FERRÁN BEL

El discreto diputado catalán que saca petróleo en las aguas revueltas del Congreso

  • El líder del PDeCAT en la Cámara Baja está haciendo gala de una gran capacidad de pacto con el Gobierno; hace poco anunció una reforma del Código Penal que llevaba meses pretendiendo

  • Sus votos han sido decisivos en la reforma laboral, en el decreto anticrisis convalidado en abril y en el reciente proyecto de ley de los planes de pensiones

 El portavoz económico de Junts en el Congreso, Ferran Bel.

 El portavoz económico de Junts en el Congreso, Ferran Bel. / Alejandro Martínez Vélez

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No es un veteranísimo diputado, pero actúa como si lo fuera. En el río revuelto en que se ha convertido el Congreso, en donde la mayoría progresista se rompe últimamente con relativa facilidad, un economista de Tortosa empieza a cobrar protagonismo. Se llama Ferran Bel y es el líder del PDeCAT en la Cámara. Le bastan cuatro diputados para negociar de tú a tú con el Gobierno y con el PSOE y conseguir premios. "Se habla poco de él y habría que empezar a hacerlo; sin pertenecer al bloque de la investidura de Pedro Sánchez, está logrando importantes acuerdos", dice de él un diputado de unos de los partidos con más representación en el hemiciclo.

Ferran Bel, nacido en Tortosa hace 57 años, empezó en el Congreso en 2016, pero fue un estreno agridulce. Apenas estuvo unos meses enrolado en las filas de DiL (Democracia i Llibertat), el otro gran grupo catalán que se formó en la Cámara en aquel entonces, junto a ERC. La repetición electoral configuró una legislatura muy breve.

Aunque venía del Senado, que sirve para conocer algo el mapa parlamentario, no disfrutó del rodaje que le hubiera gustado en la Cámara principal. Tras los comicios de junio de 2016, la Mesa dibujó un hemiciclo con un grupo mixto de casi una veintena de diputados, Bel entre ellos. El independentismo catalán estaba agrietándose y sus trozos navegaban por la política disgregados. Sólo ERC reunió los requisitos que hacen incuestionable la formación de un grupo parlamentario propio. El PDeCAT no.

Compartir el Mixto con otras formaciones pequeñas tiene desventajas; la principal está íntimamente ligada con el tiempo de exposición. Los turnos de intervención en los debates hay que repartirlos con los demás miembros. En vez de hablar durante 10 minutos, o 30 en los debates señalados, terminan hablando 2 ó 5, acaso 10. Pese a todo, Ferran Bel efectuó una importante labor en las comisiones económicas, en las que dio muestras de ser un negociador hábil. Los que le conocieron entre los años 2016-2019 le recuerdan así. Un tipo dialogante, un tipo observador, alguien al que la pulsión soberanista podía importarle menos que la construcción de una ley en la que estuviera interesado.


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La carrera de Bel en el Congreso hasta la fecha ha sido irregular. Tampoco es un hombre incrustado en la estructura orgánica de su partido con tanta firmeza; no es de esos que sí o sí logran cargos o puestos seguros de las listas electorales. El diputado por Tarragona no entró en la Cámara tras las elecciones de abril de 2019 y Bel, entonces, se guareció en su faceta docente. En la Universidad Rovira Virgili imparte clases de su especialidad, economía, y es algo que le gusta. Puso la cabeza en el ámbito privado; no era mala idea en el contexto convulso por el que andaba el independentismo por aquellas fechas.

Pero le pidieron volver a las listas, cara a la repetición electoral de noviembre de aquel año. Aceptó y obtuvo escaño. Era un nombre más del grupo de JxCat, en donde convivían a duras penas dos sensibilidades, la de Miriam Nogueras, más afín a Carles Puigdemont, y la del propio Bel, próximo a la versión del PDeCAT de David Bonheví y Marta Pascal. La definitiva ruptura entre ambas organizaciones disoció a los ocho diputados que en total juntaron. Ginés Boadella, Sergi Miquel, Concep Cañadell y el propio Bel vieron una oportunidad a pesar de las dificultades.

Dificultades relacionadas, sobre todo, con la llegada de las subvenciones que mes a mes da el Congreso a los grupos. El Plural, en el que están JxCat y PDeCAT junto Más País, Compromís y BNG, recibe la cuantía correspondiente, pero a los compañeros de Bel no les está resultando sencillo hacerse con la cuota que les corresponde. Por encima de los problemas internos, los cuatro han decidido hacer política. Y la están haciendo.

Los hitos del pactismo de Bel

Bel insiste en que el suyo no es un partido aliado con el Gobierno. En el PDeCAT la visión social y económica es más conservadora y liberal, aunque con clara influencia socialdemócrata en las medidas de inclusión y en las políticas de ayudas a colectivos más vulnerables. Pero, fiel a la impronta que durante años dejó la extinta CiU y la que sigue practicando el PNV, impera el pragmatismo. El partido tiene un programa e intenta colarlo en las leyes. El objetivo es lograrlo; cómo es secundario. Pudo comprobarse hace dos semanas cuando el PDeCAT consiguió en que un proyecto de ley sobre uso de información financiera para combatir el crimen organizado y el terrorismo aparezca una reforma del Código Penal que llevaban tiempo persiguiendo; un cambio destinado a endurecer las penas a quienes cometan pequeños hurtos y sean multirreincidentes.

Ése ha sido el penúltimo ejemplo de una lista de cuatro hechos que demuestran qué forma de negociar ejercita el PDeCAT en el Congreso. El primer hito lo dio la reforma laboral, proceso en el que Bel estiró los tiempos para anunciar casi en el último suspiro que apoyaría la convalidación del decreto. La decisión más o menos la tenía masticada y digerida desde días antes, pero necesitaba reforzar los canales de comunicación con el Ejecutivo, sobre todo con el ala socialista. Si bien habló con el equipo de la ministra Yolanda Díaz, con quien mantuvo interlocución frecuente fue con Félix Bolaños.


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El segundo hito vino de la mano del decreto anticrisis. De nuevo, el PDeCAT escondió sus cartas hasta la víspera de la votación. Es verdad que la decisión no resolvió el entuerto, para eso hubo que esperar un día, a que EH Bildu anunciara el voto. Pero sin la formación catalana no habría sido avalado el decreto y hoy no estaría en vigor. Fue un plan que el Congreso respaldó por cuatro votos. Y los diputados que tiene el PDeCAT son...

El tercer hito es el comentado de la reforma del Código Penal, y el cuarto y último por ahora apunta a la ley de los planes públicos de pensiones, cuyo dictamen apoyó Bel. Antes, su portavoz en la Comisión de Trabajo, Genís Boadella, no dejó de intercambiar propuestas de transaccionales con los demás grupos, en busca de un pacto que convenciera a la formación catalana. El propio Bel hizo acto de presencia en la Comisión para negociar también y se le pudo ver cómo hablaba con complicidad con los representantes del PSOE y con los de Unidas Podemos.

 El portavoz económico de Junts en el Congreso, Ferrán Bel.

/ EFE

Hay muchas cosas del Gobierno que no gustan a Bel, en especial el manejo de los tiempos, la escasa antelación con la que busca consensos. Pero eso no le impide negociar discretamente. Tanto por teléfono como en los despachos de los ministerios ha dado muestras sobradas de su predisposición al diálogo. Bolaños ya se lo ha reconocido en público, y hasta el propio Sánchez. Pero el exalcalde de Tortosa (fue regidor de la localidad 11 años) repite una y otra vez que en Moncloa no deben fiarse. Él quiere influir en la agenda legislativa. Si lo logra, bien; si no, también.

"Se habla poco de Ferran Bel y debería hablarse más, sobre todo porque es un profesional de esto", menciona el diputado del grupo mayoritario.

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