LA INVASIÓN RUSA

España tardará cinco años en reponer el arsenal donado a Ucrania

Defensa busca munición de artillería, explosivos, equipos NRBQ, morteros, protecciones para soldados, misiles antitanque, lanzacohetes portátiles y misiles antiaéreos

Airbus A400M en la base de Torrejón para uno de los primeros envíos de material defensivo a Ucrania, en marzo de 2022.

Airbus A400M en la base de Torrejón para uno de los primeros envíos de material defensivo a Ucrania, en marzo de 2022. / MINISTERIO DE DEFENSA

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Este otoño, al acudir a las armerías, los cazadores de corzo y jabalí han vuelto a topar con la escasez de munición, como en el otoño de 2021. Pero esta vez no era tanto el atasco en el tráfico marítimo, ni la falta de contenedores ni otros problemas de la logística postpandemia como la tragedia en el noreste de Europa. Siete meses después del inicio de la invasión de Ucrania, las fábricas de cartuchos del calibre 7 u otros usados para la caza mayor habían adaptado parte de sus cadenas de producción a una demanda nueva y acuciante: la de balas para la guerra. La industria de Defensa europea no da abasto. Tampoco la americana.

Fuentes militares y diplomáticas españolas coinciden en confirmar el clima de tensión que viven las fábricas de armamento, por la enorme demanda que han provocado el conflicto en Ucrania y los envíos de suministros bélicos desde la UE. También coinciden esas dos fuentes en el cálculo de que España tardará cinco años en reponer -o más bien sustituir- todo el arsenal donado a Kiev. "Estamos gastando en un año lo que gastaríamos en siete -explica un algo cargo del complejo diplomático de la Defensa-. Y no solo nosotros: todo Occidente". Para las Fuerzas Armadas españolas el problema viene arrastrando de antes de la guerra, porque sus arsenales estaban ya tocados por años de crisis y restricción presupuestaria. Los primeros envíos de armas contracarro C90, miles de fusiles de asalto G-36, ametralladoras MG-4 y –en un primer lote- 870.000 cartuchos de munición ya afectaron a los arsenales, por más que el Ejército se desprendiera de viejos fusiles CETME y tuviera planeado sustituir los tubos C90 por un modelo renovado de la misma fábrica zaragozana de Instalaza.

La situación se ha complicado después con fletes posteriores de misiles antiaéreos y munición de artillería. Esta última era especialmente abundante en la carga de 40 camiones con 200 toneladas de armamento en el buque Ysabel, en abril pasado, aunque a Kiev apenas le supuso lo que gasta en 48 horas de combates, como ya contó a este diario el embajador ucraniano en España, Serhii Pohoreltsev.

Escaparates vacíos

Se esperaba que la intensidad de los combates en el Donbás se congelara con el invierno, pero de momento eso no ha pasado, y no hay respiro para la demanda. La misma escasez de armamento comparten todos los países donantes que este viernes se reúnen en la base aérea alemana de Ramstein, cita a la que Defensa envía a dos tenientes generales, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Fernando García González-Valerio, y el Director General de Política de Defensa, Fernando López del Pozo. "Están los escaparates europeos fatal de armas: o no podemos pagar lo que piden o no tienen lo que queremos", explica una de las fuentes consultadas, directa conocedora de los trabajos para, a partir del Consejo Europeo de Versalles de marzo pasado, constituir una task force, una plataforma de compra coordinada de armamento y de reposición del gasto a los países donantes a través del Fondo Europeo de Defensa, con previsión a largo de hasta 15.000 millones de euros. El problema no es solo poder pagar; es también poder producir. "En este sector no hay tiendas en la esquina, y los intermediarios particulares son expulsados por los estados. Las empresas de armamento producen a demanda, con contratos a tres o cinco años vista, no arriesgan con stock, van a venta segura –explica-, y los estados como el nuestro no acostumbraban a tener presupuestos dinámicos para la defensa, ni a presupuestar a largo plazo la compra de material".

Se buscan balas de cañón

En el último Consejo de Ministros del año, el Gobierno aprobó la compra de munición ligera y también para blindados y carros de combate por valor de 100 millones de euros. Pero las fuentes militares consultadas señalan un hueco difícil de cubrir, la munición de artillería como la principal carencia. Se han gastado en el frente de Ucrania importantes stocks de proyectiles de 155 y 105 milímetros, los más poderosos con que cuentan los cañones y obuses de ejércitos de la OTAN. Fabricarlos lleva su tiempo –mucho más que el de dispararlos- y son especialmente caros cuando se trata de munición de precisión, como los proyectiles Excalibur. En España, al comienzo de este invierno, añadió especial incertidumbre a esta carencia el cambio de manos de la empresa española Expal, deglutida por el consorcio alemán Rheinmetall. La firma de origen alavés surte al Ejército de munición de 155 de largo alcance para obuses autopropulsados M109 como los que Defensa ha desplegado para la OTAN en Letonia, capaces de acertar objetivos a 40 kilómetros de distancia.

Carga de material defensivo español para Ucrania en la pista de la base naval de Rota, en agosto de 2022. / Y.G.

La misma carencia de munición para cañones y obuses sufre, y en mayor medida, Estados Unidos. A mediados de noviembre, el Pentágono urgió a 12 firmas suministradoras para que aumentaran su producción en 12.000 proyectiles con espoletas de autoguiado al año. "Para la guerra hay que estar preparado –se lamenta una de las fuentes militares, del arma acorazada-. Esto no es como ir a China a comprar mascarillas: es que la industria de armamento no responde a tiempo porque no puede".En diversas ocasiones Defensa, a través de distintos portavoces, ha mostrado su disponibilidad a ayudar a Ucrania pero con una raya roja: la reserva estratégica de armas.

La lista de la compra

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Los stocks de material han abierto huecos no solo en los anaqueles de munición. España demanda explosivos, equipos NRBQ, protecciones para soldados, morteros, misiles antitanque, lanzacohetes portátiles y misiles antiaéreos con los que sustituir a los viejos Aspide y Hawk. De estos últimos Defensa tiene comprometidas seis baterías en Ucrania. Esa lista de búsqueda de armamento coincide con lo que ha podido trascender de las donaciones militares a Kiev.

El alto representante europeo para política exterior y de Defensa, Josep Borrell, con la ministra de Defensa, Margarita Robles. / MINISDEF

La carencia de material en la que se ven los países europeos que ayudan a Ucrania supone un riesgo en los próximos años: el de una importante fuga de fondos para la Defensa fuera de Europa... si la industria europea no reacciona. "Por eso la UE trata de que el suministro se realice desde Europa, para que el gasto repercuta en su industria", explica la mencionada fuente diplomática.Las firmas españolas de armamento consultadas por este diario –Escribano e Instalaza- han preferido mantener su política de discreción absoluta. Sí ha hablado con EL PERIÓDICO un portavoz de TEDAE, la patronal española de la industria de Defensa, reconociendo la tensión de demanda de "armamento a raíz de las donaciones a Ucrania", pero sin dar detalles concretos."Estamos viendo en otros países que esto es así –admite-. Evidentemente cuando te desprendes de material en uso necesitas reemplazarlo y este reemplazo no se hace de manera automática. En el caso de España puede empezar a suceder en algunos productos".La carencia en el mercado no solo vienen provocadas por una guerra que está devorando munición. El portavoz de TEDAE admite a El Periódico de Catalunya, del grupo prensa Ibérica, problemas de suministro de componentes: "Estamos empezando a tenerlos, pero sobre todo por el alcance de determinadas materias primas", explica sin dar más detalles.