CONFLICTO RUSIA-UCRANIA

El Gobierno ve una guerra larga porque la resistencia ucraniana desbarata el plan de Putin

  • Aunque Rusia lograra entrar en Kiev y Járkov, no lograría dominar el país, porque se ha encontrado con un pueblo absolutamente volcado en la defensa de su país

  • El coste de un conflicto latente se dispara y, según analiza el Ejecutivo, "Putin no puede permitirse una guerra larga" por el gasto que supone

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este jueves en la base operativa del Grupo Especial de Operaciones (GEO) en Guadalajara.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este jueves en la base operativa del Grupo Especial de Operaciones (GEO) en Guadalajara. / Pepe Zamora

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El Gobierno se prepara para un conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que "va a durar tiempo". No es posible saber cuánto pero en el Ejecutivo creen que la resistencia ucraniana ha echado al traste el plan de Vladímir Putin de controlar este país en unos pocos días y esto aboca a una "guerra larga". El miércoles Pedro Sánchez ya advirtió en el Congreso que el horizonte es una crisis prolongada, con efectos múltiples. Las duras sanciones económicas aprobadas por la UE tendrán consecuencias para España y ralentizarán el crecimiento. Pero en el Ejecutivo ven imprescindible este sacrificio para frenar a Putin de una vez por todas y que su afán expansionista no alcance a las repúblicas bálticas —Estonia, Letonia y Lituania— y provoque una guerra en toda Europa. 

Nadie en la UE pensaba que Rusia optaría por invadir toda Ucrania, sino que se limitaría a la región prorrusa del Donbás, para desestabilizar el país. Que habría un ataque se daba por seguro por el importante contingente militar ruso en la frontera. Ahora, una vez que ha sucedido, la explicación que ofrece el Gobierno español es que obedece a la dinámica imperialista de Putin, que en 2008 intervino militarmente en Georgia para apoyar a las regiones separatistas de Osetia del Sur y en 2014 ocupó y se anexionó Crimea, sin una reacción contundente de la comunidad internacional. Putin, apuntan, "ha debido creerse que tampoco ahora habría consecuencias" y que su ataque masivo a Ucrania sería un éxito porque sus ciudadanos se entregarían sin pelear contra el 'hermano ruso'. No solo no ha sucedido. Tampoco ha conseguido dividir a Europa, que ha reaccionado a esta agresión unida. 

LAS PRIMERAS DOS NOCHES

Pero ha sido precisamente, sostienen, la oposición de los ucranianos lo que ha evitado que Rusia se salga con la suya. Las dos primeras noches, explican en el Ejecutivo, fueron fundamentales. Una vez que lograron resistir, la guerra entró en otra fase. En ese punto el domingo es cuando la UE decide por unanimidad el envío de armamento. El Gobierno defiende primero mandar material ofensivo a través de Bruselas y luego de forma bilateral. "Había que dar apoyo a los ucranianos y ayudar a que puedan defenderse", justifican. También influyó, reconocen en Exteriores y Defensa, que la inmensa mayoría de los países de la UE y de los aliados de la OTAN respaldaron la aportación de arsenal bélico, y España no podía permitirse quedarse a la cola. Menos aún, recuerdan en el Ejecutivo, cuando precisamente Madrid acogerá la estratégica cumbre de la Alianza en junio de este año. 

Aunque los rusos consigan imponerse en las principales ciudades, reflexionan en el Gobierno, Putin necesitará un ejército de ocupación para mantener el control de Ucrania. La sensación es que podría entrar en Kiev y Járkov "en cuestión de días" gracias a la superioridad de su ejército, pero eso no significa que pueda dominar el país. Puede incluso derrocar al Gobierno de Volodímir Zelenski —Moscú desea "asesinarlo", es "su obsesión"— y situar a un dirigente prorruso pero eso, señalan, tampoco le asegura la victoria. Porque enfrente, mantienen, se ha encontrado con un pueblo absolutamente volcado en la defensa de su país, con civiles armados, que continuarán en la resistencia y provocará continuas bajas en el Ejército ruso. Un pueblo que sigue entusiasta a su líder, Zelenski, sin desfallecer. 

LA DESINFORMACIÓN DE MOSCÚ

Esta circunstancia, consideran en el Gobierno, puede "desgastar" a Putin. Aunque su régimen autoritario no deja ni un solo resquicio a la oposición, a la que se asesina o encarcela sin contemplaciones, la confluencia de la penuria económica que generarán entre los rusos las sanciones de la UE y los soldados muertos pueden erosionar a la larga su figura. En su habitual política de desinformación, Moscú da pocas cifras de bajas. El miércoles reconoció 498, además de 1.597 militares heridos. Pero, según el cálculo que hacen fuentes gubernamentales a este diario, al menos hay que multiplicar el número por tres para aproximarse algo a la realidad. Además se piensa que para sus soldados va a resultar muy difícil enfrentarse a civiles armados, tanto en este ataque como el caso de permanecer en el país como fuerza de ocupación. 

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Las informaciones que llegan desde Ucrania —el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, habló el miércoles por la tarde con su homólogo ucraniano, Dmytro Kuleba— es que están determinados a aguantar. Y esto complica conseguir por la vía rápida convertir a Ucrania en una nueva Bielorrusia y que sea un Gobierno "títere" de Moscú. No hacerlo tendrá también efectos económicos porque el coste de un conflicto latente se dispara y, según el análisis que hacen en el Ejecutivo, "Putin no puede permitirse una guerra larga" por el gasto que supone. A fin de cuentas, el PIB ruso es de 1,34 billones de euros (2020), poco mayor al español (1,16 billones en 2020), cuando la población es de 144,86 millones de habitantes. 

PARTICIPACIÓN MILITAR DESCARTADA

En todas estas circunstancias confía España para que al final la invasión se vuelva contra Putin ya que "la participación militar está absolutamente descartada". Para la UE y para el Gobierno, este conflicto es fundamental para el futuro inmediato de Europa. Si Rusia no cae derrotada en Ucrania y regresa a las fronteras reconocidas internacionalmente, el siguiente ataque podría ser a Moldavia y el siguiente a las repúblicas bálticas y en ese caso, como miembros de la UE y de la OTAN, "ya no quedaría más remedio que responder" militarmente. "Lo que suceda en Ucrania es fundamental", reiteran en el Ejecutivo. Y por ello, pese a que se pensó en que era posible una salida diplomática y se erró, ahora se cree que el hecho de que Putin no haya doblegado a los ucranianos "en cuatro días" es una señal de un conflicto largo que puede acabar desgastando al presidente ruso.