OFICIOS EN EL OLVIDO

La industria del lujo recupera la artesanía: "Vendí una navaja a Schwarzenegger por 2.000 euros"

Manuel Fernández Rovira muestra una de sus elaboradas navajas. 

Manuel Fernández Rovira muestra una de sus elaboradas navajas.  / ALBA VIGARAY

  • El sector da empleo directamente a unos 213.000 trabajadores en España y cada vez más marcas de lujo apuestan por las piezas únicas. La última en hacerlo fue Dior para la colección presentada en Sevilla

  • Las compañías de alta gama han supuesto para algunos una tabla de salvación. Pero hay quienes se han dado cuenta con estas transacciones de "lo buitres que son" algunas firmas

  • Las diferencias también son latentes en la gestión pública: a los maestros de unas regiones les "miman" y a otros les caduca el carné de artista

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Subsistir como artesano no es fácil en una sociedad basada en los productos perecederos. "Se fabrica a coste muy bajo, se gasta, se tira y se cambia por el placer de cambiar", dice Luis Machí, minutos después de soplar uno de sus vidrios para crear un vaso.

La alta artesanía, la que hacen él, el cuchillero manchego Manuel Fernández Rovira y el tejedor leones Laurentino de Cabo, que responden a las preguntas de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, requeriría "inversión en una pieza que vas a conservar y que además tiene un coste elevado".

De Cabo, Fernández Rovira y Machí fueron los tres condecorados en la primera edición de los Premios Maestro Artesano Círculo Fortuny. Con el fin de apoyar a los artesanos ganadores, la principal asociación española del sector de la alta gama ofrecerá a los maestros una mentoría con una de las empresas que pertenecen a la organización.

El artesano soplador de vidrio Luis Machí. 

/ ALBA VIGARAY

Pocas personas cuentan actualmente con la voluntad y la capacidad de pagar ese precio. De Cabo, que este jueves cumple 70 años, se muestra muy molesto en la conversación telefónica con las administraciones y con los consumidores.

Él viene de una familia de más de 12 generaciones de tejedores. Sus tres hijos, que viven ya fuera de Val de San Lorenzo (León), no continuarán la tradición. "Yo no podía inducirlos a que siguieran con el oficio porque iban a malvivir", sostiene.

"Me he planteado muchas veces dejarlo, por la incultura de este país, que ha permitido que se pierda todo lo tradicional. Es mejor lo de fuera, aunque sea peor y no valga para nada. Se aprecia más lo de fuera que lo de casa", protesta este tejedor, que garantiza que una de sus mantas dura 100 años y un chaquetón de lana, 30 años.

Me he planteado muchas veces dejarlo, por la incultura de este país, que ha permitido que se pierda todo lo tradicional. Se aprecia más lo de fuera que lo de casa"

Laurentino de Cabo, tejedor

La artesanía aporta alrededor de 6.000 millones de euros de forma directa a la economía española y da empleo directamente a unos 213.000 trabajadores, según evidencia el informe La artesanía en España: seña de identidad de la alta gama, realizado por KPMG, en colaboración con Círculo Fortuny.

Pero cada vez tiene menos peso en el tejido productivo. Entre 2015 y 2019, se redujo en 300 millones de euros, el 4,7% de su volumen total. Y su contribución al PIB descendió del 0,65% al 0,54% en ese periodo.

Lejos de los números, en las evidencias reales, es aún más desolador. Hace 30 años, el pueblo de Laurentino de Cabo era el más industrial en relación con los habitantes que tenía. Había dos grandes fábricas que hacían todas las mantas militares y trabajaba además otros 60 artesanos. Ya sólo quedan cuatro y están a las puertas de la jubilación.

ALBA VIGARAY

"Mi padre vivió mejor que yo, que tengo que andar como puedo, vendiendo en mercados de artesanía para poder subsistir", asegura, para luego recordar que, como sociedad, "hemos cambiado totalmente". 

En Albacete, el oficio de soplador de vidrio "morirá seguramente" con Luis Machí. Aunque arroja un resquicio de esperanza para quienes viven soplando picas y rodeados de hornos a temperatura infernal: "El vidrio soplado tiene un auge muy grande y en EEUU y en el norte de Europa. Es una moda y cada vez hay más chicas; a mí me dan tres vueltas".

El artesano soplador de vidrio Luis Machí. 


/ ALBA VIGARAY

Quizá la clave no esté sólo en hacer lo de siempre como siempre, sino en adaptarlo al contexto actual. Esa ha sido la filosofía de Manuel Fernández Rovira, un cuchillero albaceteño de cuarta generación que abandonó el Ejército para ayudar a su padre a fabricar navajas cuando éste enfermó.

Desde ese momento, estuvieron tres años trabajando juntos. Después, Fernández Rovira comenzó a seguir su "propia línea". "Sin perder las tradiciones, he cambiado diseños y materiales".

De esta forma ha conseguido vender una navaja de coleccionista al más célebre exgobernador de California, Arnold Schwarzenegger. Terminator pagó por ella 2.000 euros.

Manuel Fernández Rovira muestra una de sus piezas en su taller de Albacete. 

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También sedujo a la Familia Real con sus creaciones. Su padre forjó 13 lanzas, que posteriormente él grabó, para que acompañaran a la Guardia Real en la boda de los actuales monarcas.

Estos artesanos han recurrido a la industria del lujo para abrirse mercado. Y sus diseños y piezas singulares van poco a poco conquistando a las marcas.

El cliente más importante de Luis Machí es Light & Studio, una empresa de iluminación de lujo con la que ejecuta "los proyectos más interesantes". También trabaja con la diseñadora Natalia Ortega, de Worn Studio y tiene clientes particulares fuera de Albacete.

Fernández Rovira vende principalmente a coleccionistas y cazadores. Antes, los amantes de las navajas, cuanta, buscaban piezas grandes; ahora, las compran para usarlas. Ha percibido que su artesanía "se concibe como algo valioso, cada vez más".

Loewe, Chanel, Prada, Givenchy o Louis Vuitton han apostado por la alta artesanía y por los productos hechos a mano para la producción de algunas de sus piezas. El ejemplo más reciente es el del desfile de Dior en la Plaza de España de Sevilla, The Cruise 2023, en el que la firma contó con la colaboración de 15 talleres artesanales de la capital andaluza y del resto de la región.

Dior presenta en la Plaza de España de Sevilla su colección 'The Cruise 2023', diseñada por Maria Grazia Chiuri.

/ EFE

"La artesanía nunca ha perdido su cuota de mercado y está muy valorada siempre, pero habrá más o menos moda en usar ese tipo de piezas", opina Machí, que lleva tres años enfrascado en encontrar la fórmula perfecta del vidrio.

No obstante, no todas las experiencias son favorables. Laurentino de Cabo ha aprendido en sus transacciones con este tipo de compañías "lo buitres que son".

"Lo que ellos -no quiere dar nombres- te compran a cuatro, que si pueden te achuchan, a ver si se lo das por tres, después lo venden a 30", señala. 

Muy crítico con su experiencia, afirma que "a este tipo de empresas prefiero no venderles, porque te arriesgas incluso a no cobrar". Él opta por ofrecer sus mantas a precios que oscilan entre los 70 y los 150 euros, dependiendo del tamaño, "directamente al público que me llama por teléfono y en ferias de artesanía".

Manuel Fernández Rovira, en su taller de Albacete.

/ ALBA VIGARAY

Sin carnet de artesano

Este oficio "sin horario ni calendario", como lo define Luis Machí, no siempre recibe apoyo de las administraciones.

El apoyo desde lo público a la delimitación de los oficios artesanos o las diferencias de concesiones de carnés oficiales entre unas comunidades autónomas y otras dificulta el reconocimiento de los maestros. 

El tejedor leonés denuncia que en su región ya no se expiden más carnés de artesano. Cuando se caduquen los que tienen, su labor quedará en el olvido.

"En esta comunidad no se preocupan de nada. Todo es Valladolid, Valladolid y Valladolid", señala. Alude a la Constitución, cuando en su artículo 130.1 insta a los a atender a "la modernización y desarrollo de todos los sectores económicos" y, en particular, el de la artesanía "a fin de equiparar el nivel de vida de todos los españoles".

Al acto de los I Premios Maestro Artesano Círculo Fortuny., acudió la consejera de Economía, Empresas y Empleo de Castilla-La Mancha, Patricia Franco Jiménez. De Castilla y León, "no había nadie", subraya.

"A mí me miman mucho. Donde voy, me cuidan", expresa el cuchillero. Todas las navajas que hace se venden, pero cuesta mucho dinero fabricarlas. "Los artesanos vendemos artículos de lujo, pero todo es caro", incluidas las ferias de artesanía.

En una de las últimas a las que acudió, invirtió mil euros para promocionar su trabajo en un evento que duró dos días. "Si quieren que nosotros avancemos, es importante que nos ayuden ahí".

Él tiene pedidos hasta diciembre y ya no acepta más. A pesar de que él ha conseguido instalarse en una posición cómoda, no todos están viviendo de la misma manera. "En pandemia, tenía reuniones con compañeros míos de otros gremios artesanos y lloraban porque les costó", relata.

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