DISIDENCIA

"La inteligencia cultural está abandonando Rusia por la guerra"

Los escritores Liudmila Ulítskaya y Vladímir Sorokin inauguraron el ciclo del CCCB 'Otras voces, otras Rusias', dedicado a debates con creadores rusos contrarios a la invasión de Ucrania y el régimen de Putin

Vladímir Sorokin, Liudmila Ulítskaya y Xavi Ayén, en el CCCB, este lunes.

Vladímir Sorokin, Liudmila Ulítskaya y Xavi Ayén, en el CCCB, este lunes. / ZOWY VOETEN

3
Se lee en minutos

Lleno absoluto en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) para seguir a los escritores Liudmila Ulítskaya (Dablekánovo, 1943) y Vladímir Sorokin (Moscú, 1955) en un debate conducido por el periodista Xavi Ayén. La de este lunes fue la jornada inaugural del ciclo Otras voces, otras Rusias, comisariado por el traductor del ruso al español, periodista y autor Jorge Ferrer y que continuará con encuentros con la novelista Anna Starobínets (6 de febrero), la poeta y ensayista María Stepánova (13 de febrero) y la artista gráfica y activista Victoria Lomasko (20 de febrero). Se trata de creadores críticos con la invasión rusa de Ucrania, cuando no disidentes del régimen de Putin.

Ulítskaya y Sorokin viven en Berlín desde que empezó la guerra. La autora de Sóniechka porque la llevó su hijo al inicio del conflicto y el firmante de El hielo (primer volumen de una trilogía cuyos otros dos títulos siguen inéditos en España) porque ya pasaba la mitad del año en la capital alemana desde hace tiempo y allí le cogió el ataque. Ninguno de los dos ha regresado a Rusia desde entonces y no parece que vayan a hacerlo mientras dure la guerra.

"No me gusta hacer pronósticos, siempre fallo -respondió Ulítskaya a la pregunta de un asistente, formulada en ruso, el idioma materno de la mayoría del público-. Pero deseo que los ucranianos obtengan la victoria que todos queremos para ellos". Pese al carácter visionario que han ido adquiriendo algunas de sus obras a medida que aumentaba el totalitarismo de Putin, también Sorokin rechazó hacer de oráculo. "No veo el futuro y en la realidad estoy en contra de las especulaciones -contestó a la misma pregunta-. Pero en Occidente se están mezclando rusos y ucranianos para que la guerra acabe y Ucrania la gane, y para que termine el régimen de Putin, y yo soy uno más de ellos".

Diáspora cultural

En Berlín, explicaron, ha recalado un volumen importante de la actual diáspora rusa. "La inteligencia cultural está abandonando Rusia", dijo Sorokin. Y añadió: "Por lo que cuentan exiliados y personas que aún siguen en el país, la atmósfera en Moscú es pesada y triste, y más desde que empezó el reclutamiento. La gente ha entendido que estamos ante una tragedia".

Ulítskaya, bióloga especializada en genética de formación, atribuyó el humor subterráneo de sus obras a sus antepasados hebreos, "capaces de contar chistes sobre las cosas más insospechadas". Sorokin, por su parte, ensalzó el humor como "el último bastión de la civilización, en palabras de Nietzsche". "Pese a querer convertir al Homo sapiens en una máquina y a su falta de piedad -prosiguió Sorokin-, el régimen soviético no consiguió destruir el humor. El humor es imprescindible para representar lo grotesco, como demuestran grandes humoristas como Gógol o Cervantes". Los aplausos que siguieron al nombre del ucraniano Gógol quizá indicaran significativa presencia de ucranianos.

Noticias relacionadas

En cualquier caso a las autoridades rusas y a círculos nacionalistas no les hizo ninguna gracia Goluboe salo (2002), obra en la que Sorokin, ingeniero especializado nada menos que en gas y petróleo, satirizó a grandes autores y políticos del país y que le valió una quema pública de libros suyos y una investigación por pornografía.

Ulítskaya aclaró por qué en algunas entrevistas ha evitado definirse como feminista. "Mi problema con el feminismo occidental se debe a que Rusia es por definición un país de mujeres, aunque esté gobernado por hombres -señaló, como dando a entender que qué le contamos sobre el empoderamiento de la mujer-. En Rusia la calidad de la mujer es muy superior a la del hombre".