REINO UNIDO

Reino Unido necesita inmigrantes para desatascar su economía: "Está todo carísimo, no compensa"

Manuel Fernández, español residente en Londres, posa junto a su hijo recién nacido a orillas del Támesis.

Manuel Fernández, español residente en Londres, posa junto a su hijo recién nacido a orillas del Támesis. / EPE

  • La primera ministra británica plantea relajar el sistema de inmigración para atraer los trabajadores extranjeros que necesitan

  • En 2021, 21.249 españoles emigraron al Reino Unido, más que cualquier otro año desde que empezaron los registros en 2008

  • El país afronta la peor inflación en décadas, su divisa se ha devaluado a valores que no se veían desde los años 80 y la OCDE prevé un crecimiento del 0% de su economía

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Inmerso en una espiral que amenaza todos los niveles de su economía, Reino Unido empieza a plantearse ya, menos de dos años después de abandonar la Unión Europea, la necesidad de abrir la mano en su restrictivo sistema de inmigración para ocupar los puestos de trabajo que no quieren o no son capaces de desempeñar los británicos.

Durante este 2022, los casi 200.000 españoles que se calcula que viven allí han tenido que hacer frente a la pérdida de poder adquisitivo fruto de una devaluación histórica de la libra, a una inflación que alcanza el 8,6% y a un encarecimiento del endeudamiento. Nadie mejor que quien vive allí para aconsejar si merece la pena o no acudir a la llamada de auxilio del Reino Unido.

Andrea Velasco y Manuel Fernández no se conocen, pero ambos llegaron al Reino Unido antes del divorcio con la Unión Europea en busca del llamado sueño británico. Buenos salarios, proyección profesional, mejora en el dominio del inglés y los beneficios de una multiculturalidad latente. "Tenía todo lo que España no me podía ofrecer", asegura Andrea, que trabaja en un estudio de arquitectura en Londres y es una de los 378.000 españoles que tienen el estatus de asentado que permite vivir en el país a los extranjeros que llegaron antes del Brexit.

Años después, cada uno se dispone a seguir un camino diferente. Una ha decidido comprarse una vivienda con su pareja pese a que bancos como Nationwide hayan duplicado el precio de las hipotecas en los dos últimos meses. El otro, que acaba de tener un bebé, abandonará el país a principios del año que viene: "Ya no me compensa. Ganas mucho, sí, pero es engañoso. Teniendo en cuenta que en Reino Unido está todo carísimo al final ahorraría más o menos lo mismo en España... Vamos, nada".

Lo que a Manuel no le compensa a los más de 20.000 españoles que pusieron rumbo en 2021 a las islas británicas parece que sí. Según los últimos datos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE), Reino Unido no solo sigue siendo, por mucho, el destino favorito de emigración de los españoles, sino que los 21.249 que se mudaron allí el año pasado suponen un récord desde que existen datos, es decir, desde 2008.

El 2021 fue, además, el año en que Reino Unido culminó su salida de la Unión Europea. Tras dos años de periodo de transición, el país que entonces encabezaba como primer ministro Boris Johnson decidió bajar la persiana, empezar a exigir visas de trabajo a los europeos que llegaban a sus fronteras y restringir las posibilidades de empezar allí una nueva vida.

Sin embargo, lejos de conseguirlo, y tras los estragos económicos causados por la pandemia, el país está sufriendo los males que los agoreros del Brexit llevaban augurando desde 2015. Fuera de la Unión Europea, aseguraban, Reino Unido sería más débil económicamente y seguiría dependiendo de los extranjeros para alcanzar su máximo potencial.

A día de hoy, la situación económica en el país es tan delicada que esta semana el Banco de Inglaterra ha tenido que anunciar una nueva subida de los tipos de interés y la compra de emergencia por valor de más de 70.000 millones de euros en bonos a largo plazo para intentar contener la deriva del mercado en un país que se asoma a las puertas de la recesión. Una teoría que comparte en S&P, donde ya apuntan a que en septiembre la actividad económica se está contrayendo a niveles que no se veían desde enero de 2021 cuando el país estaba aún confinado.

"Trabajo hay todo el que quieras. Te digo más, falta gente para todos los puestos libres que hay en todos los sectores", asegura a este periódico Manuel, que trabaja como peón en la construcción de unos apartamentos en el barrio de Chelsea, Londres.

Reino Unido quiere facilitar el acceso a las visas

Dos años después de consumar la salida, uno de los pocos datos económicos a los que se agarran los británicos es el del paro, que está en un 3,6%. Por lo demás, la libra se ha hundido a mínimos de cotización desde 1980, las previsiones de crecimiento del país están estancadas en el 0% según la OCDE y la inflación bate récords de las últimas cuatro décadas. Y, además, no es que no se haya conseguido uno de los objetivos fundamentales del Brexit, el de reducir de forma efectiva el número de inmigrantes que llegan al país, sino que la primera ministra, Liz Truss, ha tenido que abrir la mano con las visas ante la falta de trabajadores.

Pese a este panorama, y con el continente sacando poco a poco la cabeza de la pandemia y las consecuencias de la invasión de Ucrania, los europeos siguen eligiendo, sin embargo, al Reino Unido como destino para emigrar en busca de nuevas oportunidades laborales. Así lo demuestran los últimos datos que ofrece la Oficina Nacional de Estadística Británica, la ONS, que constata que en el segundo trimestre de 2022 había 2,38 millones de trabajadores de la UE dentro de su mercado laboral.

En el mismo trimestre de 2016, cuando un 51,9% de los británicos se unieron al hartazgo del proyecto europeo y de la libertad de movimiento que defendía, había prácticamente los mismos. Por el camino, ha habido incluso picos que llevaron el número de trabajadores comunitarios en suelo británico hasta los 2,5 millones. Pero, ¿por qué?

"La oferta de trabajo es mucho mayor que en España, por lo que tengo mucha flexibilidad para cambiar de trabajo, además de que los salarios son más competentes. A mí, de momento, sí que me compensa", explica Andrea, que se encuentra inmersa en plena mudanza al piso que se acaba de comprar junto a su pareja en Londres.

Sin embargo, y a pesar de que el país necesita ocupar los puestos de trabajo que tiene vacantes para poner en marcha la economía, el ala más favorable al Brexit del bloque conservador sigue, a día de hoy, reclamando a la primera ministra que imponga un límite al número de inmigrantes que pueden entrar en el país.

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La flamante primera ministra, Liz Truss, en cambio, parece tener planes muy diferentes. Aunque acaba de llegar a Downing Street no le está temblando el pulso a la hora de enfrentarse a su propio partido, a su ministra del Interior y a su ministro de Economía para proponer una revisión del sistema de visas impuesto por el anterior Ejecutivo.

A pesar de que no son definitivas, las medidas que podría tomar la nueva 'premier' británica podrían incluir nuevas profesiones susceptibles de recibir una visa de trabajo, relajar los requisitos de nivel de inglés para desempeñar ciertas profesiones y aumentar el cupo para sectores que estén sufriendo especialmente la falta de trabajadores.