El test para saber si el día a día de tu vida conlleva un riesgo legal alto

¿Eres autónomo o trabajas en una empresa? ¿Tienes hijos menores o independizados? ¿Pagas una hipoteca o tienes una vivienda en propiedad? Descubre y sé consciente de tu riesgo legal

El test para saber si el día a día de tu vida conlleva un riesgo legal alto
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Alberto Cuadrado

Cuantos más días hayas vivido, a más personas habrás conocido, más sueños habrás tenido, más experiencias habrás sentido, más objetos materiales habrás acumulado, más responsabilidades habrás adquirido, más errores habrás cometido y, tal vez, más extensa sea tu red familiar. Es natural que el crecimiento vaya acompañado de nuevas etapas y desafíos que envuelven con una capa más de complejidad la vida de cada persona. Encontrar el equilibrio de cada compromiso tejido es fundamental para respirar tranquilidad y alejarse de imprevistos que alteren el orden deseado. En este punto, ¿alguna vez te has planteado en qué puntos eres más vulnerable? ¿Eres consciente de tu riesgo legal para saber exactamente qué medidas tomar?

El riesgo legal es aquel que afrontamos según el marco normativo en el que vivimos. En este sentido, es la posibilidad de sufrir algún tipo de pérdida por el incumplimiento de obligaciones y deberes legales.

¿Qué claves debo tener en cuenta a la hora de evaluar mi riesgo legal?

Aspectos como la edad, los ingresos mensuales en la unidad familiar, cómo está conformado tu hogar, qué situación laboral tienes, si eres propietario o no de una o más viviendas, si tienes actualmente una hipoteca, plan de pensiones, crédito o préstamos o acciones, y hasta si compras por Internet o usas frecuentemente las redes sociales…

Trabajador por cuenta propia

Si eres autónomo conlleva riesgos legales, ya que prácticamente todos los días surgen cuestiones que pueden tener un impacto legal o fiscal según la decisión que tomes. Además, las gestiones con la Administración no son sencillas y es fundamental conocer en detalle todas tus obligaciones y derechos para obtener el máximo beneficio y evitar sanciones administrativas y/o fiscales.

Trabajador por cuenta ajena

Al trabajar en una empresa es muy habitual que surjan cuestiones legales relacionadas con tus derechos y obligaciones con la compañía. Por ejemplo, cómo afecta a tu nómina el aumento del IPC, cómo actuar frente a un despido, cómo conciliar trabajo y familia, así como asuntos relacionados con incapacidades temporales y permanentes entre otros asuntos.

Hijos menores

Tienes la responsabilidad civil sobre todas las acciones de un hijo menor, lo que unido al importante uso que hacen hoy en día de las redes sociales incrementa tu puntuación de riesgo legal.

Hijos independizados

En el caso de que tengas hijos que están ya independizados, es un buen momento para ver qué impacto fiscal tendría un préstamo o donación que les quieras hacer en comparación con dejarlo en el testamento. También es importante conocer las implicaciones que tendría para ti la recepción de la herencia de un familiar.

Vivienda en propiedad

Es necesario que conozcas a fondo tus derechos para evitar que ciertas situaciones te perjudiquen: desde derramas de la comunidad de vecinos a averías que el seguro no quiera aceptar o errores en las facturas de los suministros y problemas con una reforma.

Hipoteca, plan de pensiones o un crédito

Si tienes contratada una hipoteca, un crédito o un plan de pensiones, ya que debes asegurarte de a qué te compromete, comprobar que no hay cargos indebidos y que te estás beneficiando de todas las deducciones fiscales que te corresponden.

Compras online y uso de redes sociales

Comprar online y utilizar las redes sociales incrementa tu riesgo legal porque situaciones como la suplantación de identidad, robo de datos de la tarjeta bancaria, estafas y acoso están a la orden del día. En la misma medida han aumentado las reclamaciones por devoluciones o artículos defectuosos.

"Conocer el riesgo legal en el que estás te hará vivir más tranquilo"

Así es como puedes pasar de la incertidumbre a la tranquilidad

Ahora, une varios de los anteriores ejemplos -según el caso en el que te encuentres- y tendrás una respuesta fiel sobre los riesgos diarios que asumes si no estás correctamente asesorado. En un principio, da vértigo pensar en cada plano que forma nuestro universo personal y más en si estaremos actuando correctamente en cada uno de ellos o si en el pasado habremos cometido alguna irregularidad que no sepamos y suframos las consecuencias en el presente o el futuro.

Sin embargo, para ponérselo fácil a cada individuo y evitar agobios e imprecisiones, actualmente existe un test con las preguntas precisas que evalúan tu actual situación de riesgo legal.

Más allá de evaluar si tu actual estilo y ritmo de vida conlleva un nivel de riesgo legal alto, medio o bajo, este test se postula como un arma interesante por la reflexión que plantea en el individuo con cada una de las preguntas que formula. Pone el foco en los aspectos vitales más relevantes y te cuestiona si de verdad los cimientos sobre los que sostienes tu día a día son sólidos o puede que un día, sin previo aviso, se venga una parte abajo.

A nadie le gustan las sorpresas desagradables y, en este sentido legal, la mayoría de las veces vienen acompañadas por el desconocimiento. No existe la voluntariedad de no cumplir una norma que, en ocasiones y con el paso del tiempo, puede que se vaya modificando.

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Por todo ello, el objetivo final de la realización del mencionado test de riesgo legal es aumentar la tranquilidad personal, reducir las preocupaciones al mínimo y simplificar de una manera cómoda la vida de cada individuo.

Cada persona se desarrolla, del mismo modo que la sociedad avanza y surgen herramientas para, de algún modo, vivir lo más tranquilo posible. Está claro que nunca volveremos a un estado de nula responsabilidad como cuando éramos niños, en los primeros años de nuestra vida, pero este tipo de iniciativas -el test de riesgo legal-, es un utensilio que nos acerca mucho al estado de vivir seguros, tranquilos, sin imprevistos y con la única ‘preocupación’ de disfrutar el día a día de nuestra vida.