo chino lograra cinco medallas de oro en las Olimpiadas del 92”, cuenta Begoña Lluch. “En Begoístas la incluimos en nuestro curry de setas". Brujuleando en la National Library of Medicine estadounidense -la más grande del mundo en número de textos médicos-, nos encontramos con un estudio que coincide con Lluch en que el 'cordyceps' ayuda a sobrellevar ejercicios de alta intensidad. Adaptógeno con aval, por tanto.

Esa energía se anuncia como energía sexual y protectora de la libido en el caso de la maca, una herbácea peruana, que en Begoístas introducen en forma de polvo en su bebida 'chocomaca', acompañada de leche de almendras cacao en polvo, melaza de arroz y una pizca de canela. También en su ‘punch pudding’, donde se junta con crema de chía y limón. En este caso, las evidencias científicas recogidas por la National Library of Medicine hablan de "efectividad limitada". Ya se sabe que si el sexo está por el medio nunca hay verdades absolutas.

Lo que hacen los adaptógenos es amoldarse -adaptarse, como su propio nombre indican- a las circunstancias de cada uno: hay gente que se siente desconectada, otras personas a las que se le baja la libido, hay quien tiene problemas de piel o de alergias. Y, finalmente, están los que pierden la paciencia. Lo bueno de estos adaptógenos es que nos equilibran”, resume Begoña Lluch.

La ashwagandha india se cuela en algunas de las recetas de Begoístas.

/ Begoístas

En las recetas de Begoístas también existen otros adaptógenos que nos son más familiares, como es el caso del jengibre. En su caso, lo introducen en 'chupitos' pensados para arrancar la mañana con un extra de vigor. “También metemos el jengibre en nuestro caldo "diamante del bosque". La receta lleva, entre otros ingredientes, alga 'kombu', seta 'shiitake', cilantro…. Y melena de león, un hongo que funciona como otro adaptógeno que te ayuda con la memoria y te permite pensar mejor”, cuenta Begoña Lluch.

Más exóticos son otros como la 'ashwagandha', un arbusto de hoja perenne que proviene de India y de otras zonas de Oriente Medio. Se cuela en una sorprendente sopa de merluza con verduras como el apio, el puerro, la zanahoria… Está considerado como un ingrediente que pueda ayudarnos a luchar contra el estrés y así se ha empleado tradicionalmente en el sistema de medicina ayurvédica. Los estudios encontrados que avalan estas propiedades también proceden de organismos científicos del país asiático donde este ingrediente es muy popular.

En los caldos de Begoístas se emplean ingredientes que combaten el estrés.

/ Begoístas

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La lista de adaptógenos que nos descubren las Lluch en estas recetas no cesa. Otro ejemplo es la rodiola, una planta propia de climas fríos y que se emplea tradicionalmente en los países escandinavos o en Rusia. Se le atribuyen, de nuevo, efectos desestresantes aunque los estudios no son concluyentes. En Begoístas emplean su raíz y rizoma para los tés con lo que sustituyen el café porque, efectivamente, la cafeína, como factor alterador de nuestro cuerpo, también está proscrita en este plan de comidas.

Por supuesto, las posibilidades de incluir estos adaptógenos en la dieta son numerosísimas y van más allá de las existentes en el menú de Begoístas. Eso sí, el que elija probar esta novedosa propuesta tendrá la oportunidad de experimentarlos en recetas testadas, que funcionan y que -esto es importante- están bastante buenas. Hemos tomado desde el arroz rojo con bacalao y coliflor o la 'frittata' vegana de calabacín hasta propuestas que nos son más ajenas como el ‘kanten’ de ruibarbo y naranja, una especie de gelatina cítrica y dulce para picar entre horas. Sí, los sabores funcionan. Eso sí, el precio arranca en los 60 euros por día -con entre 4 y 5 comidas por persona-, nutricionista personal vía WhatsApp incluida. Pero es que arrinconar al estrés comiendo sano y rico en los tiempos que corren no tiene precio...