ATENCIÓN HOSPITALARIA

Precariedad en Urgencias: un 55% de los médicos tiene contratos eventuales

  • En España, el 60 % de los ingresos se realizan a través de las puertas de Urgencias de los hospitales donde trabajan cerca de 20.000 profesionales, entre médicos, enfermeros y técnicos

Entrada de urgencias de un hospital.

Entrada de urgencias de un hospital. / Archivo

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En España, donde el 60 % de los ingresos se realizan a través de las puertas de urgencias de los hospitales, cerca de 20.000 profesionales (médicos, enfermeros y técnicos) trabajan en los servicios de Urgencias y Emergencias. Sin formación reglada ni homogénea, llevan años exigiendo la especialización. Por ahora, sin éxito. Este miércoles han acudido al Congreso de los Diputados para hablar de su presente y de su futuro. También de precariedad laboral: un 55% de los médicos que trabajan en este servicio tiene contratos eventuales (un porcentaje que en algunas comunidades se, señala a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Carmen Camacho, vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y subdirectora de SAMUR-Protección Civil.

SEMES es la única sociedad científica representativa de todos los profesionales de los servicios de urgencias y emergencias. Con cifras aportadas a este diario, las urgencias suponen la entrada de casi el 60% de los pacientes que ingresan en los hospitales y el 70% de ese porcentaje acude a las puertas del servicio por iniciativa propia. De hecho, en muchos casos, son el único dispositivo sanitario accesible, reseñan. Porque, recuerdan, las urgencias están abiertas 24 horas, los siete días de la semana y los 365 días del año.

Se estima que un 19% de los médicos en atención especializada son urgenciólogos.

Este miércoles han acudido al Congreso de los Diputados para exponer esta realidad ante la Comisión de Sanidad y Consumo. En el encuentro, han participado, entre otros, el presidente de la Organización Médico Colegial (OMC), el doctor Tomás Cobos, presidente de la Organización Médica Colegial de España (OCM), Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, o el doctor Abdo Khoury, presidente de la European Society for Emergency Medicine (EUSEM).

Todos han ido al Congreso para arropar a sus compañeros y acercarse a una realidad no siempre conocida: cada año, se producen 28 millones de actuaciones urgentes y, casi el 80%, son atendidas en hospitales. Se estima que un 19% de los médicos (unos 11.000 facultativos) que ejercen en atención especializada son urgenciólogos. Y uno de cada diez médicos que trabaja en los hospitales del Sistema Nacional de Salud, lo hace en el área de Urgencias. "Es una asistencia abrumadora y es un barómetro muy claro del funcionamiento de nuestro sistema sanitario", señala Carmen Camacho a este diario.

Una vieja reivindicación

A pesar de que "es una realidad extendida y asumida en Europa y en el resto del mundo" la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias (MUE) es una reivindicación en España desde hace tres décadas, recuerdan desde la sociedad científica. En su batalla, los urgenciólogos aluden, incluso, a la evidencia empírica: ya en 2016, se creó la especialidad de Medicina de Urgencia y Emergencias en el ámbito de la Fuerzas Armadas. Es decir, sus colegas de la sanidad militar, con presencia constante en numerosas zonas de conflictos, sí cuentan con una formación y preparación homologable a lo que ocurre en el resto de países desarrollados y aliados.

Puerta de Urgencias del Hospital Clínico de València en una imagen de archivo.

/ EPE

Entre los argumentos de SEMES, además de querer asegurar la mejor atención para todos los pacientes, con una formación reglada y estandarizada y sin desigualdades territoriales, el reto de atender a dos frentes importantes: uno, la atención a una ola de patologías no-covid. Echando la vista atrás, reivindican su papel durante la pandemia de coronavirus. La vicepresidenta de SEMES no deja pasar la ocasión para recordar "el esfuerzo tan importante" que hicieron estos sanitarios durante la crisis sanitaria.

"Hay una precariedad importante, quizá porque estos servicios han tardado en estructurarse y hay mucha heterogeneidad de profesionales", dice la doctora Camacho.

Además, pone sobre la mesa "un grave problema de recursos humanos" y de reemplazo generacional y alude a la dificultad de cobertura de turnos e imposibilidad de previsión. Camacho incide en la precariedad que viven los médicos de Urgencias. En torno al 55% de estos profesionales tienen contratos eventuales. Hace apenas unos días, más de 5.000 facultativos firmaban un manifiesto del Colegio de Médicos de Madrid para exigir al Gobierno regional que ponga fin a los contratos temporales en los hospitales públicos, donde el 52% de los médicos no son fijos, y advertían que, si Madrid no los estabiliza antes del próximo 1 de junio, irán a los tribunales.

Los servicios de urgencias tienen "plantillas escasas y se mueven con residentes de otras especialidades", apunta Carrasco.

Una inestabilidad laboral, admite Carmen Camacho, que se acrecienta en los servicios de Urgencias. "Existe una precariedad importante, quizá porque estos servicios han tardado en estructurarse y hay mucha heterogeneidad de profesionales con diferentes especialidades, al no existir la nuestra. Los servicios de urgencias tienen plantillas escasas de adjuntos y se mueven con residentes de otras especialidades, no de la propia porque no existe. La mayoría son especialistas en Familia y Medicina Interna, precisa, pero es tan diversa su formación que también pueden encontrarse desde urólogos a microbiólogos", explica Camacho.

La vicepresidenta de la SEMES calcula que en torno a un 10-15% por ciento de los residentes elegirían la especialidad de Urgencias y Emergencias "si estuviera disponible, porque es atractiva" pero mientras no cuenten con una formación reglada y tengan que seguir formándose "voluntariamente" será más difícil atraer a los médicos más jóvenes, afirma. Este miércoles, en el Congreso, jóvenes urgenciólogos han leído un manifiesto solicitando, precisamente, que se les tenga en cuenta: "Somos el futuro de la sanidad y no se nos está escuchando", clamaron.

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