Sin rastro desde el 10 de enero de 2021

Se busca a Francisco, un enfermero de Barcelona con problemas psicológicos por su lucha contra el covid

  • Cogió la baja hace más de un año y, 20 días después, desapareció sin dejar rastro

  • Su hija, a punto de cumplir los 7 años, pregunta dónde está su padre. Sus tíos, su abuelo -padre y hermanos del joven desaparecido- no saben qué contestarle

Se busca a Francisco, un enfermero de Barcelona con problemas psicológicos por su lucha contra el covid
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Sociable, empático y entregado a los demás. Francisco Juan Plazas, 34 años, desapareció hace un año en Viladecans (Barcelona). Alto, fuerte, con una gran sonrisa y empático, mucho, siempre tuvo claro que quería ser enfermero. Empezó a estudiar Derecho, pero su vocación se impuso. Explotó la pandemia, las restricciones, la alarma sanitaria por el coronavirus le pilló en primera línea de batalla, en el corazón del barrió Gótico de Barcelona.

Ansiedad, depresión, estrés… Fran cogió la baja, 20 días después desapareció sin dejar rastro. No han vuelto a verlo. Su hija, a punto de cumplir los 7 años, pregunta dónde está su padre. Sus tíos, su abuelo -padre y hermanos del joven desaparecido- no saben qué contestarle. "Me voy a casa de mi hermana", dijo aquel domingo por la tarde, tras una pequeña discusión. No llegó. Llevan más de un año pegando carteles, luchando por verle.

Al pie del cañón en la pandemia

Se licenció en 2009, hizo la especialidad de salud mental. Velaba por todos. En casa, en el trabajo. El disfraz de superhéroe empezó a apretarle. La depresión llamó a su puerta. Francisco Plazas, su padre, se convirtió en su muleta. Lo arropaba y ayudaba. "La depresión le vino en la pandemia", recuerda. "Tanto él como mi nuera son enfermeros. Estuvieron tres meses sin ver a su hija", cuenta. "Le tuvieron que dejar la niña a mis consuegros y a partir de ahí cogió la depresión".

Fotos del álbum familiar compartidas por la familia.

Siguió adelante, "unos días estaba mejor, otros peor, pero ya en Navidades del año pasado fue cuando empezó la depresión bastante fuerte". Fran, se dejaba la piel en cada caso, "era enfermero psiquiátrico. Llevaba gente de todo tipo, algunos con conflictos muy grandes. Le afectaban mucho sus pacientes, se llevaba el trabajo a casa y cogió una depresión bastante fuerte".

Consciente de su propia situación, dejó de mirar a otro lado, pidió ayuda. "Estuvo toda la Navidad deprimido, estaba en tratamiento psiquiátrico y psicológico y tomando medicación". Cogió la baja. Aquel 10 de enero, "tuvo un problema con la mujer, discutieron por lo que fuera, y le dijo que se iba a casa de su hermana a pasar unos días para que la niña no lo viera mal". No llegó. "Todavía lo estamos esperando".

"Cogió la moto, la dejó al lado de una comisaría de los Mossos d'Esquadra en Viladecans, bien aparcada. Y no sabemos nada más"

Francisco salió de casa rumbo a la de su hermana. "Me voy a matar con la moto", afirma Rubén Plazas, su hermano, que dijo en el pico más fuerte de la discusión. Después, recondujo, y afirmó que se iría con su hermana. Cogió su móvil, sus pastillas y las llaves del vehículo. "Cogió la moto, la dejó al lado de la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Viladecans, bien aparcada. Y no sabemos nada más", lamenta su padre.

La distancia que Fran iba a trazar es de escasos 4 kilómetros, de Viladecans, donde vive él, hasta Hospitalet de Llobregat. Un año después, no hay centímetro de esa ruta que su familia no haya batido. "Dos horas después de salir de casa, la mujer llamó a su hermana para preguntar si había llegado Francisco". No había llegado, las alarmas saltaron.

Arrancó una búsqueda que no cesado desde entonces. "Fran no salió de Viladecans, porque dejó la moto allí. Es cierto que tenía cerca tren, autobuses…". Tras un año, la cruel incertidumbre, la ausencia, marca. No saben a qué atenerse. "¿Qué pasó? No lo sabemos. Se fue de su casa a las cinco y media, y sobre las seis menos cuarto, según el rastreo del móvil, estuvo buscando en Internet centros de internamiento psiquiátrico donde pudiera ingresar de forma anónima". Se agarran a ello, se aferran a todo. En su dolor y depresión, Fran pudo elaborar un plan, quizá, de huida, aunque sea temporal.

Se llevaba el trabajo a casa

Enfermero vocacional, entregado a su trabajo, "parte de su problema quizá es que se llevaba el trabajo a casa y le afectaba mucho el estado de sus pacientes", cuenta su hermana Teresa. "Estaba trabajando de PSI, una especie de asistente social. Llevaba a personas con problemas de salud mental grave y problemas económicos para encontrar recursos, poder tener una vivienda digna, un trabajo. Acceso a servicios… sufría mucho por ellos". Separarse de su hija, por seguridad, durante la pandemia le ayudó poco. "Pero nada indicaba que pudiera pasar algo así", lamenta Francisco padre.

Avistamientos sin confirmar

Tras la llamada de la mujer a casa de su hermana, se improvisó la primera búsqueda. Algo no cuadraba. Acudieron esa misma tarde a denunciar, los Mossos d'Esquadra erraron: "Nos dijeron que teníamos que esperar 24 horas, tuvimos que ponerla el día 11".

A la búsqueda se sumaron sus pacientes: "no te preocupes que si nosotros lo vemos por aquí no se nos escapa"

Empapelaron Barcelona, la alerta se difundió por redes: "Por favor, comparte, se llama Francisco Juan Plazas. Lleva anorak de color azul, bambas blancas y pantalón y sudadera oscuros. Tiene los ojos y el pelo de color marrón y mide 1,85". Multitud de personas, enfermeros, amigos, compartieron su foto.

Alertas difundidas por redes sociales.

Llegaron algunos avistamientos, "dos o tres personas nos llamaron desde diferentes puntos de Barcelona". Una llegó desde el barrió Gótico, "estuve una mañana allí buscando entre los indigentes, porque como se tapan con cartones y demás, hasta que se destapó el último. No estaba Fran", lamenta su padre.

Al grito se sumaron compañeros, amigos, también pacientes: "Muchos que frecuentan el barrio chino, el barrio Gótico, ya que había tratado a muchos de ellos", cuenta su padre. Fran les había guiado y ayudado, "no te preocupes que si nosotros lo vemos por aquí , que lo conocemos, no se nos escapa".

Todos buscan, ninguno halla. Policialmente la investigación se estanca. "No hay hipótesis, no hay nada". Su familia, no se detiene. Han batido Cataluña. "Recorrimos comedores sociales, duchas municipales. Batimos bastantes pueblos de por aquí. No ha servido…", lamenta Francisco, su padre.

Fran se marchó aquel domingo, aunque fue voluntario, su estado de depresión convierte la desaparición en inquietante. Se eleva el riesgo, "no estaba bien, él no haría algo así estando bien".

"Tenía una vida muy tranquila, ir a trabajar, cuidar de su hija, hacer la casa. No bebía, no iba a bares”, recuerda su padre. Su mayor afición "era andar, ver películas si tenía un rato libre y disfrutar de los suyos". Su hobby favorito, ir con su hija al parque. Ahora es él quien necesita ayuda. La pequeña espera. Sus hermanos, Teresa, Rubén, y Francisco, su padre, luchan por abrazarle.

Fran con sus hermanos y su padre.

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