"SÍ" A LA REFORMA

Los agentes sociales aprueban la reforma laboral, pese al desacuerdo interno en CEOE

  • Las patronales catalana, madrileña, la de fabricantes de vehículos y la agraria no respaldan el acuerdo

  • UGT y CCOO han aprobado la reforma por unanimidad

Pepe Álvarez, Unai Sordo y Antonio Garamendi, en un acto en Valencia.

Pepe Álvarez, Unai Sordo y Antonio Garamendi, en un acto en Valencia. / EFE

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Ha costado nueve meses, pero el acuerdo en reforma laboral está listo. El camino lo ha despejado CEOE, que en una reunión de su Comité Ejecutivo celebrada este jueves por la mañana ha dado su aprobación al texto cerrado en las últimas horas, aunque con "importantes desacuerdos internos", según fuentes de la patronal. De hecho, hay cuatro organizaciones que no han dado el plácet: la patronal madrileña CEIM, la catalana Foment, la agraria ASAJA y la de fabricantes de vehículos ANFAC.

Con todo, el "sí" empresarial era la pieza decisiva, porque los sindicatos eran desde el principio más proclives al acuerdo, que las direcciones de UGT y CCOO aprobaban por unanimidad también por la mañana. El pacto, que plantea un nuevo modelo de temporalidad, define los erte postpandemia y modifica las reglas de subcontratación y negociación colectiva, podrá ser aprobado así por el Consejo de Ministros del día 28, de forma que aparezca en el Boletín Oficial del Estado unos días antes de final de año, tal y como se había comprometido con Bruselas.

En palabras de uno de los negociadores, con mucha experiencia en estos lances, "una prueba de que el texto es equilibrado es que todos salimos con la sensación de haber cedido mucho, y que nadie está completamente a gusto con lo pactado". Lo cierto es que el texto final presenta aspectos que se inclinan más hacia las posiciones de la patronal -en principio más refractaria al acuerdo, que ha sido atraída con concesiones en las últimas jornadas- aunque otras materias avanzan en la derogación de aspectos clave de la reforma laboral de 2012, como querían los sindicatos.

Temporalidad

Según el texto pactado por las partes, las nuevas fórmulas acordadas para celebrar contratos temporales finalmente se quedan en las tres definidas en las últimas semanas: por sustitución, por circunstancias de la producción imprevistas u oscilaciones de la demanda, y por necesidades ocasionales (como la navidad o las campañas agrícolas). Las dos últimas, que son las más importantes, podrán fijar contratos de una duración de seis meses máximo (ampliable a un año si así lo estipula el convenio sectorial de referencia) y de 90 días anuales, respectivamente. Se prevén, por otro lado, sanciones más duras para los que hagan contratos temporales en fraude.

Una de las novedades que incluye el texto final de la reforma respecto a los borradores anteriores es el compromiso de realizar una evaluación del funcionamiento de estas medidas en la reducción de la temporalidad: en enero de 2025 se analizarán los datos, y si estos demuestran "que no se avanza en la reducción de la tasa de temporalidad [...] el Gobierno elevará a la mesa de diálogo social una propuesta de medidas adicionales que permitan la consecución de dicho objetivo".

Convenios y subcontratación

Frente a una regulación de la temporalidad más flexible de lo que habrían querido, los sindicatos consiguen uno de sus grandes objetivos en materia de negociación colectiva, que vuelve, en buena medida, a la situación previa a la reforma laboral de Mariano Rajoy. Según el texto del acuerdo, la ultractividad de los convenios (su vigencia una vez caducados) se prolongará de manera indefinida hasta que el convenio agotado sea remplazado por uno nuevo; se anula así la normativa de 2012 que especificaba que, salvo pacto en contrario, la ultractividad quedaba limitada a un año. Además, se recupera la prioridad aplicativa del convenio de sector sobre el de empresa en la materia más importante, el salario, aunque el pacto de empresa seguirá mandando en materias como la jornada o la conciliación.

En materia de subcontratación, los sindicatos también han logrado un cambio en la norma actual que reforzará los derechos de los trabajadores más precarios: que el convenio de aplicación a los trabajadores de una subcontrata sea el del sector de la actividad que desempeñan. Se busca así evitar que las empresas multiservicios puedan rebajar las condiciones laborales de sus empleados respecto a las que imperan en el sector. Dicho de otra forma: los trabajadores de seguridad verán sus condiciones regidas por el convenio de seguridad, y los de limpieza por el de la limpieza. En el caso de que la empresa en cuestión tenga convenio propio, las reglas de prioridad aplicativa recién fijadas disponen que el salario sea, en todo caso, el dispuesto por el pacto sectorial: no se permitirán las rebajas de sueldos que ahora se dan en ese tipo de actividades.

Nuevos erte

Otro de los asuntos a debate hasta el final ha sido el futuro mecanismo de los erte postpandemia, también por la insistencia de CEOE en definir bien las exenciones a las cotizaciones a la Seguridad Social y otras ventajas para las empresas que acometan estos procesos a cambio del compromiso de mantener el empleo que adquieren las empresas acogidas a un erte. Además del mecanismo previsto para las situaciones habituales de dificultades empresariales (las causas económicas, productivas, organizativas, técnicas o de fuerza mayor) el documento contemplará dos fórmulas de protección extraordinarias, denominadas "mecanismo RED", una pensada para los colapsos sectoriales y otra para una situación de impacto general en la economía (como, por ejemplo, una pandemia). Igual que ahora, se prevén mecanismos de reducción y suspensión de jornada con prestaciones equivalentes a las del paro para los trabajadores afectados, aunque poniendo más el acento en la recualificación.

Con el texto final, que incluye además cambios en materia de contratos formativos, fijos-discontinuos y Empresas de Trabajo Temporal, no se agotan las posibilidades de diálogo sobre mercado laboral. Está previsto que se acometan enseguida dos negociaciones importantes: la del Salario Mínimo para 2022 y la de un nuevo acuerdo general de negociación colectiva, que los sindicatos han reclamado este mismo mes con concentraciones ante la sede de CEOE. Además, los sindicatos quieren abordar pronto una nueva fase de la reforma, entrando en materias que han quedado fuera del perímetro negociador en la norma que se acaba de pactar, como los despidos y su cuantía.

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