ITALIA

Meloni evita desvelar las negociaciones para formar el Gobierno de Italia tras ganar las elecciones

La líder ultraderechista se ve abocada a pactar el reparto de puestos no solo en el gabinete, sino también en las dos cámaras que conforman el Parlamento con el partido de la Liga y de Forza Italia

Meloni evita desvelar las negociaciones para formar el Gobierno de Italia tras ganar las elecciones
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La líder de Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, potencial primera ministra tras su reciente éxito electoral, avanza con discreción en las negociaciones para formar el futuro Gobierno, un silencio roto de forma puntual para pedir "precaución" y cargar contra la prensa ante las especulaciones que se suceden sobre la verdadera unidad de la derecha o la posible incorporación de perfiles técnicos.

Las primeras dudas surgieron en torno a la unidad de la derecha, puesta en entredicho ya en campaña electoral. Meloni se presentó aliada con Matteo Salvini, de la Liga, y de Silvio Berlusconi, de Forza Italia, con los que ahora está abocada a negociar el reparto de puestos no sólo en el gabinete, sino también en las dos cámaras que conforman el Parlamento.

"Tranquilidad: el centro-derecha unido ha ganado las elecciones y está listo para gobernar", publicó Meloni en Twitter tres días después de las elecciones, después de que varios medios se hiciesen eco de una reunión en la que la dirigente ultraderechista supuestamente había dejado claro que no quería a Salvini en un ministerio clave.

Salvini, que ya fue ministro del Interior durante una coalición previa entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), ha negado en varias ocasiones las aparentes discrepancias con sus aliados, reivindicando que la derecha ha ganado "democráticamente" las elecciones y calificando de "óptimas" las relaciones con sus socio.

Por su parte, Berlusconi, que ha subrayado que su Forza Italia será "decisiva" para la legislatura en ciernes, ha abogado por estrechar lazos con Salvini y Meloni. "Compartimos la necesidad de que Italia tenga un gobierno de alto perfil, capaz de hacer frente a las graves emergencias que afronta el país", ha expuesto en sus redes sociales.

Uno de los nombres que parecen fijos en las quinielas es precisamente el de Antonio Tajani, pilar clave en el proyecto de Berlusconi y antiguo presidente del Parlamento Europeo. Los medios le conceden un ministerio o la presidencia de la Cámara de Diputados y él, entretanto, se deja querer asegurando que estará allá donde sea necesario.

Los distintos partidos se esfuerzan además por matizar la posible incorporación de perfiles más técnicos y no tan políticos, después de que el economista Fabio Panetta, antiguo responsable del Banco de Italia y miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), haya salido a la palestra como posible pilar del apartado económico.

Tajani ha afirmado que será "un gobierno político", no técnico, después de que Italia haya pasado más de un año y medio gobernado por un primer ministro como Mario Draghi, un perfil económico y de consenso al que se recurrió en su día para evitar un adelanto electoral. Si hay tecnócratas, "serán casos, no la regla", ha apuntado Tajani, según la cadena Rai.

Cuestión de plazos

La legislatura arrancará formalmente el 13 de octubre, por lo que hasta entonces no comenzará la ronda de contactos del presidente de Italia, Sergio Mattarella, con los partidos políticos con representación parlamentaria. Si todo avanza conforme lo previsto, parece que no habrá ninguna mayoría alternativa a la que representa Meloni, que recibirá el encargo de formar Gobierno.

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Si Meloni llega a su gran cita con la lista de ministros bajo el brazo, no se descarta incluso que pueda tomar posesión en cuestión de días y llegar a tiempo para el Consejo Europeo del 21 y el 22 de octubre. De ser así, la reunión de esta semana en Praga sería la última a la que asistiría Draghi en representación de Italia.

Sin embargo, el sistema italiano faculta a Mattarella para vetar ministros, por lo que la lista que presentase Meloni no tendría por qué ser definitiva, lo cual retrasaría su hipotética toma de posesión posterior.