CRISIS ENERGÉTICA

Por qué protestan los bares con un apagón si en las terrazas no cabe un alfiler

  •  La patronal de hostelería avisa de que la recuperación va "por barrios" y admite un "efecto años 20" tras la pandemia

  • El empleo en el sector está por encima de los datos prepandemia, los expertos avisan de que es "una crisis muy diferente" y que hay "una gran reestructuración en puertas"

Un restaurante se queda a oscuras durante un apagón como protesta por el recibo de la luz, a 8 de noviembre de 2022, en Lugo, Galicia (España).

Un restaurante se queda a oscuras durante un apagón como protesta por el recibo de la luz, a 8 de noviembre de 2022, en Lugo, Galicia (España). / Carlos Castro / Europa Press

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El teletrabajo ha modificado nuestras costumbres de ocio. Los bares de zonas de oficina lo sufren y se resienten. Aunque las grandes empresas hayan puesto un solo día de teletrabajo, los hosteleros aseguran que se nota mucho. A cambio, la hostelería de ciudades pequeñas y medianas próximas a las grandes capitales está boyante, como nunca. Después de mucho tiempo en casa entre semana, el fin de semana las excursiones son algo obligado. Viven una etapa de oro.

El buen tiempo alargado hasta principios de noviembre ha tenido también su efecto psicológico. Una cerveza al sol ha sido obligado para muchos españoles pese a que noten la inflación en la cesta de la compra. Con todo, los empresarios de la hostelería convocan un paro en señal de protesta por la crisis energética y sus abultadas facturas de luz y gas. Aseguran que la recuperación "va por barrios" y que hay muchos negocios a punto de echar la persiana.

En el interior, en distintas ciudades o regiones, como Asturias o Extremadura, han superado ya el 30% de la cifra de negocio de 2019. El turismo nacional está al alza. En País Vasco, Cataluña o La Rioja no han recuperado las cifras de 2019.

El turismo de lujo desde lugares lejanos se resiente. Ni rusos ni asiáticos de alto poder adquisitivo se comportan como antes.

Un camarero sirve una cerveza en el interior de un bar.

/ EFE

Falta aproximadamente un 10% de turismo de lujo, ciudades como Granada lo notan. “Son varios motivos, hay que analizar también las políticas de promoción y que son mercados que no se han recuperado igual. Los rusos apostaban por la Costa Dorada, el aeropuerto de Reus tenía cinco conexiones diarias con San Petersburgo y Moscú. Ya no”, pone como ejemplo Emilio Gallego, secretario general de la Confederación Empresarial Hostelería de España. “En Granada no se han recuperado por lo mismo, faltan los turistas de alto poder adquisitivo. Sin embargo, en Málaga, pese al Brexit, el turismo británico está respondiendo muy bien”, señala.

Los 'locos años 20'

El representante de la patronal entiende que muchos se pregunten por qué esta jornada de protesta en la hostelería, con un apagón programado como gesto simbólico en distintas ciudades españolas, cuando las terrazas están a rebosar y hacer una reserva es en mucha ocasiones una odiosa. Concede que “las variables no se están comportando igual que en otras crisis”, que la pandemia ha cambiado muchas cosas y que "esta crisis se parece más a la de hace cien años, cuando tras la grave pandemia de gripe vino la Primera Guerra Mundial y los locos años 20”, advierte Gallego.

La patronal de la economía admite que quizás los economistas en los análisis dan poca importancia a los factores psicológicos y emocionales y ahora todo eso influye mucho porque venimos de una pandemia. “Es verdad que quien tiene 50 euros en el bolsillo prefiere salir a comer el sábado que ahorrar para una segunda residencia”, señala el portavoz de la hostelería, aunque advierte de que todo es efímero.


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El principal problema ahora mismo y el motivo del apagón como protesta son las facturas eléctricas y de gas, que se han triplicado para muchos negocios. La patronal de la hostelería apunta a la falta de ayudas públicas y demandan por ejemplo un Plan Renove, que facilite una inversión para maquinarias más eficientes, para cambiar por ejemplo el aire acondicionado de muchos bares y restaurantes.

“Pedimos una subvención a fondo perdido del 50%”, es una medida que ya ha asumido el PP para enmendar los Presupuestos Generales del Estado, y consideran que son ayudas que entran perfectamente en los fondos Next Generación de la UE.

Entre las demandas de la hostelería también está que los establecimientos de temporada, como los chiringuitos, puedan cambiar el término de potencia para ajustarla a la demanda real y facilitar el ahorro, pero ahora mismo las grandes comercializadoras no lo permiten.

“Nuestras puntas de consumo se concentran en las franjas horarias cuando la tarifa es más cara”, apunta Gallego, que reclama como una salida la compra agrupada con mejores precios de energía procedente de renovables. Para eso en muchas ocasiones se piden avales que los empresarios no pueden asumir, igual que para participar en las subastas de precios de energía, piden respaldo del Estado.

Más empleo

Pese a la crisis energética, los hosteleros admiten que en esta crisis hay “cosas peculiares que no obedecen a patrones tradicionales de otras crisis”. “Quizás se pueda parecer también a la crisis petrolera del 73”, admite Gallego, que asume que no se entienden bien muchas cosas que están ocurriendo. Por ejemplo, en la hostelería no se ha resentido el empleo, aunque la patronal defiende que es “todo a costa de los márgenes y de que las empresas están haciendo esfuerzo”, apunta el secretario general de Hostelería de España. No diría lo mismo el Gobierno, claro.

La patronal no oculta el efecto beneficioso de los ERTEs durante la pandemia y que uno de los grandes beneficiados de esa medida del Gobierno fueron bares, restaurantes y hoteles. Este verano, España ha recuperado el volumen de empleo de 2019 y en octubre hay 18.000 empleos más. En total, 1,7 millones de empleos, un millón en restauración, 350.000 en hoteles y 320.000 autónomos, datos que arrojan una foto fija interesante del número de establecimientos del sector.

En Italia, por ejemplo faltan 250.000 empleos para llegar a las cifras de 2019. “Es verdad que los ERTEs han funcionado mucho, pero las ayudas del Estado han sido flojas, sobre todo a través de ICO, que al final son créditos que hay que devolver. Por ejemplo, en Francia el Estado inyectaba la ayuda y la empresa seguía pagando a los trabajadores para simplificar el sistema. Pedimos muchas veces al Gobierno sin éxito que exportara el modelo francés”, comenta Gallego.

Señalan desde la confederación empresarial que hay muchos negocios en crisis y avisan de que estamos “a las puertas de una reestructuración muy importante”, porque hay muchas empresas que deben asumir la devolución de créditos ICO que no pueden afrontar con sus facturas energéticas por las nubes.

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Queda ver, como en el resto de la economía, que pasa con la guerra de Rusia contra Ucrania. Los efectos de momento son diversos. “España y Portugal somos los destinos más alejados de la guerra. En Alemania se iban a Polonia. Han dejado de ir y hay retorno de alemanes”, admite Gallego. “Sin embargo, el turismo de gran lujo no se ha recuperado, no se ha recuperado la movilidad de la gente de mucho dinero. Por ejemplo, el turismo ruso era solo el 1% del total de visitantes pero gastaban el 2% del total, 60.000 millones de euros. A cambio, el turista nacional ha dejado de salir al extranjero y casi todo lo gastamos aquí, unos 15.000 millones de euros”, señala el secretario general de Hostelería de España.

“Hay tres escenarios y la recuperación va por barrios”, concluye.