ENERGÍA RENOVABLE

"¿Por qué no los ponen en Madrid?": rebelión en la cordillera Cantábrica contra los molinos de viento

Aurelio y Javier, de la asociación ecologista La Braña, frente a un molino de la instalación eólica de El Pical. 

Aurelio y Javier, de la asociación ecologista La Braña, frente a un molino de la instalación eólica de El Pical.  / ALBA VIGARAY

  • Colectivos ecologistas y defensores del patrimonio presentan alegaciones contra cinco proyectos de aerogeneradores y de placas solares entre Palencia y Cantabria

  • Denuncian que estos proyectos no dejan ningún beneficio en la zona, además de dañar a la fauna y la flora del territorio, en el límite del Parque Natural Fuentes Carrionas

  • Desde la Asociación Empresarial Eólica (AEE) recuerdan que "el sistema español de defensa del medio ambiente es muy garantista"

9
Se lee en minutos

Las aspas del molino de viento emiten un zumbido agudo y metálico que se te clava en los oídos mientras rompen bruscamente la espesa niebla que esta mañana cubre el cordal del Pical, casi en el límite entre Palencia y Cantabria. 

"El ruido que hacen se llega a escuchar a dos kilómetros", advierte Aurelio González, presidente de la asociación ecologista La Braña en un recorrido por este collado que abraza Barruelo de Santullán y Brañosera.

La niebla no permite hoy ni intuir el esplendor de la montaña palentina, dominada por las imponentes montañas de Curavacas y el Espigüete. Hoy apenas puede uno ver lo que hay a apenas 20 metros de él. 

El frío húmedo cala en los huesos al salir de la pick-up con la que atravesamos un frondoso robledal cuyos troncos están cubiertos en esta época del año de molsa de roure, un liquen de un verdoso pálido, casi gris, parecido al musgo. El termómetro marca cuatro grados, cuatro menos que en Barruelo.  

Pista forestal que sube hacia el parque eólico de El Pical. 

/ ALBA VIGARAYA

Para llegar a la cima hay que recorrer una pista forestal repleta de baches y curvas construida durante la Guerra Civil -este collado fue parte del frente norte-. Antes de llegar a la cima, situada a unos 1.400 metros de altura, el terreno comienza a trufarse aquí y allá de los 30 aerogeneradores que se instalaron al principio de siglo pese a la oposición de colectivos vecinales y ecologistas. 

Zona protegida

"Los colocaron justo en el límite del Parque Natural Fuentes Carrionas-Fuente el Cobre, que ya es zona protegida. Lo hicieron con nocturnidad y alevosía", señala Aurelio, implicado ahora junto a otros colectivos vecinales, ecologistas y amantes del patrimonio en que no salgan adelante cinco proyectos más de energías renovables en la zona. 

Según denuncian, "desguazarían el paisaje" y supondrían "un perjuicio tanto para el turismo", que cada vez es mayor atraído por la naturaleza y por la mayor concentración de románico del mundo, como para la fauna y la flora. 

Fotomontaje de una iglesia románica de Palencia antes y después de colocarse los aerogeneradores.

/ ASOCIACIÓN SANTA MARÍA LA REAL

En concreto, los objetos de disputa son dos centrales eólicas denominadas “Rubagón“ (entre Cervera de Pisuerga y Aguilar de Campoo ) y “Pisuerga” (entre Aguilar y Matamorisca) que sumarían un total de 16 aerogeneradores de más de 248 metros de altura. 

Es decir, como 11 Cristos del Otero, la figura que preside la capital de la provincia desde un cerro y que se puede divisar desde casi cualquier punto de la ciudad. 

"Estos molinos de Pical son como de juguete comparados con los que quieren poner", barrunta el presidente sobre unas instalaciones previstas sobre terreno público, ya que las empresas aprovechan las cordilleras, -que suelen ser de titularidad municipal y donde el viento es de mayor velocidad-, para colocar estos aerogeneradores. 

Los otros tres proyectos contra los que se oponen supondrían la instalación de decenas de miles de placas solares en torno a la localidad de Matamorisca, pedanía perteneciente a Aguilar de Campoo, cubriendo una superficie equivalente a 226 campos de fútbol. 

"Muchos alcaldes se están poniendo de perfil. El de Matamorisca ha alegado en contra, pero de la alcaldesa de Aguilar todavía no sabemos nada, pero fíjate que cuando quisimos montar una caseta en el mercadillo de los martes para informar de las alegaciones nos cobró y todo...", dice sin querer decirlo del todo Tito Linaje, miembro de la Mesa Eólica Montaña Palentina. Este periódico trató sin éxito de hablar con la alcaldesa de Aguilar.

Junto con la Fundación Santa María La Real, Ecologistas en Acción Palencia, Fundación Piedad Isla, la Asociación cultural Arco de Aguilar, Amigos y vecinos de Orbó y la Red de Turismo de Palencia, La Braña ha presentado unas detalladas alegaciones contra los proyectos y están a la espera del pronunciamiento de la Junta de Castilla y León, donde deben ser revisadas por cada una de las Consejerías implicadas, que emitirán informes favorables o desfavorables.  

Según explican desde los colectivos, ayuntamientos afectados que al principio mostraban su pleno rechazo a los molinos de viento y las placas ya no lo tienen tan claro. "Es que en algunos casos solo de licencia de obra pueden cobrar medio millón de euros, y eso para pueblos de estos imagínate", sostiene Aurelio. 

En varios de los pueblos de la montaña palentina pueden verse carteles colgados de los balcones mostrando su oposición a las instalaciones. Aun así, aclaran: "No estamos en contra de la energía eólica, sino de la ubicación y la masificación". 

En el sur de Cantabria, lindando con Palencia, la situación es similar, y "se han presentado alrededor de diez proyectos" en las zonas de Campó y Valderedible. Las mismas asociaciones y otras propias de Cantabria están tratando de frenar también estos planes de energías renovables, que han puesto el foco en toda la Cordillera Cantábrica: desde Galicia a Asturias, País Vasco, Navarra, Burgos o León. 

Ante las protestas, Cantabria, por ejemplo, según avanzó en su día su presidente, Miguel Ángel Revilla, tendrá más del 90% del territorio de exclusión eólica en el nuevo Plan Regional de Ordenación del Territorio (PROT) que está ahora en fase de redacción.

El plan del Gobierno de la nación actual es, sin embargo, convertir a España en un país líder en energías limpias. De hecho, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) aprobado por el Ejecutivo tiene como objetivo es que en 2030 las placas solares y los molinos de viento generen en España 89 gigavatios, frente a los 38,7 que producen actualmente.

De hecho, el plan recoge como "fundamental" el papel de los molinos a la hora de lograr alcanzar el 74% de la generación eléctrica renovable en 2030.

Vista del parque eólico de El Pical. 

/ LA BRAÑA

"Y, claro", sostiene Aurelio, "las empresas se aprovechan de estas zonas, muy deprimidas, con cada vez menos población y más envejecida". "Te venden la moto de que crean empleo pero luego nada, la persona de mantenimiento viene de fuera, por ejemplo. Las grandes empresas vienen a llevarse el beneficio destrozando el campo para llevarse la energía además a las grandes ciudades", denuncia el presidente de la Braña, que se pregunta "por qué no se instalan en Madrid", que sería lo más efectivo. 

Al impacto de estas instalaciones, sostienen en las asociaciones, hay que añadirles las líneas aéreas de evacuación de energía y las instalaciones transformadoras, que tienen un efecto negativo añadido sobre el paisaje, además de provocar la "destrucción de hábitats", denuncian en estas asociaciones.

De igual modo, precisan, no se genera empleo, y se espanta a nuevos pobladores. "Hay estudios que dicen que se reduce el valor de los inmuebles en las zonas donde están hasta un 30%", advierte Aurelio mientras apura un café a media mañana en el bar Ademar, una preciosa casona en un alto a través de cuyos amplios ventanales se dibujan en el horizonte irregulares celajes frente a las montañas. 

Es Barruelo, enclavado en las laderas de un amplio valle, un paradigma más de la España vaciada. Un pueblo minero que llegó a tener 11.000 habitantes en su pleno apogeo, cuando las minas de carbón estaban en su pleno esplendor, y cuyas bellas instalaciones son hoy recuerdo silente de ese esplendor, que ha ido yendo a menos con el paso de los años y el cierre de las explotaciones. Ahora, según el INE, apenas tiene 1.187 habitantes.

Desde estos colectivos afirman con rotundidad que nada cambiará para bien si se llevan a cabo estas instalaciones de energía verde, cuyas líneas de evacuación y centrales de acumulación, en algunos casos, llegarían a entran dentro del parque natural, lo que sería, según sostienen, irregular. 

"Algunas líneas de evacuación -postes eléctricos que transportan la energía- entran en zonas de recuperación del oso pardo cantábrico, en la zona Red Natura 2000 o zonas de especial protección para las aves", añade Alonso, que recuerda que Seo/Birdlife ha advertido en numerosas ocasiones cómo estos molinos suponen una amenaza para las aves. En concreto, esta zona es zona de tránsito de águila real, según los ecologistas. 

A todo esto hay que añadir el daño al turismo, uno de los pocos sectores que generan riqueza en la zona, está empezando a descollar gracias a la potenciación del turismo cultural, en concreto de las joyas románicas que se acumulan en el norte de Palencia. 

Desde La Braña recuerdan que la Unesco tiene pendiente responder a la petición de que esta zona sea declarada Patrimonio de la Humanidad al acumular decenas de iglesias y templos y que son visitadas por miles de turistas tanto nacionales como internacionales. "Difícilmente le van a dar esa protección si instalan los molinos junto a las iglesias", apunta el vocal de la asociación.  

Estudios de impacto ambiental

Desde la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que tiene más de 250 empresas asociadas y representa a más del 90% del sector, subrayan que la presentación de cualquier proyecto debe tener un exhaustivo estudio de impacto ambiental, donde se realizan por consultoras especializadas en gestión ambiental todo tipo de análisis. 

Se somete así a escrutinio la fauna, la flora y los hábitat, así como los análisis de los espacios protegidos y el patrimonio forestal, además del patrimonio cultural, social e industrial.  

Entrada al parque eólico de El Pical. 

/ ALBA VIGARAY

Entre otras averiguaciones, se realizan análisis de riesgos sobre la salud humana -ruido, campos electromagnéticos, sombras intermitentes- además de comprobar que se respetan los espacios Red Natura 2000.

Es por ello, señalan desde la AEE, que todos estos proyectos reúnen todas las condiciones exigidas por la ley.  

Además, precisan que el sector eólico, emplea de forma directa e indirecta a 27.690 profesionales, según los últimos datos de 2020 y la contribución del sector al PIB español es de 1.778 millones de euros, cerca del 0,30% del total. 

Más superficie protegida

"El sistema español de defensa del medio ambiente es muy garantista", señala Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de ACC, que recuerda que para sacar adelante un proyecto de renovables hacen falta varios permisos, que conllevan un elaborado estudio de al menos un año de la flora y la fauna de la zona afectada. 

En ese sentido, apunta que España "es el país que más superficie protegida tiene, vela mucho por el medio ambiente", ya que el 27% del territorio español es Red Natura 2000. "Si hubiese aves protegidas, que anidaran en esa zona o en la zona de influencia, no te dejarían montar el parque".

Añadido a este, precisa que si algún tipo de ave protegida ha sido visto por la zona de forma esporádica, se aplican "medidas preventivas para que no choquen con los aerogeneradores", usando cámaras y radares, además de señales acústicas y luminosas.  

Noticias relacionadas