La amenaza de la sequía

Doñana cierra una década negra con uno de los años más secos de su historia

Paisaje de Doñana afectado por la sequía.

Paisaje de Doñana afectado por la sequía. / EEA

  • La mitad de las aves que invernaron en el Parque Natural el pasado año no han vuelto por la falta de agua, es el peor dato en 20 años, avisa WWF

  • La Junta de Andalucía ha vuelto a prometer a los agricultores que autorizará 2.000 hectáreas más de regadíos pese a la precariedad de un acuífero que sufre las extracciones, legales e ilegales, y que no recibe lluvia

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Doñana afronta este 2022 uno de los años más secos de su historia. Las precipitaciones acumuladas en el Parque Natural marcan un registro de 367 litros por metro cuadrado, 155 litros por debajo de la media. La sequía hace mella y las precipitaciones son todavía más escasas y tardías que el año anterior, cuando ya el periodo estival se alargó de forma importante. Es el peor registro hídrico en una década, desde el ciclo de 2003-2004, y el segundo más bajo en los últimos 23 años.

La organización ecologista WWF advierte ya de las consecuencias para las aves, con el peor censo de los últimos veinte años y la mitad de aves acuáticas invernantes que el año anterior. La sequía es una realidad para toda Andalucía y las consecuencias son graves en el acuífero de Doñana, el pulmón de esta reserva patrimonio de la humanidad. Un informe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir señala sobre el estado de los acuíferos del parque que de 16 sectores dos están en prealerta, diez en alerta y tres en alarma.

Pese a las evidencias de la falta de lluvia, con un acuífero que soporta más extracciones de agua de la que recibe, el Gobierno andaluz de Juan Manuel Moreno ha vuelto a prometer que llevará al Parlamento la misma proposición de ley que decayó con la convocatoria electoral y que servirá para legalizar 2.000 hectáreas más de regadíos para los agricultores en el entorno del Parque Natural. El PSOE ahora se desmarca pero los votos para que esta medida salga adelante están garantizados en un momento hídrico crítico.

Evolución "desfavorable"

La precipitación acumulada registrada en Doñana en el ciclo hidrológico 2021-2022 (367 litros) es baja en relación con la media histórica desde 1970. La mínima fue de 169 litros por metro cuadrado en 1979-1980 y la máxima de 961 litros en el periodo 1995-1996. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), organismo que depende del Ministerio para la Transición Ecológica, señala en el informe del estado de los acuíferos en el entorno de Doñana que la evolución es desfavorable y advierte de que hay que tomar medidas para conseguir en 2027 volver a los valores del año 2000.

La primera recomendación de este organismo es el “incremento cero de la superficie susceptible de obtener concesión para el riego”, así como el cierre de captaciones ilegales y la eliminación de regadíos no legalizables. La CHG plantea entre otros aspectos el trasvase completo de aguas previsto en la ley 10/2018 de trasvase de los ríos Tinto, Odiel y Piedras, disminuir las extracciones, aportar aguas superficiales incrementando la regulación del río Agrio e incluso la recarga artificial de agua en zonas donde sea viable. El informe insta también a hacer seguimiento de las concentraciones de nitratos "con valores anormalmente altos" en zonas de aguas subterráneas y que podrían estar relacionadas con la agricultura intensiva.

Trasladar los cultivos

Juanjo Carmona, de la asociación WWF, advierte que las previsiones de la Confederación y su plan de actuación se queda corto. “Doñana es un lugar único en el mundo y no se puede reproducir en ningún otro rincón del planeta”, reflexiona como punto de partida de la que cree que sería una solución mucho más eficaz: trasladar plantaciones de algodón o arroz que se nutren del agua del acuífero a otros lugares. “Permutemos terrenos en otras zonas, indemnicemos a los propietarios, cerremos plantaciones y restauremos la zona”, propone el portavoz de WWF. Los ecologistas están convencidos de que solo reduciendo la presión sobre el parque nacional se recuperará el equilibrio y niega que los trasvases de agua o la construcción de infraestructuras hidráulicas sea una solución. “Es que no hay agua”, sentencia. “Si tienes diez mil euros en el banco y cada mes sacas mil y metes 500, la quiebra está asegurada a medio plazo. Del acuífero se sigue extrayendo por encima de lo que está lloviendo”, advierte, animando a pensar en el daño para las generaciones futuras.

La proposición de ley registrada por PP, Cs y Vox la pasada legislatura, que comenzó a tramitarse y decayó con la disolución del Parlamento, volverá a la Cámara esta nueva etapa. A eso de comprometió en campaña electoral el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, que garantizó que de nuevo volvería esa proposición de ley impulsada por su partido, no por el Gobierno, bajo advertencias de serias multas de la UE. El PSOE andaluz ha cambiado de posición y ahora rechaza la medida que supondría la legalización de hasta 2.000 hectáreas de regadío en la corona norte del parque nacional. Durante la votación de esa medida, con el criterio en contra del Gobierno de la nación, los socialistas se abstuvieron. Ahora el voto del PSOE es irrelevante porque el PP cuenta con mayoría absoluta y 58 de los 109 diputados de la Cámara.

La medida de legalización de más regadíos cuenta con las advertencias de la Comisión Europea, la Unesco y la oposición frontal del Gobierno de la nación y de las asociaciones ecologistas, además de una parte de los agricultores que tienen licencias legales de agua y temen las consecuencias de esta ampliación de los permisos. El Gobierno de Moreno, que tomará posesión a finales de julio, ha fijado el agua como uno de los ejes de su acción, promete “una revolución” y afrontar como prioridad el grave problema de la sequía en Andalucía. “El agua no es de derechas ni izquierda”, proclamó su portavoz Elías Bendodo, sin que se conozca de momento más detalles de cuál será la política hídrica del nuevo Ejecutivo.

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