ITALIA

El tono de Meloni

En su primer discurso ante el Parlamento italiano, la líder de Hermanos de Italia intenta tranquilizar a la Unión Europea y a la OTAN

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El tono de Meloni

Ayer pronunció su primer discurso en el Parlamento italiano la nueva primera ministra Giorgia Meloni, líder del partido ultraderechista Hermanos de Italia, heredero del neofascista Movimiento Social Italiano y euroescéptico de nacimiento. Aseguró no haber tenido nunca "simpatía" por el fascismo, y en un intento por tranquilizar a Bruselas, afirmó que no quiere "sabotear" a la Unión Europea sino hacerla "más eficaz". 

Ese tono de moderación contrasta con la actitud extremista exhibida, por ejemplo, durante su participación en un mitin de Vox con motivo de las elecciones andaluzas de junio. Puede que la influencia de su predecesor, Mario Draghi, y del presidente de la República, Sergio Mattarella, hayan pesado en la templanza mostrada por la nueva líder, cuya tarea será ardua. 

La mayoría que apoya a la nueva primera ministra está formada por la Liga de Matteo Salvini -procedente de la antigua Liga Norte, independentista, ultraderechista y el ministro del Interior que con más brutalidad ha combatido la inmigración- y por Forza Italia, la formación de Silvio Berlusconi, representante de la derecha clásica, que muestra ahora una incomprensible simpatía hacia Putin, de quien se precia de ser amigo íntimo. No es extraño que la primera ministra francesa, Elisabeth Borne, dijera que era necesario mantener una "vigilancia" sobre Italia, desatando la ira de Meloni, que consideró esta declaración como una falta de respeto no solo hacia ella sino "hacia el pueblo italiano". 

Es cierto que luego fue el presidente francés, Emmanuel Macron, de visita en en Roma para reunirse con el Papa, quien se convirtió en el primer líder europeo en entrevistarse con Meloni. La primera mujer que preside el Consejo de Ministros italiano -quien en un arrebato claramente provocador dijo que quería ser llamada "primer ministro"- pretende alejarse de todos los fantasmas ultra. 

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Por una parte, aseguró que "el centro-derecha nunca limitará los derechos civiles ni el aborto", y condenó todos los totalitarismos del siglo XX, citando expresamente el fascismo y la "vergüenza de las leyes raciales". Por otra parte, tranquilizó a la UE con un posicionamiento razonable. Su Gobierno quiere que la UE sea más eficaz en la respuesta a las crisis, garantizando que Italia hará oír su voz como corresponde a "una gran nación fundadora". También aseguró que Italia seguirá siendo un socio leal de la OTAN, y con respecto a la guerra de Ucrania dejó claro que ceder al chantaje de Putin "agravaría el problema". De ahí que garantizara que Italia seguirá siendo un socio del pueblo ucraniano que se opone a la agresión de Rusia. 

En ese momento solemme ante el Congreso que los mandatarios italianos suelen aprovechar para presentar sus planes gubernamentales, Meloni se erigió en representante de los perdedores de la crisis y prometió trabajar para que el país recupere brillo. De momento, Italia parece continuar asentada en sus bases democráticas tradicionales. Es posible que esta tradición sirva para moderar a los radicales, centrar las excentricidades y alejar el temor a que los extremismos desfiguren la Europa de las libertades que la inmensa mayoría quiere mantener y agrandar.