APUESTA TOTAL EN OLONA

Vox reniega del 'efecto Feijóo' y aumenta sus expectativas para las elecciones de Andalucía 2022

  • Los sondeos que maneja el partido de Abascal muestran un crecimiento importante con respecto a 2018 y alegan que "los encuestadores del PP" ya han jugado malas pasadas a su rival

  • Por primera vez Vox no fía todo a sus siglas y dará protagonismo total a Macarena Olona

Macarena Olona y Juanma Moreno Bonilla en la Feria de Sevilla.

Macarena Olona y Juanma Moreno Bonilla en la Feria de Sevilla. / EDUARDO BRIONES.

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Con las elecciones en Andalucía convocadas ya para el 19 de junio no hubo un escenario de precampaña más claro que la Feria de Sevilla esta semana. Ni un solo dirigente faltó a la cita y el saludo entre Juanma Moreno Bonilla y Macarena Olona levantó un especial interés, ante la posibilidad de que en dos meses puedan convertirse en socios de gobierno. El PP sigue confiando en un resultado que duplicaría el de las últimas elecciones (en torno al 40% del voto y cerca de los 50 escaños) para poder gobernar en solitario. Vox tiene una percepción muy distinta y alega de que “los encuestadores del PP” ya han jugado malas pasadas a la formación que ahora lidera Alberto Núñez Feijóo.

Ocurrió en Castilla y León, dicen en la cúpula de Santiago Abascal, y ahora podría repetirse el esquema en la comunidad andaluza. También en el PP de Alfonso Fernández Mañueco insisten en “no repetir errores del pasado” reconociendo que inflaron demasiado las expectativas y acabaron formando la primera coalición con Vox. La elección de Olona como candidata sitúa al partido ultraconservador en un escenario distinto a los anteriores. 

Se trata de una candidata conocida, una de las principales dirigentes de la formación, con una trayectoria acreditada como abogada del Estado y experta en asuntos jurídicos y pieza clave en la actividad parlamentaria. Por primera vez Vox no fiará todo el resultado a sus siglas, sino que dará total protagonismo a la cabeza de lista. La izquierda confía en que Olona movilice a sus votantes por el rechazo que genera y el PP cree que podrá retener a otros tantos por representar una opción “más segura y moderada”.

En Vox, sin embargo, creen que Olona “sumará” y atraerá a un mayor número de votantes, confiando en que, como en otras citas electorales, la campaña sea el momento más importante para activar o convencer a los dudosos. La campaña de Vox irá en una doble dirección: el votante del campo y la clase trabajadora, por el que competirá con la izquierda, —“esta es la Feria del pueblo” dijo la candidata, incluso tildando a los sindicatos de “traidores a la clase obrera””—  y a retener los electores que ya en 2018 apostaron por su opción y no por la papeleta del PP.

Fuentes de la cúpula de Vox desconfían de la credibilidad de los sondeos que en los últimos días apuestan claramente por ‘el efecto Feijóo’. A nivel nacional aseguran que una parte importante del votante que se disputan con el PP no tiene clara la posición pactista del nuevo líder conservador, que defiende tender la mano al Gobierno de Pedro Sánchez como ocurrió con la propuesta económica que elaboró Génova y envió a Moncloa sin el sello del PP. En Andalucía, aseguran que Moreno Bonilla confía en unas cifras “muy complicadas de conseguir” y desmienten las cifras publicadas semanas atrás.

Algunas dan por hecho que Vox solo crecería dos o tres escaños hasta la horquilla de los 15 o 16 (hace cuatro años irrumpió en el Parlamento andaluz con 12). En los estudios que maneja la formación de Abascal (en el caso de Castilla y León dio en el clavo con el resultado) las expectativas son muy superiores.

Aunque evitan dar cifras concretas a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, “no vamos a decir con rotundidad que doblamos esa posibilidad”, apuntan, no esconden que estarían muy por encima de ese número. En realidad, muchas de las encuestas publicadas señalan la posibilidad de la extinción política de Ciudadanos (o la supervivencia con dos o tres escaños) frente a los 21 que obtuvo en 2018.

Vox rechaza la idea de que Moreno Bonilla vaya a estar tan cerca de la mayoría absoluta (fijada en 57 diputados) e insisten en el riesgo de hacer una campaña como antes hizo Mañueco en Castilla y León, dando por hecho que sumaría más que la izquierda y obligaría a Vox a abstenerse. En esa comunidad el partido ultra preside hoy las Cortes autonómicas y tiene cuatro asientos en el gobierno autonómico. Precisamente su vicepresidente, Juan García-Gallardo, acude el lunes a Madrid a un desayuno arropado por la plana mayor de su partido.

Como publicó este diario, Vox tiene intención de entrar en el próximo gobierno andaluz. Aunque el PP maneja la posibilidad de la abstención forzosa en caso de que Moreno Bonilla tenga un resultado muy positivo, en la dirección de Abascal reconocen que sus votos son necesarios contemplan entrar en la gestión. 

“Nuestros votantes no entenderían otra cosa, como sucedió en Castilla y León”, aseguran, haciendo una clara distinción con respecto a la Comunidad de Madrid, donde la candidata y presidenta, Isabel Díaz Ayuso, es también un reclamo para el votante de Vox, lo que imposibilita “ponerle piedras en el camino”. “Una cosa es Ayuso y otra Mañueco o Moreno”, afirmaban en el entorno de Abascal.

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