SANIDAD PRIVADA

Un "ejército" de médicos autónomos acusa a las aseguradoras de hundir sus tarifas: siete euros por consulta

  • Unos 50.000 facultativos ejercen como autónomos o pequeños empresarios: son un 95% de los profesionales que trabajan para la sanidad privada.

  • La patronal del sector, que representa a más del 80% de los centros sanitarios del país, aboga "por una justa retribución" de los profesionales, pero aseguran que su "capacidad de negociación es limitada".

Un médico en consulta.

Un médico en consulta. / EPE

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Guerra en la sanidad privada a costa de las tarifas que pagan las compañías aseguradoras y grandes grupos hospitalarios a los médicos autónomos. Éstos denuncian los bajos honorarios que perciben a través de contratos de adhesión, que no se revisan anualmente y con imposiciones contractuales "en muchos casos abusivas". Un conflicto que viene de lejos. Los profesionales piden baremos (honorarios) propios de 30 euros por consulta frente a los 7 que, de media, les pagan actualmente. Lo hacen a través de la Unión Médica Profesional (Unipromel), que preside el oftalmólogo Ignacio Guerrero quien critica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA: "Lo hacen sin pudor y sin respetar la libertad del paciente, que queda cautivo de su aseguradora y del médico, al que dejan sin poder de negociación".

Más de 50.000 médicos ejercen en el sector como autónomos o pequeños empresarios. En clínicas o consultas propias, o prestando servicios para hospitales y centros sanitarios. Suponen un 95% de los profesionales que trabajan para la sanidad privada. La crisis del covid les azotó con especial crudeza. La mayor parte de sus ingresos provienen de las aseguradoras y, con muchas consultas cerradas, su actividad cayó en picado. Todavía reponiéndose del mazazo económico, siguen batallando por actualizar los precios por consulta que les pagan las aseguradoras.

La dura situación que la sanidad pública española arrastra desde hace años y el colapso que la pandemia del coronavirus ha provocado en el sistema sanitario -más listas de espera para intervenciones quirúrgicas, para consultas con especialistas o, simplemente, para ver al médico en el centro de salud- ha disparado la contratación de seguros privados. En los seis primeros meses de 2021, se sumaron 407.390 nuevas pólizas de seguros médicos, una cifra superior al acumulado que se registraba de forma anual antes de la llegada del covid-19, cuando se sumaban en torno a 340.000 nuevas incorporaciones al año.

7 euros por consulta

El doctor Guerrero lleva desde 2020, cuando nació Unipromel, lidiando para que cambie la situación de los facultativos que ejercen por su cuenta. La asociación que preside representa a unos 20.000 profesionales. Son médicos que cobran una media de 7 euros por consulta en el ámbito privado, las tarifas que les marcan las compañías aseguradoras para las que operan y que, además, asegura, perjudican a la atención reciben los pacientes. Unipromel pide que se cambie el sistema de baremos (honorarios) -que data de hace más de treinta años- y "al que se siguen aferrando las compañías aseguradoras".

La asociación pone ejemplos: el precio por la primera consulta sigue por debajo de los 20 euros -llega al extremo de 5 euros, denuncian- y el de una revisión, por debajo de 10 euros. Las sucesivas, añaden, no se pagan. Para este tipo de consultas la hora de un médico, a precios de mercado, debería rondar los cien euros, apuntan. Se fijan en Europa -especialmente en Alemania y Francia-, donde la retribución de un sanitario ronda los 60 y 100 euros por consulta y las intervenciones menores, de 500 a 600. Las complejas, se mueven de 3.000 hasta 6.000 euros.

En caso de no aceptar esas tarifas, los médicos corren el riesgo de ser expulsados del cuadro médico de la compañía.

Las aseguradoras, critica Unipromel, actúan con "un ejército de médicos autónomos", ya que "saben que, aunque paguen mal, el servicio que va a prestar el médico va a ser más que aceptable". Consideran que lo que deben poner las compañías "es lo que cubren" con cada póliza y fijar los copagos, como ya hacen, pero el mínimo que pagan a los médicos deben fijarlo, como en los países antes citados, las asociaciones de médicos y el Gobierno.

En caso de no aceptar esas tarifas, advierte Guerrero, los médicos corren el riesgo de ser expulsados del cuadro médico de esa compañía. El doctor Guerrero explica que los contratos son acordados entre compañías y hospitales sin contar con el médico. "No puede negociar sus honorarios, o los acepta, o se queda fuera del sistema. Por eso los baremos son los mismos desde hace treinta años porque son 'lentejas'", afirma. Al hospital, asegura, le interesa negociar directamente con la aseguradora "porque sube el precio de sus servicios y deja el del médico sin actualizar, haciendo de colchón esa subida y, además, se queda un porcentaje del 30 al 40% de sus honorarios, dejándolos por debajo de los 12 euros netos de media".

Modelo francés o alemán

Unos precios "de vergüenza", añade la asociación que ha propuesto seguir otros modelos europeos y que los honorarios los fijen las asociaciones de médicos y el Ministerio de Sanidad. En Unipromel se presentan como una asociación profesional-empresarial de médicos de ejercicio libre. El doctor Ignacio Guerrero especifica que ahí están representados el "autónomo puro que sólo trabaja por prestación de servicios en instalaciones ajenas, pero depende económicamente de éstas. Es un trade o falso autónomo". Luego, precisa, estaría el pequeño empresario que tiene su propia consulta o centro, con su personal auxiliar y funciona como una pequeña PYME médica.

Otro problema son las condiciones de la relación de prestación de servicios entre aseguradora y profesional. El último estudio, 'Condiciones de competencia en el mercado del ejercicio libre de la medicina', realizado por el Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) y publicado el pasado verano, señalaba que un 37,7 % de los médicos que prestan servicios a aseguradoras trabajan sin ningún tipo de contrato y que a un 45,4% no suelen abonarle ni las consultas sucesivas ni las revisiones.  

Visibilizar el problema

Desde que se creó la asociación, en 2020, el médico afirma que han conseguido "visibilizar el problema" y, también, sentar las bases para su resolución en una "gran mesa de negociación" o en su defecto, añade, si las compañías se niegan a sentarse, que sean los organismos públicos reguladores "los que actúen de oficio o mediante un arbitraje para evitar un conflicto muy grave que acabaría en los juzgados y afectando a más de diez millones de asegurados".

Una clínica privada en Barcelona.

/ Ricard Cugat

En junio 2021, la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo admitió a trámite la queja presentada por Unipromel contra el actual modelo de actuación de las aseguradoras sanitarias. La Comisión Europea estudiará las supuestas malas prácticas de las aseguradoras sanitarias en España a raíz de la queja presentada por el colectivo. "Es un camino lento, pero será decisivo. Deberá recomendar al estado español que corrija esa situación "porque vulnera toda la normativa europea", señala el presidente de la asociación.

Recuperar el control

Los médicos autónomos piden recuperar el control cuando ejercen en la sanidad privada como profesionales libres, como autónomos o como pequeños empresarios frente a otras grandes patronales que agrupan a aseguradoras o a los grupos hospitalarios. Apuntan a la Asociación Empresarial del Seguro (UNESPA) o a la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), que representa a más del 80% de los centros sanitarios del país.

"Es fundamental que nuestros profesionales estén bien pagados y mejoren sus condiciones" dicen desde la patronal de la sanidad privada.

Desde UNESPA se desmarcan y señalan a este diario que no intervienen en las negociaciones entre cada aseguradora y sus proveedores. Este diario ha contactado con alguna de las principales empresas del sector para obtener una consideración sobre esta cuestión. ASISA, por ejemplo, defiende que, como compañía de médicos, "siempre ha dedicado más del 50% de sus ingresos por primas al pago de honorarios médicos". Desde la aseguradora indican que "no hay ninguna otra compañía que reparta un porcentaje similar, que sólo pueden alcanzar entidades de base asociativa de médicos".

Sin embargo, añaden, entienden "que esta apuesta debe completarse con medidas que promuevan una mayor eficiencia económica y un adecuado control del incremento de la siniestralidad, esencial para garantizar la solvencia del seguro de salud". La compañía asegura que está introduciendo "procedimientos de incentivación en función de estándares de buenas prácticas y de una adecuada asignación de recursos a medida que los sistemas van permitiendo un análisis más riguroso y exhaustivo de la actividad asistencial de forma individual".

Las retribuciones deben aumentar

ASPE también se pronuncia sobre este conflicto. Desde la patronal del sector indican a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA que abogan por "una justa retribución" de los profesionales "y con independencia de a quien prestemos el servicio". Por eso, consideran que "cuando el servicio es realizado por medio de un seguro de salud las retribuciones deberían aumentar". Añaden que las compañías aseguradoras son "un aliado esencial", pero señalan que su "capacidad de negociación es limitada ante la desigual posición de mercado".

Afirman que "es fundamental" que los profesionales "estén bien pagados y mejoren sus condiciones". En opinión de ASPE, la solución pasa por encontrar medidas que permitan un mayor equilibrio en la relación: acuerdos por escrito, mayores plazos que permitan planificar las inversiones, condiciones que no se modifiquen de forma unilateral o que la conciliación de pagos no se demore más allá de los dos meses.

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