EEUU

¿Refuerza el registro policial a Trump?

La narrativa del expresidente vuelve a ir contra los intereses de su país, a costa de salvarse a sí mismo y está dispuesto a dinamitar el buen nombre del sistema judicial, de la policía y de la separación de poderes

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La policía a las puertas de la Torre Trump en NY. 

La policía a las puertas de la Torre Trump en NY.  / REUTERS/Eduardo Munoz

La policía ha registrado la residencia de Donald Trump de Palm Beach. Según fuentes policiales, el juez habría autorizado esta acción por indicios que indican que Trump se habría llevado documentos clasificados fuera de la Casa Blanca cuando dejó el cargo, algo completamente ilegal. De confirmarse las sospechas de los tribunales, este hecho sería una muestra más del desdén del expresidente por la ley y las instituciones, en definitiva, por todo lo que representaba su cargo.

Lo curioso es que Donald Trump sigue en la carrera porque el partido Republicano no ha sabido reponerse o trascender su liderazgo, ya que, hoy en día, es la baza más potente con la que cuentan para derrotar al próximo candidato Demócrata, bien sea Joe Biden o su sucesor/a, a pesar de su nefasta gestión de la pandemia o de sus múltiples cuentas pendientes con la justicia y con el fisco. La última sentencia es la que le obliga a pagar 110.000 dólares a la fiscalía de Nueva York para retirarle la orden de desacato, por no presentarse ante el juez que lo llamaba a declarar por las irregularidades en sus negocios.

Resulta tremendamente alarmante que las opciones del partido Republicano, un pilar de la democracia de EEUU, tengan que claudicar ante un candidato que no solo tiene en su cuenta de resultados ser el presidente que más ha mentido desde su cargo de responsabilidad, que trató de evitar la alternancia en el poder a través de un golpe de Estado desde la Casa Blanca espoleando el asalto al Capitolio, que se jacta de no pagar impuestos y de no haber publicado todavía su declaración de la renta sino que, además, continúa desafiando a todos los poderes que llevaron a EEUU a ser una de los sistemas políticos de referencia en todo el mundo. 

En estas primeras horas desde que se conoce el registro policial para averiguar si realmente se llevó documentos clasificados de la Casa Blanca, el locuaz ex presidente ya ha dado su versión de los hechos, afirma que ha trabajado y cooperado con las agencias gubernamentales y que “la incursión no anunciada en su casa no era necesaria ni apropiada (…) se trata de una mala praxis de la fiscalía, de la instrumentalización del sistema de justicia y un ataque por parte de los Demócratas de la izquierda radical, que no quieren desesperadamente que me presente a la presidencia de 2024”. Además, lo ha comparado con el Watergate. La narrativa de Trump vuelve a ir contra los intereses de su país, a costa de salvarse a sí mismo y está dispuesto a dinamitar el buen nombre del sistema judicial, de la policía y de la separación de poderes. 

Iremos conociendo más información conforme pasen las horas, si algo funciona relativamente bien en EEUU es el cuarto poder. Sin embargo, Trump vuelve a tener una excusa para estar en las portadas de todo el mundo, para volver a tener el arma en el que es más fuerte: la presencia pública. A partir de ahí, sus seguidores, que no han tardado en ir a gritar a la policía mientras hacían el registro, seguirán creyendo la versión que refuerza a Donald Trump, porque en la era de la polarización la verdad es un patrimonio personal que se construye en base a las creencias individuales, moldeando los hechos hasta que encajen con la estructura de creencias propio. Así que este hecho podría reforzar al expresidente en su carrera a la Casa Blanca si la justicia no lo impide.  

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