CULEBRONES DE VERANO

Luis Figo, la herida abierta del barcelonismo

  • El capitán azulgrana firmó con Florentino pensando que no ganaría las elecciones

  • Su marcha al Madrid fue un golpe que hundió al equipo, al club y a la afición

Figo, presentado en el Madrid en 2000, junto a Florentino Pérez y Alfredo Di Stéfano.

Figo, presentado en el Madrid en 2000, junto a Florentino Pérez y Alfredo Di Stéfano. / José Huesca

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No hay ningún traspaso en toda la historia del Barça más doloroso que el de Luis Figo al Real MadridFlorentino Pérez llegó a la presidencia gracias a un torpedo que mandó al eterno rival al fondo abisal hasta que Ronaldinho y Joan Laporta empezaron a hacer rodar el círculo virtuoso.

Figo era el motor y el capitán del Barça en el año 2000. Había llegado de rebote al club, después de haber firmado, a la vez por el Parma y la Juventus. Esa duplicidad contractual, que le pudo costar una sanción de dos años, le abrió las puertas del Camp Nou en 1995 y fue un aviso de lo que llegaría cinco años después.

Fichado para la última temporada de Johan Cruyff, había sido el faro del Barça 'postcruyffista', guiando a la conquista de dos Ligas, dos Copas, una Recopa y una Supercopa de España y otra de Europa. "Blancos, llorones, feliciten a los campeones", coreaba en 1998 desde el balcón de la Generalitat después del doblete de Liga y Copa. Nadie podía imaginar que el que lloraría dos años después y vestiría de blanco sería el portugués.

Su nombre fue el más repetido en las campañas del Barça y Madrid en el verano de 2000. Florentino le dio 500 millones de pesetas (3 millones de euros) para tener su bandera electoral con la que poder desbancar a Lorenzo Sanz, que en mayo de ese año ganó la octava Copa de Europa del Madrid. La jugada parecía redonda para el extremo luso, ya que cobraba sin hacer nada y solo tenía que coger el puente aéreo en caso de victoria de un candidato al que casi nadie daba como ganador. Por eso, mientras el delantero esperaba que el próximo presidente culé le aumentara el sueldo, firmó encantado, sin reparar mucho en la penalización por incumplir el acuerdo: 5.000 millones de pesetas (30 millones de euros), la mitad de su cláusula de rescisión.

La intervención de Sandro Rosell

Sandro Rosell, que como cuenta en su libro 'Bienvenido al mundo real' facilitó desde Nike la marcha de Figo a Madrid, le recomendó que hiciera una entrevista al diario 'Sport' negándolo todo. "No estoy loco como para firmar por Florentino ni he cobrado 500 millones por adelantado", sentenciaba. "La afición puede estar tranquila, el día 24 estaré en el Camp Nou". Estas afirmaciones se demostraron ser falsas cuando Florentino, contra pronóstico, ganó los comicios madridistas el 17 de julio. Pérez había asegurado que si ganaba y Figo no llegaba al Bernabéu pagaría las cuotas de todos los socios del Madrid (con los 5.000 millones que le daba Figo por romper su contrato).

La llamada a Gaspart

A la semana siguiente había cita con las urnas en el Camp Nou. "Figo no se moverá del Barça, Figo se moverá del Barça por encima de mi cadáver", había prometido en campaña Joan Gaspart, el delfín de Josep Lluís Núñez, que el 23 de julio ganó las elecciones 'culés'. A las doce de la noche electoral Figo le llamó desde Lisboa. "Me dijo: 'tengo dos billetes, uno para ir a Barcelona y uno para ir a Madrid. Yo quiero ir a Barcelona pero para eso quiero la garantía de que si pierdo lo que ha firmado mi representante, me los pagarás tú'".

Gaspart le respondió que estuviera tranquilo, que en caso de que perdiera ese litigio el club azulgrana pagaría. Figo le pidió entonces un aval bancario para estar al día siguiente en Barcelona, algo que Gaspart le dijo que no era posible a esas horas. "'Pues si no es un aval me voy a Madrid'. Y adiós muy buenas, se fue a Madrid", rememoraba en Movistar el expresidente. Al colgar empezó a pensar qué ocurriría si Figo perdía el litigio. "Si pierdo y pago el abono de los socios del Madrid de un año no es que me hubiera sacado pañuelos es que me habría ido a Marte de la patada que me pegan los socios del Barça. Me acojoné".

A la mañana siguiente Figo era presentado en el Bernabéu por Florentino, junto a Alfredo Di Stéfano, otra vena abierta del barcelonismo. "Espero ser tan feliz como los años que he pasado en Barcelona", comentó el nuevo madridista. El Madrid pagó los 10.000 millones de pesetas de su clásula de rescisión (60 millones de euros), que el Barça dilapidó con los fichajes de los 'gunners' Overmars (4.500) y Petit (2.600) y del bético Alfonso (2.500), tres fracasos con mayúsculas.

El cochinillo que le tiraron a Figo en el césped del Camp Nou. / EPC

La cabeza de cerdo

Su regreso al Camp Nou fue mucho peor de lo que se podía esperar. "Lo peor me tocará a mí, que parece que esté en la piel de un asesino", dijo en la rueda de prensa previa, en la que fintó dos veces la pregunta de si era madridista. "Soy portugués". "Figo, llorón, ya eres un puto blanco", se leía en una de las pancartas en el estadio del Barça, que vivió un ambiente de hostilidad inaudito incluso en un clásico. Era el 21 de octubre de 2000, 89 días después de que se enfundara la camiseta madridista, fue abucheado desde que pisó un césped que se llenó de objetos de todo tipo, desde billetes con su cara y la palabra pesetero hasta botellas de plástico. Algo que se repitió dos años más tarde, en la que cada vez que iba a tirar un córner le caía de todo, incluidos una botella de cristal del JB y una cabeza del cochinillo, símbolos de una herida que no había cerrado y que, dos décadas después, sigue aún abierta en el barcelonismo.

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