CUMBRE INTERNACIONAL

Madrid alumbrará una OTAN más grande y fuerte frente a Rusia, China y el Sahel

Madrid será el centro del poder global este miércoles y jueves. 44 delegaciones lideradas por sus jefes de Estado y de Gobierno. Y todos quieren sacar algo de la cumbre: los vecinos de Rusia (los Bálticos o Polonia), más despliegue de soldados; la OTAN, mostrar unidad y apoyar a Ucrania sin escalar el conflicto; España, incluir el ‘flanco sur’; Finlandia y Suecia, aprovechar para que Turquía les levante el veto

24 de marzo 2022, Bruselas, Bélgica: el presidente de Estados Unidos Joe Biden y el francés Emmanuel Macron en la sesión especial de líderes de la OTAN de Bruselas.

24 de marzo 2022, Bruselas, Bélgica: el presidente de Estados Unidos Joe Biden y el francés Emmanuel Macron en la sesión especial de líderes de la OTAN de Bruselas. / Benoit Doppagne/BELGA/dpa

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Cuando la cumbre termine el próximo jueves en Madrid, habrá una OTAN con un mayor despliegue de fuerzas en el Este (sobre todo en los países Bálticos) y con una declaración final dura contra Rusia.

Se incluirá, como ha pedido España, una mención explícita a las amenazas del Sahel en el Concepto Estratégico que definirá los riesgos de la Alianza en la próxima década, según fuentes conocedoras de la negociación de los borradores. No será un despliegue de tropas bajo mando OTAN en África, sino la definición de objetivos como el aumento de la “conciencia de la situación” [situational awareness] en países como Malí o República Centroafricana (con terrorismo y presencia rusa). Se expresará la intención de dar apoyo a los países socios en la zona, como Mauritania, siempre bajo petición del país. Y de luchar contra las amenazas híbridas como el uso político de la migración o las fuentes de energía. Estará también representado, por primera vez de forma explícita, el riesgo estratégico de una China cada vez más asertiva. 

Además del Concepto Estratégico de Madrid, se hará pública una declaración final de los jefes de Estado y de Gobierno de los 30 países de la OTAN presentes en el encuentro, muy probablemente con una dura reprimenda contra Moscú por la invasión de Ucrania. Habrá bastantes sorpresas y anuncios más allá de esos dos documentos, según fuentes del Gobierno. Entre otros, un sustancial fondo de I+D+i tecnológico-militar al que España se sumará. Se prevé un renovado compromiso de aumentar la financiación militar de los países miembros, el grueso de los cuales aún dista de alcanzar el 2% del PIB de gasto en Defensa prometido como miembros de la Alianza.

Cumbre de la OTAN en Bélgica el 25 de febrero de 2022.

/ NATO/dpa

Será una cumbre de la que la OTAN saldrá como una organización más grande (quizá con dos nuevos miembros, Finlandia y Suecia) y más fuerte (tendrá más soldados desplegados). 

“Sería una señal importante que se anuncie el despliegue permanente de más tropas en el flanco Este”, dice a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Carlota García Encina, del Real Instituto Elcano. “Sería decepcionante que el incremento de la presencia de tropas acordado por los aliados en los países del Báltico y Polonia sea solo marginal”, subraya Martin Hurt, investigador del Centro Internacional de Defensa y Seguridad de Estonia. 

Escalar el nivel de despliegue militar

Tras la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022, los Aliados acordaron doblar el número de batallones de combate multinacionales desplegados en Europa. A los cuatro “battle groups” presentes en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, se le sumaron otros tantos en Bulgaria, Hungría, Rumanía y Eslovaquia. Cada “battle group” está compuesto de alrededor de 1.000 soldados, según la Alianza. España participa en el batallón de Letonia, con 350 soldados y tanques Leopard, entre otros materiales. Hay, además, desplegados aviones (la “policía aérea del Báltico”) y barcos que cubren desde el Mar Báltico al Mar Negro. 

Esta misión disuasoria frente a Rusia se conoce como Presencia Avanzada Reforzada (Enhanced Forward Presence, eFP). Esos ocho batallones suman algo más de 8.000 soldados. No es, por tanto, un contingente que pudiera repeler un eventual ataque del Ejército ruso, sino lo que se conoce militarmente como un esfuerzo disuasorio “de alambre de espino”. 

04/02/2019 Varios militares sostienen una bandera de la OTAN en Lituania.


/ Arne Bänsch/dpa

Los países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) quieren subir la apuesta, si es posible a algo similar a lo que tenía la OTAN durante la Unión Soviética. Es la llamada “defensa por denegación”: una fuerza desplegada enorme capaz de repeler un ataque ruso. La primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, ha dicho que Rusia no puede ser “disuadida” y que la OTAN tiene que tener un nivel de fuerza suficiente listo para el combate desde el día uno de un posible ataque a cualquiera de los miembros que comparten frontera con el país de Vladímir Putin. En palabras de diplomáticos estonios a este diario: “No queremos ser liberados, sino evitar ser invadidos”. O, en las del analista especializado Martin Hurt: “Si la OTAN ha sostenido una presencia de más de 125.000 soldados en Afganistán”, debería ser capaz de comprometer más tropas en las fronteras con Rusia. 

Una de las claves de la cumbre va a ser hasta dónde elevará la OTAN esos despliegues. Lo más probable, según explican analistas a este diario, es que se lance lo que se conoce como eFP “intensificada”. Es decir, que se agranden esos batallones hasta el tamaño de brigada. Una brigada es ya como un pequeño Ejército: tiene entre 2.000 y 3.000 soldados y todo lo que necesita para el combate, desde tanques a artillería o misiles…

Si se produce ese aumento, es de esperar que España incremente su aportación voluntaria de soldados y material. Ese será otro de los anuncios que probablemente haga Pedro Sánchez como parte de la cumbre. 

El equilibrio en el lenguaje

Lo más esperado por los analistas es el Concepto Estratégico de Madrid. Un documento genérico, de unas decenas de páginas, en el que la organización militar más poderosa del mundo (1,2 billones de euros anuales en gasto en defensa de sus países miembro) fija sus objetivos, y también sus adversarios. 

Aparecerá Rusia mencionada expresamente como amenaza militar. La clave será el tono utilizado. Los países de la OTAN mostrarán su apoyo explícito a Ucrania, pero es probable que lo hagan tratando de evitar la escalada del conflicto. Esa es la palabra fetiche que usan todos los diplomáticos contactados por este diario al hablar del apoyo de los países de la OTAN a Ucrania. No escalar. Por eso no se está mandando material pesado que podría marcar la diferencia en el campo de batalla: nada de aviones de combate, nada de tanques de factura occidental. La OTAN no quiere que Moscú emplee las bombas nucleares tácticas (con ojivas adaptadas al campo de batalla y de menor potencia que las bombas nucleares estratégicas) que tiene ya en estado de alerta.

Se incluirá la República Popular China en el Concepto Estratégico por primera vez en la historia de la Alianza. “Solo el hecho de que se haya invitado a cuatro países de la región del indopacífico (Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur) ya es un mensaje a China”, apunta García. “Los aliados de la OTAN tienen claro que el auge estratégico del país supone un reto: su rearme en general [acaba de botar su tercer portaaviones] y su rearme nuclear ya tiene efecto en la disuasión nuclear de la OTAN. La competencia entre EEUU y China tiene como consecuencia directa o indirecta posible cierta inestabilidad, por ejemplo financiera”. 

El factor China puede ser uno de división en las tres reuniones de jefes de Estado y de Gobierno y dos cenas de gala que se van a celebrar en el IFEMA de Madrid, en el Palacio Real y en el Museo del Prado. El giro geoestratégico de Estados Unidos hacia China lo fijó primero Barack Obama, luego Donald Trump y ahora, el pasado mes de febrero, Joe Biden. Pero, ¿tiene Europa un interés en una oposición tan frontal con Pekín? Francia o Alemania pueden clamar por la autonomía estratégica de Europa respecto a Washington. 

El ‘flanco sur’, marchamo de España

España ha conseguido meter en el Concepto Estratégico la preocupación por el Sahel, según fuentes conocedoras. La clave del éxito para el Gobierno de Madrid consistirá en ver si el compromiso de la OTAN supera el que ya se expresó en el comunicado final de la pasada cumbre de emergencia celebrada en Bruselas tras la invasión de Ucrania. 

Entonces, los Aliados se dijeron “abiertos a considerar” implicarse en la región siempre “bajo petición”. “El deterioro de la situación en la región del Sahel preocupa a la seguridad colectiva de la OTAN. La región es un teatro complejo y con retos interconectados. La OTAN se acerca a ese problema enfocada en la relación consolidada con Mauritania, y estamos preparados para dar más entrenamiento y consejos”, se lee en el documento. “También hablaremos con los socios relevantes de la OTAN, representantes de la región del Sahel y entidades regionales e internacionales como la Unión Africana y la estructura del G5 Sahel, la ONU y la UE, además de la Coalición para el Sahel”.

Si algo similar se deja escrito en el Concepto Estratégico de Madrid (y no solo en un comunicado), se le habrá dado un marchamo oficial y podría dar lugar a despliegues o intervenciones de la OTAN contra el terrorismo en países como Malí o República Centroafricana. 

Si además se eleva el detalle del compromiso o los instrumentos concretos que se usarán, el Gobierno español podrá cantar victoria: habrá conseguido algo que nuestro país lleva reclamando desde la Cumbre de la OTAN de Gales de 2014. Ahora la situación es mucho peor, por la previsible hambruna en África derivada de la guerra rusa y la presencia de militares controlados por Moscú en Malí, República Centroafricana o Libia. 

Cazas Eurofighter españoles, de patrulla en una anterior rotación de la misión OTAN de Policía Aérea Báltica.

/ EMAD

Uno de los riesgos de esta cumbre es que Turquía la “secuestre”. Que su presidente Recep Tayyip Erdoğan lleve hasta el final el órdago que ha lanzado a Finlandia y Suecia, vetando su entrada en la OTAN. Ankara está echando un pulso porque considera que Estocolmo y Helsinki son laxos con los grupos kurdos, que Turquía considera terroristas, como el YPG. La clave es si se firmará en esta cumbre el inicio del proceso de adhesión, o habrá que dejarlo para más adelante. Esta y el resto de las incógnitas de esta cumbre se resolverán en las 72 horas vertiginosas de diplomacia al más alto nivel.

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