ENTREVISTA

Jordi Sànchez: "Jordi Turull sería un gran secretario general de Junts"

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Jordi Sànchez (Barcelona, 1964) no solo no deja Junts, sino que marca el camino apostando por Jordi Turull como secretario general de un partido que cree que debe ser más eficiente y coherente frente a opciones minoritarias basadas en los sentimientos y el aplauso fácil.

- Habla de su decisión de no seguir como secretario general como un toque de atención. Pero, ¿se va también porque no se le ha respetado la autoridad?

-No, no la he sentido lesionada. La mía es una decisión estratégica. Junts está en una encrucijada: la necesidad de dar un nuevo paso, estructurarnos de forma mucho más eficiente, integrando más las diversas sensibilidades y dándonos una lealtad de grupo que no siempre nos hemos dado suficientemente. JxCat tiene la necesidad de dar un paso adelante y para ello se requiere que los liderazgos prioricemos la lealtad de grupos.

-¿Qué hará a partir de ahora?

-Lo tengo en mente. Mi voluntad es seguir trabajando en equipo y apostando por Junts, formando parte del equipo. El partido debe pulir cómo se imagina liderando el proceso hacia la autodeterminación y cómo lidera la acción del buen gobierno.

-Pide usted ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace. Cuando la presidenta del Parlament hizo promesas en el 'caso Juvillà' o sobre la culminación de la independencia si regresa el 'expresident' Carles Puigdemont, ¿se estaba faltando a esta coherencia?

-El problema no fue el 'caso Juvillà' o la conducta de la presidenta Laura Borràs. El problema fue del conjunto de las fuerzas independentistas. Yo he sido cuidadoso en no buscar el aplauso fácil si no puede haber un hilo conductor. Hay personas que dicen que en 2029 seremos un estado independiente por la teoría de la matemática de la historia.

-Esta no la sabía...

-Sí. Cuando dices esto en un auditorio, la gente se emociona porque quiere que el país sea independiente. Pero ningún dirigente puede argumentarlo.

-¿En Junts hay un exceso de este independentismo?

-No en Junts. Hay un sector del independentismo muy decepcionado del resultado de 2018 y 2019 cuando fuimos incapaces de dar una respuesta fuerte, y se refugia en estas miradas. Miradas que se escapan de la racionalidad y se refugian en los sentimientos. Ha pasado en un sector pequeño del independentismo y en un sector del unionismo. Lo importante es que la mayoría diseñemos una estrategia eficaz para plantear un nuevo pulso al Estado.

-¿Cómo se puede hacer crecer el independentismo, a su juicio?

-Avanzando en una posición, que no hemos sabido hacer, de trabajar entre las formaciones independentistas para hallar un mínimo común denominador para plantear al Estado una demanda que hoy no planteamos. El independentismo en Madrid dialoga de forma fragmentada. Hemos de volver a ver una sociedad civil movilizada e instituciones que hablen de tú a tú con el Estado.

-Hablando de movilización, la eurodiputada por Junts Clara Ponsatí afirma que la independencia sí vale una vida humana...

-No he escuchado la entrevista. Vengo de la cultura no violenta. La no violencia no es indiferencia ni pasividad. Tenemos que estar dispuestos a asumir las consecuencias.

-¿Qué quiere decir?

-Es la esencia de la no violencia. La gestión del conflicto desde el respeto a los valores de tu adversario. No poner en riesgo la vida de tu adversario, pero desencallar la injusticia que sufres con resistencia no violenta y desobediencia.

-Tras la manifestación masiva del 3 de octubre de 2017, ¿por qué no se hizo caso a la propuesta que hicieron Jordi Cuixart y usted de convertir esa acción en una concentración permanente? ¿Quién decidió no hacerlo?

-Habrá tiempo para hablar de ello en otro momento. El 3 de octubre perdemos la gran oportunidad porque no sabemos leer el momento histórico. El error más grave de mi activismo desde 1981 es no haber sabido leer el 3 de octubre lo que había que hacer. Yo tenía una propuesta para una movilización civil permanente y masiva porque era el factor determinante para poder ganar la autodeterminación. Se decidió no hacerlo y no entraré en el quién. Allí perdimos la gran oportunidad.

-Cuixart y usted ya no estarán en primera fila. Hablando de renovación, ¿Jordi Turull puede ser un buen líder de Junts?

Lo es.

¿Puede ser un buen secretario general?

Seguro.

¿Le apoyará usted si se presenta?

-Primero hemos de ver quién tiene ganas de apostar por las secretaría general porque no es un momento cómodo. Pero para no rehuir la pregunta, Jordi Turull sería un gran secretario general y al lado de Turull hay otros liderazgos en el partido que pueden tener y tendrán mucha responsabilidad en el presente y futuro.

-Laura Borràs será leal a la decisión que se tome en cuanto a liderazgos?

-Seguro. Ha sido leal.

-¿A usted ha sido leal?

-Sí. No tengo una queja de deslealtad y no he planteado nunca en clave personal las lealtades.

-Usted reivindica que Junts sea más eficiente. ¿Cómo es posible que se firme un acuerdo clave sobre inmersión lingüística y tras algunas críticas en Twitter se tambalee el pacto?

-Nosotros no nos hemos salido de ningún pacto. Hemos pedido ampliarlo con las entidades promotoras de la lengua y la comunidad educativa. Al acuerdo no le prestamos suficiente atención, hago autocrítica. Vimos que el texto era perfectible.

-¿El 'expresident' Puigdemont dejará la presidencia del partido?

-La decisión la debe tomar él, la mayoría querríamos que siguiera. La presidencia es compatible con su presidencia del Consell per la República.

-¿Eduard Pujol ha de ser rehabilitado tras ser expulsado por denuncias de acoso? ¿La mujer denunciada por él, militante del partido, debe ser expulsada tras el expediente que se le ha abierto?

-Sobre el expediente, lo tendrá que discutir la ejecutiva, no he leído el informe de la comisión de garantías. Se abordará en la complejidad de estos casos. Es un tema, el de la denuncia de abusos y coacciones, en el que todos tenemos que aprender porque generan indignación. El caso de Eduard Pujol, como el del Institut del Teatre, nos debe hacer reflexionar sobre cómo gestionarlo. La mejor manera son las denuncias y, a partir de ahí, ver cómo evoluciona. A Eduard Pujol hay que pedirle disculpas, rehabilitarlo y facilitar al máximo su recuperación como activo político en la vida del partido.

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