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MÚSICA

Inflo, el Banksy de la música que está detrás de varios discos del año. También el de Adele

Es el músico y productor del que todo el mundo habla, líder de la banda Sault y con un papel importante en los discos de Adele o la rapera Little Simz. El presente de la música pertenece a Dean Josiah Cover, también conocido como Inflo.

Todos los caminos conducen a Inflo.

Todos los caminos conducen a Inflo.

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Jacobo de Arce

Son pocos, más allá de la industria musical, los que conocen a Inflo. El artista británico no tiene cara pública ni ha concedido jamás una entrevista. Su Instagram recoge solo 11 publicaciones, todas son profesionales y en ninguna sale él. Sus seguidores no llegan a 11.000. Pero detrás de ese pseudónimo, un caso que recuerda al de Banksy en el terreno del arte, se esconde uno de los músicos más buscados y respetados del planeta. ¿La prueba? La omnipresencia de su nombre, aunque sea en segunda fila, en las listas de “lo mejor del año” que todo el mundo está publicando estos días. Y además, en dos facetas: liderando su propia banda y como colaborador destacado de otros artistas.

Hasta cuatro álbumes con su impronta se han colado en esas listas. El último y más sonado ha sido el de Adele, que reconocía en una entrevista a BBC Radio 2: “No sé cómo he podido vivir todos estos años sin conocer a ‘Flo’”. Pero antes de demostrar sus artes en 30, el último disco de la británica, y en el espacio de tan solo unos pocos meses, Inflo ya había despachado el de la rapera Little Simz, el de la cantante Cleo Sol y el de su propio proyecto, Sault, una banda tan misteriosa y escurridiza como él mismo. Un fantasma dejando un larguísimo reguero de discos de 5 estrellas.

MUCHO MÁS QUE SOUL

Inflo es el artista que está definiendo cómo debe sonar el soul del siglo XXI, a pesar de que en sus temas también haya rap, r’n’b, funk, música disco o incluso indie rock en función del proyecto en que se embarque. Lo que sabemos por sus creaciones es que, cuando la responsabilidad es 100% suya, como en el caso de su banda Sault, apuesta por el ritmo, por la electrónica y por hacer tonadas bailables. Cuando trabaja con otros, en cambio, pueden salir todo tipo de sonidos, desde canciones desnudas de voz y piano solos hasta elegantes orquestaciones o ritmos de estirpe africana. Inflo es un artista que crea con un oído puesto en el pasado y con el otro apuntando hacia el futuro.

Los datos sobre él son escasos. Sabemos que su nombre real es Dean Josiah Cover, porque así aparece en los créditos de muchos de los discos en los que ha participado, que procede del norte de Londres y que tiene, como Adele -fue ella quien lo contó- 33 años. Sabemos también que es amigo desde la infancia de Little Simz, la cantante y actriz londinense de origen nigeriano que se ha convertido en uno de los nombres imprescindibles del rap. Aunque él es un poco mayor, los dos frecuentaban el club juvenil de la parroquia de St. Mary en Islington, un centro comunitario que ayuda a menores de este barrio de la capital británica y que es un fértil invernadero creativo. Fue allí donde comenzaron una sólida relación musical que sigue viva muchos años después.

Si buceamos en su discografía, sus orígenes rastreables se sitúan en 2009, cuando su primera canción publicada, Died In Your Eyes, aparece primero en un álbum de Kristina Debarge, un epifenómeno musical surgido del reality American Idol, y después en uno de The Saturdays, la enésima girl band creada por los ejecutivos de Polydor para tratar de replicar el éxito de grupos de chicas como Sugababes o Girls Aloud. Por entonces, Inflo era un jovencísimo productor que se movía en el terreno del r’n’b y del pop grandilocuente al servicio de proyectos muy comerciales. Había conseguido labrarse una cierta reputación en Soundcloud, la red social musical donde iba colgando también su propio trabajo, y era por esa vía como le localizaban los mánagers y ARs de una industria británica siempre ávida de nuevo talento.

UN JOVEN QUINCY JONES

Fue a través de esa plataforma como llegó hasta él en 2014 Luke Pritchard, el líder de la banda de indie rock The Kooks. Pritchard atravesaba por entonces una crisis de fé musical, y cuando un amigo le pasó el Soundcloud de un misterioso productor que se hacía llamar Inflo, no dudó en quedar con él enseguida. En aquel primer café, los dos se descubrieron en sintonía, con ganas hacer cosas nuevas y de darle una sacudida a una industria musical británica carcomida por el dinero y los egos.

Según contaba Pritchard en una entrevista con Sound of Boston, Inflo pensó que aquello no funcionaría porque él nunca había trabajado con una banda de verdad. Pero la cosa salió adelante, y el productor le dio al grupo un nuevo barniz de sonidos funk, disco y r’n’b que quedó plasmado en Listen, el cuarto disco de The Kooks. “Es como un joven Quincy Jones, muy conceptual con la producción y muy valiente” decía de su trabajo con él el cantante. También recordaba que aquel chaval devoto de la música, que con el tiempo iría adquiriendo también una cierta reputación de psicólogo entre los artistas con los que ha colaborado, le convenció para que se atreviera a hacer una canción -See Me Now- dedicada a su padre, al que había perdido de niño.

Aquella colaboración abrió la espita para que otras bandas de largo recorrido, como Belle & Sebastian, empezaran a llamarle para dar un punto de negritud y un empaque elegante a su música. Sin embargo, y sin dejar de atender esas peticiones, Inflo iba poco a poco especializándose en otro tipo de artista: los cantantes muy jóvenes y solistas. Con Tom Odell, un chaval de 25 años que había alcanzado el número uno de las listas, hizo una canción, Concrete, en la que incrustó otra de sus vetas musicales favoritas y la que hoy por hoy es una de sus marcas más reconocibles: los coros de inspiración gospel. Los mismos que luego colocó en sus canciones para el cantautor americano Max Jury.

KIWANUKA, UN AMIGO

A pesar de toda esa promiscuidad musical, el artista con el que inicia una colaboración más estrecha, que les convertirá en amigos y les llevará a compartir estudio de grabación a menudo a lo largo de los años, es Michael Kiwanuka. El cantautor londinense de origen ugandés había publicado en 2012 Home Again, un primer disco en el que el sonido folk y unos elegantes arreglos importados del soul jazz de los 70 ligaban tan bien y con tanta pureza que llegaban a ser relamidos. Sobre aquella base, Inflo y Danger Mouse, otro conocido músico y productor con una carrera llena de medallas, construyeron un disco, Love & Hate (2016), que se llevaba al músico por el camino del soul, del gospel e incluso del afrobeat, en una apuesta por recuperar sus raíces africanas. Donde antes mandaba la guitarra acústica cristalina, ahora aparecían distorsiones, baterías estruendosas y sobre todo, muchos coros. Algunos tan célebres como el del arranque de la canción Cold Little Heart, convertida en un éxito global cuando apareció como el tema de apertura de la serie de HBO Big Little Lies.

El trabajo que Inflo y Danger Mouse hicieron entonces dejó tan alucinado a Kiwanuka que éste sufrió una crisis importante. “Son tan buenos y les admiro tanto que empecé a pensar: ‘Quizá yo solo soy regular y ellos son la razón de que mi música sea popular’”, contaba en una entrevista en la BBC. A punto estuvo de no volver a hacer música. Pero las inseguridades acabaron remitiendo y Kiwanuka publicó en 2019 un tercer disco en el que volvía a ir de la mano con los dos. Otro éxito inmediato que se hizo con el Mercury Prize -quizá el más importante de los que se conceden en el Reino Unido- y se metió a la prensa musical en el bolsillo. The Guardian llegó a titular su crítica “uno de los mejores álbumes de la década”.

A LO SUYO

Fue en aquellos años cuando comenzó a hacerse popular la historia de misterio que rodea a Inflo. Los dos discos en los que trabajó con Kiwanuka se llevaron premios o nominaciones importantes, y el productor nunca aparecía en las galas donde se entregaban. Mientras tanto, su ritmo de trabajo empezaba a hacerse frenético. En 2019 Little Simz publicó Grey Area, el primero de sus álbumes cocinado a cuatro manos con su amigo de siempre, ese con el que dice que tiene "una química insuperable" y una confianza a prueba de bomba. Pero también fue el año en el que él publicó los primeros trabajos de su propia banda, Sault. En concreto, dos discos con títulos numéricos, 5 y 7, que también acabarían colándose en todas las listas de lo mejor de aquel año.

Con Sault, Inflo daba rienda suelta a su lado más animado en lo musical pero más crítico en su contenido. En aquella batidora de sonidos se mezclaban el soul, el r’n’b y el funk, con unas bases rítmicas muy potentes que animaban a bailar mientras una serie de voces femeninas desgranaban textos que arremetían contra la dura realidad contemporánea. Durante 2020 y en medio de la pandemia, la banda publicó dos álbumes más, Untitled (Black is) y Untitled (Rise) que se conviertieron en emblemas del movimiento Black Lives Matter. Y este último año han lanzado Nine, otro título numérico en el que el artista cuenta con rabia las dificultades de crecer en una ciudad tan complicada -y racista- como Londres.

Ese Nine es el álbum de Sault que comparte listas de lo mejor de 2021 con el apabullante Sometimes I Might Be an Introvert (2021), el último de Little Simz. Un disco de rap envuelto en orquestaciones triunfales que es una obra de arte mayor y del que Inflo tiene buena parte de culpa. Por si no fuera suficiente, este verano se publicaba casi al mismo tiempo el nuevo disco de Cleo Sol, otra cantante londinense que es la voz principal de Sault y que todo parece indicar que es la pareja de Inflo, además de compañera en casi todos los proyectos musicales que emprende. Ese disco se llama Mother y celebra el nacimiento de un hijo que parece común. En instagram, el artista escribe sobre el disco que “el 60% de las voces fueron grabadas con el bebé en sus brazos”, y también dice “nuestra casa está llena de amor, solo el amor puede entrar. Es nuestro espacio sagrado, somos uno”.

Y ENTONCES LLEGÓ ADELE

Pero todavía quedaba un último escalón en el ascenso a la gloria del músico y productor británico. A finales de noviembre, Adele publicaba nuevo disco. Es de sobra conocida la tensión que la cantante mantiene con la industria musical y por el control de su obra, y que recientemente se plasmó en su imposición a Spotify para que su nuevo disco no se pudiera reproducir en modo aleatorio. Así como en el álbum anterior Adele había trabajado con una decena larga de productores, en 30 quiso cerrar ese círculo y hacerlo solo con un puñado de confianza. Inflo es uno de ellos, y en los créditos aparece como coautor y productor de tres de sus canciones.

La cantante Adele.

/ Simon Emmet - Columbia Records

La última de esas canciones , y la que a ella más le gusta comentar, es Love Is A Game, un tema que podría haber sido grabado a finales de los 60 con un órgano y una orquesta de las de las grandes ocasiones. Como si Adele fuera una Dionne Warwick o una Dusty Springfield de la era dorada. Ella cuenta que lo escribieron cuando trabajaban en una habitación mientras en una televisión estaba puesta, de fondo y sin sonido, Desayuno con diamantes. El espíritu de una desdichada Audrey Hepburn dejando su impronta en un tema de desamor.

“Nos conocimos en Nueva York en 2019”, contaba Adele en una entrevista en BBC Radio 2. “Y cuando los dos nos dimos cuenta de que éramos del norte de Londres y exactamente de la misma edad, fue como ‘bingo’. Yo conocía muchas de las cosas que él había hecho, pero no sabía que era él”. También explicaba que habían encajado muy bien porque Inflo le preguntaba cosas que nadie se había atrevido a preguntarle, porque le retaba a ir más allá y porque con sus dotes de buen psicólogo había sido capaz de hacerle ver “cosas que yo sentía pero que no tenía ni idea de que estaban en mí. Y entonces, al final del día, yo salía de allí con una canción sobre eso que sentía”.

Adele sigue ahora mismo encabezando las listas en medio mundo y su disco será sin duda uno de los grandes éxitos de estas navidades. Las canciones firmadas con Inflo, a pesar de que no han sido publicadas como singles y no están entre las más escuchadas, suman unos 75 millones de reproducciones. El artista que está detrás de ellas sigue por ahora siendo un fantasma, aunque The Daily Telegraph publicaba recientemente la que -según el medio- es la primera foto que se identifica como suya, y que es también la que aparece al final de estas líneas. Si no salen más a la luz, tampoco pasa nada. Porque quién sabe si todo esto podría ser un cuento. Y porque, si es verdad, tocaba echar un poco de luz sobre Inflo, pero también dejarle en la sombra para que pueda seguir siendo, con tranquilidad, el enorme creador libre y poliédrico en el que se ha convertido.

Según The Daily Telegraph, esta es la única foto de Inflo que hay en internet.

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