Política científica

La base científica de Rusia, amenazada por las sanciones

Se está quedando sin reactivos químicos, componentes ópticos, procesadores y ordenadores nuevos, así como sin espacio en la nube

La base científica de Rusia, amenazada por las sanciones
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Redacción T21

La base científica de Rusia se está resintiendo por efecto de las sanciones occidentales, que privan al país de reactivos químicos, componentes ópticos y ordenadores nuevos, al mismo tiempo que los mayores proveedores de instrumentos de precisión han interrumpido los suministros.

Los investigadores rusos están perdiendo el acceso a equipos de laboratorio vitales y poder de cómputo a medida que las sanciones occidentales contra el país comienzan a implementarse, lo que podría paralizar la base científica de Rusia, advierte la revista ScienceBusines en un documentado informe.

Añade que una mezcla de controles directos a la exportación, sanciones bancarias y cierres logísticos están privando al país de equipos como reactivos químicos y ordenadores nuevos, mientras que algunos de los mayores fabricantes de instrumentos científicos del mundo han dejado de vender a Rusia.

La UE ha prohibido la exportación de una gran variedad de equipos técnicos a Rusia, incluidos espectrómetros de masas y osciloscopios, incluso si el equipo no se fabrica en Europa. Estados Unidos ha prohibido a su vez la exportación de semiconductores, computadoras, láseres y sensores a Rusia.

Proveedores en el aire

También algunos de los mayores proveedores científicos del mundo han dejado de vender a Rusia, añade la citada revista. Entre ellos figura Thermo Fisher Scientific, clasificada regularmente como la más grande del mundo, que ha suspendido las operaciones de ventas y fabricación en Rusia y Bielorrusia, aunque mantiene las entregas críticas relacionadas con la atención médica.

El gigante japonés de instrumentos de precisión Shimadzu también informó que sus actividades comerciales en Rusia, Bielorrusia y Ucrania se habían "suspendido sustancialmente" debido a interrupciones logísticas y financieras. Nikon, un productor clave de microscopios, ha suspendido los envíos a Rusia.

Una portavoz de Zeiss, el gigante alemán de la óptica, ha paralizado todos los pedidos, envíos y otros servicios a Rusia hasta nuevo aviso “en línea con las sanciones internacionales”, con la excepción de los dispositivos médicos excluidos de las reglas.

También la ciencia rusa

Por otro lado, algunas organizaciones de investigación rusas han sido sancionadas directamente por los Estados Unidos y la UE, lo que significa que no tendrán acceso a sectores como las telecomunicaciones civiles y equipos de Internet.

El Instituto de Física y Tecnología de Moscú advirtió poco después del estallido de la guerra que los proveedores tradicionales ​​no podrían proporcionarles equipos, consumibles, computadoras, software y servicios, señala ScienceBusiness.

Además de equipos científicos especializados, Rusia también tendrá dificultades para importar procesadores, después de que los fabricantes de chips estadounidenses Intel, AMD y NVIDIA detuvieran las ventas al país.

Si este embargo se mantiene, se plantean serias dudas sobre la futura destreza de la supercomputación de Rusia, esencial para muchos campos de investigación intensivos en datos, particularmente los vinculados con los procesadores de los cinco superordenadores más potentes de Rusia.

Gran parte del software que sustenta la investigación rusa también podría verse en peligro. Microsoft ha suspendido las ventas de todos los productos y servicios nuevos en Rusia.

Sin espacio en la nube

Mientras tanto, el gigante de software alemán SAP, que ofrece un conjunto de herramientas de I+D, también suspendió las ventas de productos en Rusia.

Todo esta situación ha llevado al sistema tecnológico ruso a un momento crítico, ya que, según la revista BleepingComputer, la retirada de Rusia de las empresas occidentales de computación en la nube, ha dejado al país con aproximadamente dos meses de almacenamiento de datos de tecnología de la información (TI).

La situación se está viendo agravada por el crecimiento exponencial de las necesidades de almacenamiento de las agencias públicas rusas debido a los proyectos de Smart City, que implican extensos sistemas de videovigilancia y reconocimiento facial, añade la citada revista, citando al medio de noticias ruso Kommersant.

¿Bascular hacia China? Dudoso

Por último, la revista ScienceBusiness analiza la posibilidad de que la ciencia rusa bascule hacia China y se apoye en recursos y medios tecnológicos del gigante asiático.

Esta posibilidad no tiene una respuesta clara, ya que por ejemplo China se ha negado a suministrar a Rusia piezas nuevas para aviones.

Sin embargo, la cooperación científica entre Rusia y China se mantiene: ambos países han anunciado convocatorias para 30 o 40 nuevos proyectos conjuntos.

China, no obstante, tiene sus propios problemas de equipamiento científico, a los que se añaden las restricciones impuestas por Estados Unidos al acceso de China a equipos científicos avanzados, concluye el análisis de ScienceBusiness.

 

 

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