AÑO ELECTORAL EN LA PATRONAL

La cúpula de CEOE arropará a Garamendi ante las críticas por la reforma laboral

  • Destacados dirigentes de la patronal anticipan un cierre de filas con su presidente en la reunión de los órganos directivos de la semana que viene

  • Malestar en los líderes empresariales más cercanos a Garamendi con la posición de la patronal catalana en un año electoral en CEOE

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en la reunión de la Mesa de Diálogo Social

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en la reunión de la Mesa de Diálogo Social / Eduardo Parra

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2022 es un año importante para CEOE, porque toca votar presidente en noviembre, y aunque todavía no hay candidatos -ni siquiera el actual presidente, Antonio Garamendi, ha confirmado si se va a volver a presentar- las tensiones internas ya van adquiriendo una intensidad que transmite cierto regusto electoral. En este sentido, el 19 de enero es una fecha clave para los equilibrios de poder en el empresariado: ese miércoles se celebra la primera reunión de los órganos de gobierno de CEOE después de la aprobación de la reforma laboral, y destacados dirigentes de la patronal anticipan a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA que esa cita se convertirá en un acto de cierre de filas en torno al presidente, Antonio Garamendi, como respuesta a las críticas recibidas por suscribir el pacto con sindicatos y Gobierno que ya ha sido convertido en real decreto-ley y ahora afronta una conflictiva tramitación parlamentaria. Aunque se trata de reuniones internas, que no se retransmiten ni cuentan con la presencia de periodistas, se busca un acto con notoriedad pública que exprese el respaldo de la dirección de los empresarios a su presidente, explican.

La intención, según estas fuentes, es que se visualice la unidad empresarial después de que el Comité Ejecutivo convocado para ratificar el acuerdo, el pasado 23 de diciembre, se cerrase con las abstenciones de cuatro de las patronales más poderosas de CEOE: la agraria (Asaja), la del motor (Anfac), la madrileña (CEIM) y la catalana (Foment), una falta de respaldo que ha dado lugar a dudas sobre el nivel de cohesión interna de la CEOE y a las críticas -especialmente en la derecha política y de opinión- por la aparente sintonía de Garamendi con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. En este sentido, se cuenta con que alguno de los presidentes de las organizaciones que se abstuvieron tome la palabra en los cónclaves de la semana que viene para expresar su respeto al acuerdo adoptado por la mayoría y su respaldo al presidente. También se baraja una moción de apoyo a Garamendi, o incluso que se desate una ovación, similar a la que, el pasado junio, dedicaron los dirigentes empresariales a su presidente tras las críticas del PP por unas declaraciones que se interpretaron como un respaldo a los indultos del 'procés'. En definitiva, la forma exacta del homenje no está cerrada pero hay total certidumbre de que ocurrirá.

Año electoral en CEOE

A pesar de que la cúpula de CEOE cuenta con una expresión inequívoca de apoyo el próximo miércoles, no se descarta que puede producirse alguna intervención crítica de representantes de sectores especialmente afectados por las medidas de limitación de la contratación temporal, como la hostelería. En todo caso, en el entorno de Garamendi están preocupados sólo por una patronal: la catalana Foment. Un alto dirigente empresarial, no especialmente próximo a la dirección actual de CEOE, explica por qué: "Asaja y Anfac tienen quejas eminentemente laborales: creen que el nuevo diseño de la temporalidad puede perjudicar a las empresas a las que representan; y CEIM siempre ha sido muy ideológica, liberal y militante, con lo que es lógico que no encajen con el carácter pactista de Garamendi; sólo en Foment se junta su oposición a la reforma con una personalidad que quiere más papel en la patronal: [su presidente, Josep] Sánchez Llibre".

La oposición frontal de Foment a la reforma ha llegado hasta el punto de plantear enmiendas a los grupos políticos para que las introduzcan durante la tramitación parlamentaria, un paso confirmado por un directivo empresarial en contacto con los partidos; y esto ha provocado mucho malestar en la cúpula de CEOE, porque contradice la línea marcada por Garamendi de que no se cambie "ni una coma" del acuerdo alcanzado con los sindicatos y el Gobierno. La incógnita para los próximos tiempos es si esa rivalidad Foment-Garamendi se convertirá en una confrontación electoral a finales de año. En este sentido, las opiniones están divididas: "A Sánchez Llibre, que estuvo tanto tiempo en primera línea de la política [fue diputado de CiU en el Congreso más de 20 años], Foment se le queda pequeña", opina un integrante de la patronal catalana que cree que el líder empresarial catalán dará el paso; "Sánchez Llibre no tiene suficientes apoyos, porque a Garamendi le respalda el Ibex, la mayoría de las organizaciones territoriales, la gestión de los fondos europeos y cuenta con el favor del Gobierno", enumera otro líder empresarial.

Negociaciones difíciles

De lo que hay pocas dudas es de que Garamendi tratará de revalidar su cargo, aunque él no lo haya confirmado. "No lo ha decidido, pero lo lógico es que se presente, y que repita", dice un dirigente patronal que está entre sus partidarios; "la tradición es que haya al menos dos mandatos", abunda otro líder de CEOE; Garamendi sólo lleva uno (fue elegido en 2018). En todo caso, el enigma de las candidaturas rivales tendría que resolverse pronto, porque "el que no se postule antes de verano, no tendrá tiempo para reunir los apoyos para ganar en noviembre", asevera uno de los consultados, con experiencia en elecciones empresariales previas.

Hasta los comicios, quedan por delante negociaciones complicadas que pondrán de nuevo a prueba la cohesión interna de CEOE. La más inmediata es la del Salario Mínimo, y en ella la patronal se debate entre una negativa (como la que dio el pasado mes de septiembre) o un pacto que podría tener carácter plurianual (para contener las subidas que de otro modo acordaría el Gobierno con los sindicatos). Otro de los grandes retos es el Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva, el que recoge las horquillas salariales que orientan la negociación de los convenios: UGT y CCOO ya han avisado de que quieren aumentos que mantengan el poder adquisitivo de los sueldos en estos momentos de elevada inflación, y avanzan que están dispuestos a convocar movilizaciones para conseguirlos.

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