CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

Draghi sugiere utilizar los fondos anticrisis para paliar el coste de la guerra en Ucrania

  • El primer ministro italiano defiende un tope europeo al precio del gas ruso para reducir el dinero que permite a Vladimir Putin financiar la guerra

  • En un discurso ante el Parlamento Europeo, defiende más integración europea y el fin de la unanimidad en la adopción de decisiones europeas

El primer ministro de Italia, Mario Draghi, en el Parlamento Europeo de Estrasburgo (Francia).

El primer ministro de Italia, Mario Draghi, en el Parlamento Europeo de Estrasburgo (Francia). / EFE/EPA/JULIEN WARNAND

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Italia es uno de los países con la economía más expuesta a las importaciones del gas de Rusia de donde llega el 40% de lo que consumen. Una dependencia “algo imprudente" desde el punto de vista económico y "peligrosa" desde el punto de vista geopolítico, según ha admitido este martes, el primer ministro italiano, Mario Draghi, con la que defiende terminar. Para hacerlo y reducir el dinero que envía cada día la UE a Moscú propone, entre otras medidas, poner un tope europeo al precio del gas que pagan a Rusia y el uso de deuda conjunta que permitan financiar el coste de la crisis energética que se ha visto agravada por la guerra de Rusia en Ucrania, cuya adhesión a al UE apoya.

Rusia vende casi dos tercios del gas natural a Europa, en su mayoría a través de gasoductos que no pueden redirigirse hacia otros compradores. Nuestra propuesta serviría para reducir los costes exorbitantes a los que se enfrentan nuestras economías y al mismo tiempo permitiría reducir las cantidades que cada día enviamos al presidente (Vladímir) Putin y que inevitablemente están financiando su campaña militar”, ha dicho ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo en una intervención en la que ha cerrado filas con las sanciones impuestas por la UE a Rusia, incluidas las del sector energético. “Hemos apoyado las sanciones que ha decidido imponer la UE a Rusia, también las del sector energético, y seguiremos haciéndolo con la misma convicción en el futuro”, ha garantizado.

En materia energética, Draghi ha apoyado la revisión estructural del mecanismo de fijación de precios del mercado eléctrico para desvincular el precio del gas de la electricidad, tal y como defienden España o Francia. Considera “desproporcionada” la diferencia de precios y augura que este problema sistémico "va a empeorar con el tiempo” porque con el aumento de la cuota de renovables en el mix energético, cuyo precio de producción se ha mantenido bajo, habrá costes cada vez menos representativos del coste de la generación. “Hay que romper el vinculo del precio del gas y la electricidad. Hacen falta decisiones fuertes e inmediatas que beneficien a todos los ciudadanos europeos”, ha defendido apuntando al próximo Consejo Europeo de finales de mayo.

Costes de la guerra

Y no solo decisiones europeas fuertes en materia de precios, sino también para afrontar los costes de la guerra en Ucrania que ha llegado en un momento en el que Europa ya tenía unas necesidades de gasto enormes que “ningún presupuesto nacional” puede hacer frente en solitario. Costes “asimétricos” que afectan de forma diferente a una parte y otra de la población y que requerirán medidas compensatorias distintas. “Está en juego la paz social de nuestro continente, nuestra capacidad de soportar sanciones, especialmente en aquellos países que por razones históricas son más dependientes de Rusia” y “la Unión Europea ya ha ideado algunas herramientas útiles para gestionar estos desafíos”, ha explicado.

Por ejemplo, el fondo SURE, que ha permitido financiar los expedientes de regulación de empleo durante la pandemia, y que según Draghi podría ser una herramienta de apoyo temporal “para mitigar los riesgos de desempleo en una emergencia” como la actual. “El uso de un mecanismo de préstamo como SURE permitiría evitar el uso de subvenciones a fondo perdido para pagar medidas de gasto corriente nacional. Al mismo tiempo, en una fase de tipos de interés al alza, proporcionaría a los Estados miembros con las finanzas públicas más frágiles una alternativa más barata a la deuda de mercado.

De este modo, podríamos ampliar el alcance de las intervenciones de apoyo y, al mismo tiempo, limitar el riesgo de inestabilidad financiera”, ha indicado el dirigente italiano que considera que “a Unión Europea debería ampliar su alcance, para proporcionar a los países que lo soliciten nuevos fondos para mitigar el impacto de los aumentos de energía. “Me refiero a medidas para reducir las facturas, pero también “a un apoyo temporal para los salarios más bajos con medidas de reducción fiscal” porque de esta forma se protegería “el poder adquisitivo de los hogares, especialmente los más frágiles. Para financiar las inversiones a largo plazo en defensa, transición energética o seguridad alimentaria e industrial, en cambio, propone utilizar el fondo Next Generation EU.

"Federalismo pragmático"

El primer ministro italiano también ha defendido en su intervención una integración europea más rápida y reformas porque “las instituciones europeas que construyeron nuestros predecesores en las últimas décadas han servido bien a los ciudadanos europeos, pero son inadecuadas para la realidad que se manifiesta hoy”. Para ello, la UE debe dotarse de lo que ha llamado un “federalismo pragmático” que abarque todas las áreas afectadas por las transformaciones en curso: desde la economía, pasando por la energía, hasta la seguridad. 

“Si esto requiere el inicio de un camino que lleve a la revisión de los Tratados, debe ser abordado con coraje y con confianza", ha reivindicado defendiendo por ejemplo el fin de la unanimidad y la aprobación de decisiones por mayoría cualificada. El exbanquero también ha recordado que la plena integración de los países que quieren adherirse al club no representa una amenaza para la estabilidad del proyecto europeo y ha apoyado la apertura inmediata de negociaciones de adhesión con Albania y con Macedonia del Norte, dar un nuevo impulso a las negociaciones con Serbia y Montenegro, y garantizar la máxima atención a las expectativas legítimas de Bosnia y Herzegovina y Kosovo.

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