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DE CAMINO A TURÍN (VI)

La pancarta contra Franco que Eurovisión intentó ocultar y otros nueve secretos de España en el festival

Momento en el que un espontáneo asalta el escenario de Eurovisión y saca un pancarta contra Franco.

Momento en el que un espontáneo asalta el escenario de Eurovisión y saca un pancarta contra Franco. / ARCHIVO

Aunque la participación de nuestro país en el certamen ha sido irregular, hay algo que se ha mantenido inalterable a lo largo de los años: los imprevistos. Si no, que se lo digan a Jaime Morey, que cantó entre bombas fétidas

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Las dos participaciones de Raphael. La inoportuna vuelta de Geno. El playback de Azúcar Moreno. El silencio de Karina. Los oit points de Carolina Casado. El gallo de Manel Navarro. El truco de magia de Soraya. El (no) amor de Amaia y Alfred. El diamante de Ruth Lorenzo. La caída de Barei. Eurovisión es un coladero de curiosidades que, con el paso del tiempo, han ido desvelándose con más o menos eco. Los 10 momentos que aquí se recogen forman parte de Yo tampoco gané Eurovisión, el libro de Javier Adrados y Patricia Godes que recupera aquellos secretos que quedaron ocultos por los éxitos o fracasos que protagonizaron sus intérpretes: bombas fétidas, faringitis, pancartas, entierros y hasta malos augurios conforman esta selección extramusical.

Azúcar Moreno perdió sus vestidos rojos

Bandido’ | 1990

5º puesto


El paso de Azúcar Moreno por Eurovisión dejó huella. No sólo por su tesón a la hora de abandonar el escenario ni por la garra con la que defendieron Bandido. Encarna y Toñi fueron pura raíz en Zagreb. Sobre todo, en los momentos de crisis. Como cuando perdieron su equipaje y se vieron obligadas a cambiar sus vestidos rojos por unos negros comprados de improviso en la capital croata. Siete años antes, Remedios Amaya vivió una situación similar por un motivo técnico. La solución que le plantearon a la intérprete de ¿Quién maneja mi barca? fue reutilizar la ropa que había empleado para los ensayos: una túnica flotante a rayas diagonales que fue muy criticada en nuestro país. Como también lo fueron sus pies descalzos. Un gesto que, en 2013, repitió Raquel del Rosario con El Sueño de Morfeo durante la presentación de Contigo hasta el final.


La faringitis aguda de Sergio Dalma

Bailar pegados’ | 1991

4º puesto


Los 90 comenzaron con la aplaudida quinta plaza de Azúcar Moreno en el concurso. Aquella mítica actuación en Zagreb supo a poco al público patrio, que depositó su confianza en un joven Sergio Dalma. El cantante llegó a Roma ya consagrado en el pop y con una balada de corte italiano que sentó las bases de su posterior carrera. Toda la ilusión estaba puesta sobre él, pero una faringitis aguda estuvo a punto de dejarle fuera de la competición. “Estaba en una situación en la que era imposible cantar”, recuerda a Adrados y Godes. Así que acudió al médico, quien le recomendó unos días de descanso. Una prescripción difícil de cumplir en plena semana de ensayos, por lo que tuvo que tirar de medicamentos. A los dos días mejoró bastante y pudo continuar con la preparación. Aunque, eso sí, con precaución.


El descarte de Bisbal que cantó Ramón

Para llenarme de ti’ | 2004

10º puesto


Operación Triunfo 3 no tuvo el éxito esperado. La hornada encabezada por Vicente, Davinia, Miguel o Bea pasó sin pena ni gloria por el formato que Manuel Carrasco, Chenoa, David Bustamante o Nena Daconte encumbraron un par de años antes. Sin embargo, la productora mantuvo su compromiso con la cita musical. De ahí salió Ramón del Castillo. Ganó con Para llenarme de ti, una canción que no le encajaba. “No era la que más me gustaba de las tres que me dieron. No estaba cómodo”, cuenta el artista a Adrados y Godes. “Sin duda, era un intento por continuar el estilo que marcó David Bisbal. Se trataba de un descarte de su primer disco”. Una vez en la carrera eurovisiva, se topó con numerosos sentimientos encontrados. Por un lado, quería ir; y, por otro, le daba respeto hacerlo. La (mala) suerte quiso que abriese el show, un privilegio nada deseado en el festival… Además, tuvo que lidiar con una leve afonía.


TNT y una pancarta contra Franco

Caracola’ | 1964

12º puesto


La edición que Gigliola Cinquetti arrasó con Non ho l’età, España llevó a los hermanos ítalo-uruguayos Tony, Nelly y Tim. Llegaron a Dinamarca con la complicada Caracola, un tema melodramático compuesto por Fina de Calderón. Quedaron en una intrascendente doceava plaza… No obstante, es una de las interpretaciones con mayor recorrido de la historia de nuestro país en el certamen. ¿La razón? La pancarta contra Franco y Salazar que sacó un activista para protestar contra las dictaduras ibéricas. En ese instante, se cortó la retransmisión. Este acto llevó al ente público franquista a plantear la posibilidad retrasar la emisión 15 segundos para así controlar los contenidos.


A Anabel Conde le dijeron que iba a quedar fatal

Vuelve conmigo’ | 1995

2º puesto


Sin casi el apoyo de nadie, Anabel Conde hizo historia tras alzarse con la medalla de plata. Un hito que, de momento, habían protagonizado Karina, Mocedades y Betty Missiego. Pero con la particularidad de que ella era desconocida y sin apenas experiencia profesional. Con una canción repleta de agudos de vértigo, la malagueña conquistó el Point Theathe de Dublín. Un acontecimiento que, desde su compañía de discos, jamás esperaron. De hecho, le dijeron bien claro que no se ilusionara porque iba a quedar fatal. Un comentario que apenas le influyó, dados los dotes que demostró sobre las tablas. La cantante regresó al concurso como corista de Marian van de Wal, la carta de Andorra en 2005.


Mocedades no quería participar

Eres tú’ | 1973

2º puesto


125 puntos. Esa es la cifra que España no ha conseguido rebasar en el certamen desde hace 49 primaveras. La consiguió Mocedades con Eres tú y, desde entonces, sólo en cuatro ocasiones se ha logrado superar el centenar de puntos: Betty Missiego (Su canción), Bravo (Lady, lady), Sergio Dalma (Bailar pegados) y Anabel Conde (Vuelve conmigo). Lo curioso es que esta hazaña pudo no haber ocurrido. Así lo explica su vocalista, Amaya Uranga: “Si por mí hubiera sido, no hubiésemos ido al festival. Me parece muy feo que alguien te juzgue delante de tanta gente. Hemos trabajado muchísimo, por lo cual no debemos nada a nadie”. La melodía triunfó en el Viejo Continente, lo que les abrió las puertas de América Latina y Estados Unidos. Fue número 1 en México, Panamá y El Salvador. Y ha sido versionada en holandés, danés, inglés, noruego, sueco, checo, finés, vietnamita, francés, afrikáans, portugués, alemán, coreano, italiano y euskera.


Sólo dos artistas han repetido su actuación

Algo pequeñito’ | 2010

15º puesto


A lo largo de la historia del formato, sólo dos artistas no ganadores ostentan el honor de haber repetido sus propuestas. El primer de ellos fue Domenico Modugno. En 1958, el italiano volvió a cantar su Nel blu dipinto di blu por un fallo técnico. Mientras que, en 2010, Daniel Diges hizo lo propio después de que Jimmy Jump invadiese el escenario en pleno estribillo. Esto, en cierto modo, recuerda al activista que asaltó a TNT con una pancarta contra Franco y Salazar en 1964. En aquella ocasión, no volvieron a pisar el plató. Algo que tampoco hizo la británica SuRie, tras ser irrumpida por un sujeto que le robó el micrófono y soltó: "Para los nazis de los medios de comunicación del Reino Unido, pedimos libertad”. Según recogió la prensa, el espontáneo era conocido por el apodo de Dr. ACactivism, un habitual en los eventos como los Premios Nacionales de Televisión o The Voice.


El entierro de Rodolfo Chikilicuatre

Baila el chiki chiki’ | 2008

15º puesto


Lo de Rodolfo Chikilicuatre empezó como una broma. ¿Un humorista representando a España en Eurovisión? Sonaba a mofa. Y realmente así lo era. El alter ego de David Fernández fue creado por Joan Grau, guionista del late night de Buenafuente en La Sexta. La idea original era crear un cliché divertido para una de las secciones, pero la cosa fue a más: compusieron la letra, grabaron el videoclip y, por iniciativa de un redactor, la enviaron a la preselección nacional. Ese año las votaciones eran abiertas, lo que quiere decir que cualquiera podía votar para seleccionar a las 10 candidaturas que lucharían en una gala final. Desde el principio, la apuesta funcionó… aunque no despuntó hasta que Andreu y compañía decidieron hacerle la campaña de promoción desde la cadena privada. Inmediatamente, los puntos se dispararon. Rodolfo ganó frente a La Casa Azul y se plantó en Serbia rodeado de una enorme polémica. Tanta que, en el Parlamento, se debatió sobre la mala imagen que dicho tema daba del país. Tras su paso por el festival, David dijo que no quería seguir con el personaje. Así que lo mataron la misma semana que regresó al programa. Coche fúnebre incluido. La productora respetó su última voluntad.


Bombas fétidas contra Jaime Morey

Amanece’ | 1972

10º puesto


El enorme éxito que Raphael, Julio Iglesias, Massiel, Salomé y Karina recabaron durante su paso por Eurovisión hizo un flaco favor a Jaime Morey. Corría 1971 y TVE escogió a su representante a dedo, una decisión que rompió con la dinámica de los años anteriores y que no sentó demasiado bien entre un público entregado. Aunque quedó en una nada desdeñable décima posición, la sensación final no fue de alegría. De hecho, el cantante llegó a preguntar a la prensa si podría regresar a Madrid después de tal resultado. Sin embargo, algo ocurrió durante su actuación que las cámaras no llegaron a captar: alguien del público tiró una bomba fétida en el patio de butacas. El ruido de las explosiones sonó igual que el de un cortocircuito, lo que provocó que numerosas personas intentasen huir del lugar. Quizá por ello o quizá por los nervios, el artista no estuvo tan bien como en los ensayos, lo que pudo penalizarle durante las votaciones.


Julio Iglesias, un tropezón y muchos nervios

Gwendolyne’ | 1970

4º puesto


Estaba escrito que Julio Iglesias acabaría participando en el certamen. Dos temporadas antes de su incursión, se consagró en el Festival de Benidorm con La vida sigue igual. Desde entonces, los éxitos se multiplicaron y su nombre empezó a sonar en las listas de éxitos. No había (casi) nadie en España que no le conociese, pero el resto del continente aún se le resistía. De ahí que la opción de Eurovisión le pareciera una buenísima oportunidad. Acudió a la cita con Gwendolyne, que rápidamente se posicionó entre las favoritas. Las expectativas eran altas y los nervios estaban a flor de piel. Aquel 21 de marzo, el cantante se plantó en el escenario acompañado por el trío La, la, la. Al principio, se mostró tímido, una sensación que poco a poco fue desapareciendo conforme la melodía iba avanzando. La emoción fue tan grande que, cuando terminó, se despidió del público caminando hacia atrás… lo que provocó un pequeño tropezón que consiguió salvar con elegancia. Como todo lo que hace. 

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