Portugal

Los trans portugueses logran una ampliación de la red gratuita para el cambio de sexo

El Gobierno luso ha anunciado la apertura de dos nuevas unidades especializadas en tratamientos para transexuales, que empezarán a funcionar a finales de verano

Los trans portugueses logran una ampliación de la red gratuita para el cambio de sexo
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Cuando Alexandre Sacramento supo que era una persona trans, sintió que había descubierto la pólvora. Desde ese momento, a los 16 años, tuvo claro que quería iniciar un proceso de reasignación de sexo, costase lo que costase. "Nuestro plan era empezar el tratamiento con un endocrino privado y en cuanto tuviéramos una respuesta de la sanidad pública, hacer el traslado", explica Sacramento. Pero cuando le dijeron que tendría que esperar ocho meses para hacer la primera consulta, desistió. "Mi salud mental estaba por los suelos, llegué a tener pensamientos suicidas, así que preferí hacer todo el tratamiento en la sanidad privada. He conocido a personas que han tenido que esperar dos años para comenzar el tratamiento hormonal", lamenta.

El caso de Sacramento no es una excepción en Portugal. Once años después de que el país incluyera en la sanidad pública los tratamientos hormonales y las cirugías para las personas trans, tan solo dos hospitales tienen capacidad para hacer operaciones de cambio de sexo en todo el territorio. La falta de centros públicos dificulta el proceso para todas las personas que quieren hacerlo, a pesar de que no todas sienten la necesidad de pasar por el quirófano. 

Como respuesta a las reivindicaciones de las asociaciones LGTBI+, que denuncian desde hace años las largas listas de espera para hacer cirugías, el Gobierno anunció a mediados de mayo la apertura de dos nuevas unidades hospitalarias, en Lisboa y en el Algarve. El secretario de Estado de Salud, António Lacerda Sales, aseguró que con esta medida se conseguirá “dar una respuesta igualitaria en todo el territorio nacional y disminuir la presión sobre las listas de espera”. La apertura de estas unidades, prevista para después de verano, se suma a otras medidas aprobadas por el Parlamento luso en favor de los derechos LGTBI+, como la posibilidad de cambiar de nombre y de sexo en el registro civil sin necesidad de un informe médico previo, en vigor desde 2018.

Optimismo contenido

A pesar de los anuncios del Gobierno, las asociaciones LGTBI+ prefieren ser prudentes. Sara Malcato, psicóloga clínica y coordinadora de la asociación ILGA, asegura que todavía no han recibido información sobre cómo serán las nuevas unidades. “El Gobierno no ha contado con nosotras para definir cómo funcionarán los centros. No sabemos cuántos endocrinos o cirujanos habrá ni si estarán preparados para el volumen de trabajo que van a tener”, explica Malcato. “Si el cirujano que atiende en la nueva unidad de Lisboa es el mismo que está haciendo consultas en otras unidades, no conseguiremos resolver el problema”, añade.

Una crítica que comparte Raffaello Dante, de 36 años, quien lamenta los retrasos en las consultas para hacerse una mastectomía. "La mayoría de los médicos que hacen este tipo de cirugías están en la sanidad privada. En este momento me cuesta creer que vamos a tener suficientes médicos para hacer frente a las listas de espera. Ojalá me equivoque”, afirma Dante. En su caso, tras varios meses de espera, ha conseguido que le atiendan en el hospital de Coimbra, a algo más de dos horas en coche de la región de Lisboa, donde reside. “No puedo aprovechar un momento libre en el trabajo para ir a la consulta, tengo que coger un día entero. No tiene sentido tener que ir tan lejos”.

Atrasos por el covid

Desde 2011, la sanidad pública lusa ha realizado un total de cerca de 200 cirugías a personas trans. Un ritmo que se paró en seco en 2020 con la llegada de la covid y que ha contribuido a engordar todavía más las listas de espera. Según el ministerio de Salud, solo en el hospital de Coimbra hay 129 intervenciones pendientes, una cifra que esperan reducir con la vuelta a la normalidad de la actividad hospitalaria pero que tardará en recuperarse. En el caso de las mastectomías, la acumulación de otras intervenciones más urgentes, como las relacionadas con el cáncer de mama, es uno de los motivos de los retrasos. “Entendemos que el covid ha alargado las listas de espera, pero también hay una falta de profesionales en esta área”, denuncia Malcato. 

A pesar de las críticas, el Gobierno asegura estar avanzando en la mejora de los servicios de cirugías para personas trans. A mediados del año pasado, la unidad de consultas transgénero del hospital de Santo António de Oporto -el segundo centro donde se realizan todo tipo de operaciones, además de Coimbra- anunció la creación de un equipo de especialistas, entre ellas psiquiatras, endocrinos y cirujanos, dedicados exclusivamente a este servicio, facilitando los trámites y el trato con los pacientes.

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