ENTREVISTA

Géraldine Schwarz: “Cada votante de un partido extremista contribuye al sabotaje de la democracia europea”

Geraldine Schwartz.

Geraldine Schwartz. / MANU MITRU

Entrevista a Géraldine Schwarz, historiadora y periodista francoalemana, autora de 'Los amnésicos'

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Es periodista, historiadora, una intelectual que creció en el centro mismo de lo que fue escenario de la segunda guerra mundial. De su conocimiento del desarrollo dramático de aquel desastre nace su convicción de que “la historia puede volver violentamente en el presente”. Géraldine Schwarz nació en 1974 en Estrasburgo, hija de alemana y francés, nieta de un industrial que, en tiempos del poder de Hitler, se aprovechó, como muchos otros, de la situación precaria de los judíos.

A partir del conocimiento de esa experiencia familiar, y de otras de las que supo recorriendo el mundo, publicó en 2019 Los amnésicos (Tusquets), sobre los que miraron para otro lado cuando aquel dictador acometió el holocausto antisemita. Ahora afronta, desde la colección de hechos de los que entonces tuvo conocimiento, el análisis de este drama que muchos asocian, viendo lo que hace Putin, a las barbaridades que Hitler hizo contra los territorios en guerra. Hablamos por Skype, ella desde Berlín. Su semblante es el de una mujer joven a la que la historia le hiere. 

¿Cómo contempla este drama una centroeuropea de su generación?

La guerra de Putin me hace pensar en un libro publicado en la década de 1960 por los psicoanalistas alemanes Alexander y Margarete Mitscherlich, La incapacidad para el duelo, un estudio sobre la incapacidad de sus pacientes alemanes para aceptar la derrota de la Alemania nazi y la pérdida de sus esperanzas… Décadas después del final de la guerra, seguían desarrollando estrategias de represión y negación. Solo que ahora el paciente es ruso y el imperio perdido es la Unión Soviética. Estamos atravesando un periodo en el que la historia parece resurgir violentamente en el presente.

En el caso de Putin se lo compara también con Hitler…

Porque Hitler tenía la misma clase de necesidad emocional de venganza, de venganza personal. La gran diferencia es la reacción directa de los ciudadanos… Por un lado, me apena mucho, por supuesto, que en el siglo XXI veamos modelos autocráticos que se repiten. Y se puede ver que, aunque estos personajes sigan viviendo en el pasado y en el siglo XX, la gente ya no está en el siglo XX. De hecho, me emociona mucho la cantidad de apoyo que se da a Ucrania y a los valores que la gente aprecia en todo el mundo.

"La guerra de Putin me hace pensar en 'La incapacidad para el duelo', un estudio de dos psiconalistas sobre la incapacidad de sus pacientes para aceptar la derrota de la Alemania nazi"

Hoy hay menos amnésicos…

Sigue habiendo amnésicos, gente que tiene poder y se vuelve amnésica cuando manda… Hace un año no me sentí tan optimista, pero me sorprende muy positivamente la movilización de los ciudadanos, porque tenía la sensación de que vivimos en una era en la que la gente sólo es capaz de movilizarse por las libertades individuales. Se pudo ver también durante la pandemia en toda Europa. La gente reducía incluso el valor de la libertad frente a la protección de su propio egoísmo o de los privilegios individuales.

“Lo que pasa demuestra que la historia puede volver violentamente como un bumerán”

Alemania dudaba, en el principio de la guerra de Rusia contra Ucrania, sobre el envío de armas… Ahora está con el resto de Europa.

Creo que estamos viviendo un verdadero cambio en lo que respecta a la política exterior alemana. Es un gran paso desbloquear 100.000 millones de euros para el presupuesto militar. Los alemanes siguen temiendo que, en el futuro, puedan volver a estar en el lado equivocado de la historia. Esta es la razón por la que Alemania se niega a tener la bomba nuclear. El excanciller Helmut Schmidt dijo en una ocasión: “Antes negociar cien horas para nada que disparar durante un minuto”.

Así me educaron. Pero tenemos que enfrentarnos a una nueva realidad: aunque la mayoría de los pueblos del mundo, incluidos los rusos, quieren la paz y la libertad, a menudo están dirigidos por líderes políticos que no se preocupan lo más mínimo por los ciudadanos y se convierten en autócratas como Putin. Con esos líderes que viven en un mundo de paranoia y mentiras, la negociación es inútil. Sin embargo, ninguno de nosotros en Europa puede resistir por sí solo frente a esta ola autocrática de Rusia y China. Tenemos que permanecer juntos, unidos. Me siento muy conmovida por la movilización del pueblo europeo en apoyo de los ucranianos. Demuestra que todavía somos capaces de luchar por la libertad colectiva, y no solo cuando están en juego nuestros pequeños privilegios egoístas (por ejemplo, el movimiento antivacunas).

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¿Cómo se siente, como persona, viendo las imágenes, leyendo los relatos de lo que sucede?

La lucha contra autócratas como Putin empieza en los países europeos, plantando cara a los partidos políticos y sus cómplices que intentan sabotear desde dentro a Europa, nuestras democracias y nuestras libertades. Utilizan los valores de la tolerancia y la libertad para destruirlas, paso a paso. Nos hacemos la ilusión de que nuestras instituciones resistirán cualquier asalto desde su interior. Pero se puede destruir una democracia y a Europa desde dentro; es lo que hizo Hitler. Cada votante de un partido extremista o populista contribuye a este sabotaje…