DANZA CONTEMPORÁNEA

Lucía Vázquez, una bailarina versátil en busca del zen

La creadora sevillana estrena en los Teatros del Canal de Madrid 'Further thoughts', una obra en la que se apoya en la música de Miguel Marín (Árbol) y en una instalación de la artista Julia Llerena

La bailarina contemporánea Lucía Vázquez.

La bailarina contemporánea Lucía Vázquez. / MIKE YING

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Estar en un lugar queriendo estar en otro. La soledad. Las relaciones. Los recuerdos. Sobre estas ideas pivota la obra Further Toughts (Pensamientos adicionales) estrenada este martes en los Teatros del Canal de Madrid. Es una propuesta multidisciplinar: el punto de partida es la danza contemporánea, pero la instalación artística que la enmarca y la música tienen tanta presencia que dialogan de tú a tú con el baile mismo. En el espacio escénico, un cuerpo de baile que no es tal: la artista y el músico no sólo se expresan a través de sus disciplinas, también lo hacen bailando con la artífice del proyecto: la sevillana Lucía Vázquez.

"Es, en verdad, en la adoración de la pobreza, de lo simple, donde se encuentra el verdadero lujo". Esta frase del dossier de presentación de la obra resume su espíritu. "El germen fueron unas ideas que tenía yo anotadas de lecturas sobre el zen", explicaba Lucía Vázquez sobre su reciente creación unos días antes de estrenarla en Madrid. La inspiración está en una escuela de budismo que, a través de la meditación, la calma y la simplificación de las acciones busca eliminar las construcciones mentales que provocan ansiedades y sufrimientos. "Tuve la idea hace muchos años, como un solo mío, pero bueno, la guardé en un cajón. Cuando salió la convocatoria de residencias artísticas de los Teatros del Canal decidí rescatarla y convertirla en algo mayor".

El baile es sencillo, pausado, lento. No hay alarde técnico ni se pretende: Vázquez elige expresarse a través de gestos y composiciones de figuras que buscan conmover al espectador. La obra tiene tres vértices: su baile, la música de Miguel Marín (compositor que formó parte del grupo independiente Piano Magic en los 90, después de Árbol y Montgomery y que ha compuesto numerosas bandas sonoras y creaciones para espectáculos de danza) y una instalación de la artista contemporánea sevillana Julia Llerena, que trabaja a partir de la materia, de piezas encontradas, para construir un relato, que en Further thoughts son líneas de pensamiento que se entrelazan, que están vivas y que emiten sonidos. Hay un cuarto elemento para enmarcar la propuesta: la iluminación de Benito Jiménez, muy dinámica sobre todo en el inicio y final de la obra para dar movimiento y profundidad a la instalación y que se termina convirtiendo en la cuarta bailarina.

"La música de Miguel es muy paisajista, también con un punto nostálgico", explica la bailarina sobre su elección. A partir de los sonidos que generan los diferentes materiales empleados en la instalación de Llerena, Marín ha compuesto una música (que incluye también interpretación en directo) que en la obra se presenta como un sonido cuadrofónico (ofrecido desde el escenario, pero también desde detrás del público) y que se combina con los recitados de Llerena "a partir de los pensamientos más íntimos que pueda tener una persona", dice Vázquez. "Julia coloca la instalación como si fuera un texto que nos cuenta una historia, una memoria y unas ideas, y la va terminando en tiempo real. Me gusta todo lo que ella hace porque es muy minimalista, pero evoca situaciones y una emoción mucho más profunda de lo que puede parecer".

Es la primera vez que Llerena actúa a través de su propio cuerpo en una obra. En un encuentro con el público posterior al estreno, explicaba que fue entrando en la idea de la expresión corporal a partir de las propuestas de Vázquez y Marín, que sí habían trabajado como pareja de baile anteriormente. En ocasiones, su baile complementa al de los otros dos personajes. En otras, actúa de desdoble de Vázquez, como si ésta entablase un diálogo consigo misma o con sus propios pensamientos.

Miguel Marín, Árbol (i), la bailarina Lucía Vázquez (centro) y la artista Julia Llerena, durante la obra de danza contemporánea 'Further thoughts', estrenada en Madrid este martes.

/ MARTA RUBIO

Influencia japonesa

Lucía Vázquez es una bailarina inquieta y versátil. Estudió, en su Sevilla natal, ballet clásico y danza contemporánea. Se formó con maestros del Ballet Nacional de Cuba, como Carmen Roche, y más tarde en el Centro Andaluz de Danza bajo la dirección de Blanca Li, ahora directora artística de los Teatros del Canal de Madrid. "Mi identidad se ha construido a partir de mis viajes" explica. Desde los 14 años completó su formación académica con talleres en Nueva Yorl, Berlín, Viena... "A la gente le suele sorprender cuando digo que soy de Sevilla", comenta con una sonrisa. "Decidí quedarme en la danza contemporánea porque es más libre y sentía que me podía expresar con más comodidad. También tiene más riesgo, me puedo transformar en más cosas".

Una experiencia le resultaría definitiva: después de dos años yendo y viniendo a Japón, donde estaba su pareja, decidió instalarse allí. Se quedó cuatro años. "Me aportó una visión distinta de los tiempos. En Japón los espectáculos de danza no son rápidos, no pasan cosas todo el rato, sino que alargan más los movimientos", reflexiona. "Pero me di cuenta de que era algo que ya estaba en mí, que salió allí pero conectaba mucho con algo que yo ya tenía dentro". Toda esa experiencia, y esa forma de expresarse, está en su más reciente trabajo, Further toughts, de una manera o de otra, pero han impregnado todas sus propuestas hasta la fecha, no siempre de una forma evidente.

Colaboraciones dispares

En la obra estrenada en el ciclo Canal Baila de los Teatros del Canal de Madrid, Vázquez se hace acompañar de otros dos artistas. Pero las colaboraciones son habituales para ella: Marín ya estuvov(también bailando) en su anterior trabajo, About bunny (estrenada en Sevilla en 2021) y ella formó parte de la puesta en escena que Marín montó para la presentación desu último trabajo discográfico (Just another confused animal), de 2020. También ha trabajado junto a bailarines japoneses como Saori Hala y Satoshi Kudo. "Suele ser porque surge un enamoramiento creativo y quiero compartir la creación con ese artista, para que nos enriquezcamos mutuamente", explica.

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También participa como artista invitada en creaciones de otros artistas: es habitual en la compañía de Manuela Nogales (coreógrafa y bailarina vasca) y ha participado junto al bailaor flamenco Andrés Marín (que hace unos días fue galardonado con el Premio Nacional de Danza) en dos de sus propuestas. "Me gusta dejarme molderar y dirigir libremente. Soy muy curiosa y muy abierta y me gustan todo tipo de creadores". ¿Lo del flamenco no tendrá que ver con su origen sevillano? "No, aprendí flamenco como otras disciplinas en el Centro Andaluz de Danza, pero nunca me ha interesado ni se me da bien", aclara. "Con Andrés Marín trabajo desde lo contemporáneo, sus espectáculos son una explosión de creatividad. A mí me encanta trabajar con él, tiene mucho sentido del humor y se trabaja súper bien, está muy abierto a las ideas de los demás".

Después del estreno de Further thoughts en Madrid -donde también la representa este jueves-, su nueva obra podrá verse en el Teatro de la Alhambra de Granada (9 de noviembre) y en el Teatro Central de Sevilla, en marzo. A los tres artistas que participan les gustaría, además, que la pieza formase parte de algún museo de arte contemporáneo, con la instalación en el centro, iluminada como en el teatro y envuelta por la creación sonora de Marín. "Sería interesante poder hacer pases reducidos de la coreografía, un nuevo espacio para bailar como parte de una obra compleja", imagina Vázquez.

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